El Gobierno de Uruguay ha dado a conocer su Estrategia Nacional de Drogas 2026-2030, que no solo marca un hito en la política de drogas del país, sino que también propone objetivos concretos con responsables asignados, metas e indicadores claros. Este documento pretende guiar la transformación del modelo de gestión de drogas en un contexto donde el uso y el tráfico de estupefacientes son temas de relevancia social y política.

Principales objetivos de la estrategia

Dentro de los aspectos más destacados de la estrategia se encuentran:

  • Ampliación de las vías de acceso al cannabis regulado, buscando facilitar el acceso para la población en general.
  • Revisión de los límites de los clubes de cannabis para optimizar su funcionamiento y garantizar un mejor acceso a los miembros.
  • Estudio de cambios para personas no residentes, lo que podría abrir la puerta a un modelo de acceso internacional al cannabis regulado.

La implementación de estos objetivos busca no solo mejorar el acceso al cannabis, sino también abordar cuestiones de salud pública y seguridad, que suelen estar asociadas a las políticas de drogas. La Estrategia Nacional de Drogas se fundamenta en principios de reducción de daños, razón por la cual pretende enfocar recursos en la minimización de las consecuencias negativas del consumo problemático de drogas.

Contexto de la Política de Drogas en Uruguay

Uruguay se ha destacado por ser un pionero en la regulación del cannabis, siendo el primer país del mundo en legalizar su uso recreativo en 2013. Desde esa fecha, la nación ha ido ajustando su marco legal y regulatorio en función de las necesidades sociales y las realidades del consumo.

Sin embargo, el camino hacia una regulación integral y satisfactoria no ha estado exento de desafíos. Las tensiones con otros países respecto a las políticas de drogas, así como la necesidad de adaptarse a la evolución del mercado y del consumo, demandan un constante reevaluar de las normas y procedimientos existentes.

La nueva Estrategia Nacional se presenta en este marco, subrayando la importancia de la participación democrática y el involucramiento de diversos actores sociales para encontrar soluciones inclusivas y efectivas.

Desde Cogollos del Oeste, celebramos este tipo de iniciativa que busca avanzar hacia un manejo más racional y humano de los problemas asociados al uso y regulación de sustancias, en sintonía con las propuestas de derechos humanos y de reducción de daños que promovemos. La experiencia uruguaya puede servir como referencia en el desarrollo y la aplicación de políticas similares en Argentina, considerando su contexto particular y las lecciones aprendidas a lo largo de los años.