En la madrugada del 9 de septiembre de 2013, Miguel apareció sin vida, ahorcado y colgando de un cable en la comisaría 1ª de Pilar. Nada explica los golpes en la cara y el torso, tampoco que los padres de Miguel no pudiesen ver el cuerpo al otro día. La falta de datos rigurosos en la autopsia solo ayudan a seguir sumando sospechas.

El día anterior, Miguel había sido detenido por poseer más de 70g de marihuana, aunque no hubo testigos a la hora de la requisa. Para seguir sumando irregularidades al caso, los oficiales no estaban autorizados a detener gente sin autorización, ya que pertenencían a una policía local de Pilar.

Por más que la justicia había prohibido que un detenido duerma en el calabozo de una comisaría, los tres oficiales crearon sus propias reglas de juego y actuaron como ellos creyeron conveniente. A las pocas horas, el nacido en Entre Ríos estaba muerto en una celda inhabilitada. Otro detenido, que estaba a pocos metros de distancia, no escuchó nada porque dormía.

Pedimos justicia por Miguel, seguimos exigiendo un profundo cambio en la ley de drogas nº23.737, seguimos teniendo una mínima esperanza de que algún día la policía nos cuide en vez de matarnos.

Nadie se suicida en una comisaría.

Publicada originalmente el 09/09/2021 en el sitio anterior de la asociación.