-C: Vos sos biólogo, investigador del UdelaR ¿qué investigás? ¿En particular con el cannabis qué estudiaste o investigaste?

-B: Nosotros estamos trabajando en un contexto de un grupo interdisciplinario que en realidad se transformó en núcleo luego de un llamado del "espacio interdisciplinario" que es una dependencia, aparece la oportunidad de formar diversos núcleos sobre varios ejes temáticos con participación y tratar de ver desde una mirada múltiple un aspecto, un problema. En nuestro caso en el año 2015 nos presentamos a un proyecto que justamente era la apertura de nuevos núcleos temáticos y tuvimos éxito, y somos un grupo interdisciplinario sobre cannabis. En principio lo conformamos dos facultades con tres servicios, la Facultad de Química con el Laboratorio de Farmaconosia y productos naturales del departamento de Química Orgánica, y en el caso de Medicina dos laboratorios, el de Radiobiología del departamento de Biofísica y el Laboratorio del sueño del departamento de Neurofisiología. Ese es el departamento básico, somos 4 integrantes: dos de radiobiología, uno de neurofisiología y un químico. El grupo tiene independencia académica porque forma parte de la Universidad de la República. El objetivo fue hacer algo útil para la gente. Teníamos la oportunidad con una ley que daba opciones de trabajar a estos niveles, ver el cannabis desde lo recreativo, lo industrial, lo medicinal, un cuarto aspecto que es la investigación lo que nos pareció interesante, ahí establecimos que somos un grupo de investigación básico, somos un biólogo, un químico, biotecnólogos, doctores en ciencias, entonces bien, ¿qué podemos hacer? Tenemos un panorama muy interesante que es lo que se cultiva en el país. Se nos ocurrió la instancia como a priori establecer la genética de las plantas que se cultivan en Uruguay con al menos unos diez años de permanencia en el mismo, lo hicimos con el propósito de conocer el punto de partida para luego estudiar la parte analítica sabiendo de qué partimos. Esa parte analítica que lo hacen los químicos nos permiten con esos mismos estratos hacer estudios a nivel biológico, tanto in vitro como in vivo. En el caso de radiología trabajando con líneas celulares tumorales y en el caso de los neurobiólogos del sueño con modelos animales, pero siempre pensando, ampliando sobre todo a nivel clínico porque la gran masa de conocimiento que se necesita en particular con el cannabis medicinal es la evidencia que se puede producir a nivel de ensayos clínicos a nivel observacional o ensayos clínicos propiamente dicho. Ese es el resumen del origen de este grupo.

-C: Sobre las muestras que estudiaron, ¿me decías que estudiaban plantas con diez de permanencia en el territorio o ahí estas haciendo referencia a la gente que investigaban?

-B: No, tomamos de esas 250 plantas que se analizaron, obviamente no tomamos todas las flores para hacer la parte analítica sino aquellas que nos parecían más interesantes.

"La diferencia entre recreativo y medicinal a veces es ficticia, pero la dificultad radica a nivel administrativo y de salud pública que ha sido muy reticente y difícil el planteo ante las autoridades sanitarias."

-C: Hace diez años-cuando no estaba la ley- ¿De dónde sacaron esas muestras? ¿Qué criterios utilizaron? ¿A quiénes acudieron?

-B: Fuimos muy cuidadosos en ese aspecto, si bien somos un grupo interdisciplinario primero nos conformamos como grupo y como tal tuvimos el aval de Medicina, de la facultad de química, el aval del Ministerio de Salud Pública en su momento y la Junta Nacional de Drogas, no el IRCCA porque todavía no se había conformado. Entonces, empezamos con los pies sobre la tierra diciendo que en esta instancia por diferentes razones podemos generar una ley que nos habilite a hacer efectivamente esta investigación. Pero, como dices tu ¿de dónde conseguimos las muestras? Con la anuencia de la Junta Nacional de Drogas no tuvimos ningún inconveniente o problema de poder estudiar la parte genética porque era tomar diferentes muestras, de diferentes plantas de gente que quisiera colaborar en el estudio, ahí acudimos a diferentes asociaciones, algún club en formación o que estuviera permeando su trámite, básicamente algunas asociaciones que, en particular la Asociación de Estudios de Cannabis del Uruguay que ahora ya no existe, fue un puntapié de las organizaciones sociales que nos permitió conocer sobre todo cultivadores que hace mucho tiempo que estaban en el medio, obviamente autocultivadores con la dificultad que llevaba no tener la ley 19.172, con ellos logramos obtener una buena cantidad de muestras y hacer los estudios genéticos que estamos llevando a un congreso de genética y estamos llevando casi listos para publicar. La idea realmente fue muy interesante, como docentes e integrantes de la universidad tenemos una triple función que tiene que ver con la docencia, la investigación y un tercer elemento establecido en la propia ley orgánica de la Universidad de la Republica que es la extensión, este era justamente el contacto con los cultivadores y los actores sociales nos parecía justamente la oportunidad de establecer esa comunicación dialógica entre académicos y no académicos, todos formamos parte de la sociedad civil, pero unos cumplimos un rol y otros otro, ahí fue un ejemplo muy lindo y muy bueno para utilizar esos insumos para relacionar e iniciar nuestras investigaciones. Hoy seguimos en lo mismo, ya con una legislación más madura con procedimientos y reglamentos también más ajustados. Al principio nos costó un poco porque las puertas en este tema no fueron tan fácilmente abiertas, sin embargo, contamos con el aval de las autoridades en su momento y eso nos permitió trabajar con seguridad de grado, con tranquilidad y lo que queríamos era investigar, así que no había otro fin, pudimos establecer un convenio con el propio Instituto de Regulación y Control del Cannabis. Esos fueron los dos primeros proyectos que tuvimos.

-C: ¿Cómo se desarrolló a partir de la ley la investigación sobre cannabis? Vos me comentaste de tu área pero te hago la pregunta extensiva a todas las áreas. ¿Qué dificultades hubo?

-B: Te puedo hablar de las dificultades que hubo en tanto a la investigación que básicamente tiene que ver que a nivel básico no hay problema porque no implica investigación con seres humanos y el escollo que podría ser la autoridad sanitaria, que son muy reticentes para aprobar todo proyecto que implique el uso del THC, no tanto del CBD, el THC por la psicoactividad, es una institución históricamente complicada, de la cual no es fácil obtener permisos. En nuestro caso lo sorteamos porque no estamos trabajando con seres humanos, estamos en una etapa preclínica, tu dirás a nivel clínico hay mucha evidencia en el mundo, hay mucho espacio para generar más evidencia. Si bien nosotros trabajamos a un nivel básico nos interesa mucho el contacto con los clínicos, ampliar la interdisciplina, algunas cosas hemos concretado, hay un grupo de neurología, algún centro de salud vinculada a la universidad, vinculada con la veterinaria, también con humanos con dolor si bien no han llevado a cabo el proyecto tienen interés, reumatología, en oncología es más complicado por otras razones que hablaremos después. Ese empujón inicial esta permitiendo permear en otros ámbitos, cada vez que podemos generar un contacto y brindar un apoyo desde nuestra humilde posición lo hacemos.

-C: ¿En cuánto la industria del cañamo?

-B: Eso no hay problema en los cuatro aspectos, yo no estoy vinculado con ese tema, pero sí tengo algo de conocimiento y te puedo transmitir que el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca que es el que en definitiva permite la posibilidad de generar cultivos de cáñamo no crea problema. A ellos les interesa aquellas empresas o aquel emprendimiento respete lo que la ley dice, entonces lo que consiguen el cáñamo tiene que tener no más de un 1% de THC lo cual es muy amplio porque en Europa es más restrictivo. Uruguay en ese sentido, el punto de quiebre con respeto a el porcentaje de THC que puede tener el cáñamo es el 1% lo cual es muy alto comparado con el resto el mundo. Hay varios emprendimientos que tienen que ver con el cáñamo industrial, algunos emprendimientos para producir y exportar, creo que ahora hay uno solo vinculado con producir y elaborar en noción de productos de carácter farmacéutico, sé un proyecto quizás hay algunos más de los cuales no tengo conocimiento, pero bueno no formo parte de, no formo parte de la cuestión administrativa, soy un universitario, pero sé que no hay dificultad. La mayor dificultad es nivel de investigación del cannabis medicinal y su uso porque el Ministerio de Salud Pública, ya pasamos a otro ministerio, a otro elemento, otro órgano del poder ejecutivo, tiene dos lugares que tienen que ver con las medicinas y los estupefacientes son muy estrictos en tanto a que no ha facilitado mucho en la posibilidad de llevar adelante estudios clínicos o el mismo uso de esos productos. Es una pena porque acá en Uruguay se abrieron las cuatro posibilidades sea a nivel recreacional, industrial, medicinal e investigación. Se inicia la parte recreativa cumpliendo con todas las etapas, empezando por el autocultivo, con los clubs de membresía, inclusive las ventas de cannabis en las farmacias que se aprobó, lo que es el cannabis recreativo no hubo ningún problema todo se lleva adelante, el cannabis industrial tampoco tuvo problemas, en investigación quizá haya algunos ajustes para hacer poder realizar a través de alguna oficina que tenga que ver con la Universidad de la Republica. Al menos algunos proyectos, que entren en la universidad y poder monitorizarlo de manera más centralizada y facilitar el trámite de lo que es el IRCCA, ellos te dicen que para trabajar con cannabis necesitas un registro del proveedor cannábico. En la universidad se les había ocurrido en el sector de investigación científica poder tener un stock común y no tener que hacer cada grupo de investigación su trámite, sino que se hace a través de la universidad como institución, lo cual me pareció un acierto, pero eso no está totalmente aceitado pero es la idea.

-C: Las dificultades para avanzar con investigación de cannabis medicinal ¿A qué las atribuís?

-B: Cuando yo hablo de cannabis hablo de un producto que sale de una especie que es cannabis sativa L y de ahí hay muchísimas, con sus tres grandes grupos indica sativa y ruderalis, los híbridos que hay son enormes entonces muchas veces es recreativo, pero a su vez puede ser medicinal. La diferencia entre recreativo y medicinal a veces es ficticia, pero la dificultad radica a nivel administrativo y de salud pública que ha sido muy reticente y difícil el planteo ante las autoridades sanitarias. Hay grupos que han presentado proyectos y no se los han autorizado. Nuestro caso no es tan problemático porque trabajamos a nivel básicos, entonces no nos genera inconvenientes, podemos trabajar con los animalitos y con las células, entonces no hay inconvenientes, de hecho lo hacemos con cannabis que proviene, con la debida autorización, del Instituto de Regulación de Cannabis, con diferentes fuentes y no hay inconvenientes y hemos establecidos algunos criterios básicos e iniciales para trabajar con alto contenido de THC y CBD que básicamente es cáñamo y niveles intermedio para tener un especie de paneo inicial y en la medida que se encuentre con hallazgos interesantes ampliará, profundizará o lo que sea.

"Otro aspecto en ese punto es la demanda que hay a nivel sociedad, no te voy a negar que en Uruguay existe gente que elabora sus propios productos, eso no tiene ningún problema porque vos con tu cannabis podes hacer lo que quieras en tu casa, eso nadie te lo va a objetar, el tema es cuando se elabora algún producto de manera artesanal y eso es comercializado, eso existe en Uruguay está dentro de un mercado gris."

-C: Te pregunto por el proceso de gestación de la ley. ¿Cuál fue tu participación o del grupo en ese proceso? ¿Qué rol jugó la universidad, los investigadores y los profesionales en su investigación? ¿Qué rol juegan ahora en su aplicación?

-B: La universidad cada vez que se la consultó por algún tipo de asesoramiento ya sea, o para organizar o cooperar con algún evento de algún foro de cannabis medicinal o el propio IRCCA como ya teníamos un convenio o proyecto de intercambio, siempre estuvimos presente apoyándolo desde la academia. Un ejemplo: cuando se nos solicitó realizar un informe para elegir las variedades que se iban a cultivar para vender en las farmacias, realizamos un informe en el cual la idea era que ese cannabis que se vendiera en farmacias si bien con un fin recreativo al menos se contemplara la reducción de riesgos y daños, y la universidad lo hizo. Cuando se necesitaron análisis hechos por nuestros compañeros de química estuvo presente y se hicieron esos análisis. También con lo que tiene que ver con las elecciones de estas variedades, siempre estuvimos presentes cuando nos solicitaron.

-C: ¿El rol fue más de recibir los pedidos que un rol activo?

-B: Lo que pasa es que la gestación de la ley tiene que ver mucho con el movimiento social, acá la sociedad ya se venía manifestando a favor de un mercado regulado y una ley que permitiera que por plantar no fueras en cana o por formar un club. La mayor fuerza vino de la sociedad y la universidad en esa etapa algún aporte hizo, nuestros compañeros en el 2012 cuando se generó desde la Comisión Sectorial de Investigación Científica una publicación de una puesta en punto del tema, la universidad coparticipó en ese momento, con menor peso quizás. Luego, lo fue expandiendo en la medida que nuestro grupos y otros se fueron interesando y aportando lo suyo desde su ámbito.

-C: ¿Cómo caracterizas el escenario político tanto en Uruguay como en Latinoamérica en relación con las políticas de drogas? ¿Cambió en los últimos años? ¿Cómo?

-B: La percepción sí, cambió, digamos que Uruguay desperdició una oportunidad porque si bien se generó una ley tardó mucho en llevar adelante la regulación del cannabis medicinal, por ejemplo. Y esas resistencias propias de un país conservador se expresaron de algún modo, si bien existe la ley y no todas las cabezas que conforman el ejecutivo o los órganos que pudieran tener que ver con las reglamentaciones permanentes vienen con una carga cultural de prohibicionismo, hay resistencias. Pero todos aquellos que decían esto es un desastre, hasta ahora los autocultivadores son muchísimos, los clubes de membresía son muchísimos, los inscriptos para obtener cannabis recreativo en la farmacia supera los 30.000, más de un 1% de la población uruguaya. Yo creo que cambió mucho, te digo una anécdota vos antes tenías una planta, te denunciaban y de pronto tenias un proceso penal. Hoy la policía no te hace un allanamiento, se da la situación contraria vos podes denunciar que robaron tus plantas y la propia policía está contribuyendo para que la recuperes y eso se ha dado. Ese vuelco político, social, cultural a mi me parece muy interesante y hay un monitoreo de ese cambio con una fuerte autocrítica, la ley perfecta no es: admite transformaciones y unas series de restricciones, por ejemplo por qué los extranjeros que vienen al Uruguay, donde el rubro turístico es muy fuerte, esta muy claro en la ley que n-o está permitido. En mi opinión en una primera etapa es atendible, pero no admisible, yo creo que en el futuro debería existir porque si lo restringís le estas generando ningún problema al país o al resto. En el Mercosur o alguna otra juntada entre países la voluntad política dirá si sí o si no, pero está bárbaro el hecho de tener está oportunidad, en algunos casos funcionó muy bien y en otros todavía le esta faltando un empujón fuerte, yo creo que el mayor problema es político, el gobierno anterior donde el presidente era José Mujica se genera esta ley y al final del mandato la hereda el siguiente gobierno que es Tabaré Vázquez y yo percibo un cambio en lo que puede ser la permisibilidad. Si bien el presidente dijo dentro de la ley todo y fuera de la ley nada, yo creo que con una ley de 10 de diciembre del 2013, si recién en el 2018 estamos habilitando la posibilidad del uso de cannabis medicinales, se está generando la discusión si lo aceptamos sólo como medicamento o si se acepta la especialidad vegetal como tal, es un debate que ya debería estar zanjado. Otro aspecto en ese punto es la demanda que hay a nivel sociedad, no te voy a negar que en Uruguay existe gente que elabora sus propios productos, eso no tiene ningún problema porque vos con tu cannabis podes hacer lo que quieras en tu casa, eso nadie te lo va a objetar, el tema es cuando se elabora algún producto de manera artesanal y eso es comercializado, eso existe en Uruguay está dentro de un mercado gris, pero existe y hasta al alcance de aquel que viene un mínimo de conocimiento de como se mueve este aspecto y se obtiene. Lo interesante es que no se tenga que recurrir a este tipo de situaciones, que vos puedas adquirir un producto que este debidamente controlado y lo que te llegue sea eficaz y seguro, sea un medicamente o especie vegetal, esos controles me parecen que le darían una fortaleza mayor a este paquete que genera la propia ley. Esos son situaciones que resolver con diferentes matices de pensamientos, con diferentes ángulos de la política, la sociedad, desde la academia, esas son las dificultades que yo encuentro.

-C: Tanto en el debate mismo de la ley como actualmente, como biólogo ¿Qué opinás de una ley similar para las otras drogas hoy ilegales? ¿Te parece viable o deseable o no se las puede tratar como el cannabis?

-B: Lo que pasa es que no es lo mismo hablar de cannabis, de cocaína o de otras tantas drogas, sobre todo de origen sintético que están presentes en la sociedad y que se pueden obtener con tanta facilidad a través de internet. Yo creo que un camino de regulación no le viene mal al país, a la región, poder determinar sus propios destinos, me parece sano poder generar una discusión para ver si es posible llevar adelante un sistema regulado, que se vaya a dar o no, pero si esto fuertemente abierto a que haya una discusión en los interesados tanto usuarios como profesionales vinculados a la política, especialistas, todos los que puedan contribuir en diferentes ámbitos, no sólo médicos, antropólogos, economistas, psicólogos, yo soy un gran hincha de la interdisciplina. De la misma manera que al cannabis le están ofreciendo un marco de acción mucho mas amplio del punto de vista científico, creo que podría ser útil para el resto. Una mirada única es más parcial, en la medida que podamos hacerlo más multidisciplinario, sobre todo más interdisciplinario alrededor de esos ejes temáticos nos veríamos beneficiados, no sólo con el tema cannabis, sino con el resto de las drogas de uso social. Yo creo que esta es una primera aproximación y en la medida que podamos ser útiles y contribuir desde la academia o nuestras situaciones personales a ampliar el conocimiento, o sea a tratar de buscar un poco de luz en este oscurantismo que sea generado a través del prohibicionismo, me parece bienvenido, vos como activista y antropólogo sabes que la revolución cultural es más lenta, tiene sus bemoles y no es tan fácil en este tema donde hubo un fuerte impacto desde la política de generar cierto párate o dificultad de acceso desde diferentes ámbitos ya sea religioso, industrial, medicinal que se generó a partir de los años 60 y que se llevo adelante con la guerra de las drogas con los años 70 en adelante. Hoy por hoy se habla del no acierto de las políticas en contra de las drogas que sabemos que es un tema geopolítico importante y que sabemos que han gastado mucho dinero, mucho esfuerzo, muchos años y el problema sigue instalado.

-C: En algunos lados como en la Argentina se profundizó.

-B: Tal cual, yo creo que en la medida que generes un blanqueo de la situación, capaz no es la palabra más adecuada, podes establecer reglas claras de juego va a contribuir a una mejor convivencia. Yo creo que podemos ampliar nuestra capacidad de análisis y estar abiertos a que, no digo ser pro, porque también es real que aquel que está interesado en el tema tiene una tendencia a sesgar su visión, generar una discusión amplia de las partes que opinen lo contrario y se genere un insumo que pueda contribuir espero que a una mayor apertura y conocimiento y a no tener estas situaciones desgraciadas que tenemos en Latinoamérica, en Argentina, en Brasil, México. A mi me da mucho dolor de enterarme lo que pasa en México, mucho dolor y tantas muertes, casi por una negligencia política porque si esto se manejara de otra manera, con mayor apertura, creo que esta guerra no sería necesaria. En la medida en que algo se prohíbe genera un gran atractivo y eso favorece a generar todo tipos de negocios inescrupulosos y un narcotráfico internacional muy fuerte como es hoy en día.

En el actual gobierno de Tabaré Vázquez, esta es una opinión muy personal, se elimina la figura del presidente del IRCCA, entonces ahora el presidente del IRCCA es un integrante de la Junta de Drogas, depende directamente de la presidencia. Yo creo que esto es un poner en la misma bolsa de nuevo, cuando habíamos logrado separarla y verla desde otro punto de vista y para mí eso fue un retroceso.

Publicada originalmente el 18/06/2018 en el sitio anterior de la asociación.