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En Colombia el Minsalud plantea el uso medicinal del cannabis para 10 tratamientos


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Luego de que el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, y el viceministro de Justicia, Miguel Samper Strouss ,ratificaran su apoyo, en audiencia pública, al proyecto de Ley que permitiría el uso terapéutico de la marihuana, esta posibilidad parece mucho más cercana en el país. A este apoyo se ha sumado el presidente Juan Manuel Santos, quien dijo que la iniciativa del senador Juan Manuel Galán (Partido Liberal) es “una medida compasiva para reducir el dolor y la ansiedad de los pacientes con enfermedades terminales”. El debate no es solo en el Congreso colombiano. A nivel mundial la discusión sobre el uso del cannabis viene desde la Convención Internacional del Opio firmada en La Haya el 23 de enero de 1912, posteriormente sustituida por la Convención Unitaria de Drogas de 1961. Un debate científico y médico. A pesar de que los estudios sobre el uso terapéutico de la marihuana no son abundantes, en las últimas décadas se han realizado investigaciones enfocadas a los beneficios que podría tener su prescripción frente a ciertas patologías En 1999, el Instituto de Medicina (IOM) de Estados Unidos concluyó que la marihuana “podría ser eficaz para el alivio del dolor, estimulación del apetito para las personas con Sida y para controlar efectos de la quimioterapia como náuseas y vómitos”. Además, hay investigaciones sobre los beneficios que puede tener a la hora de controlar ataques epilépticos. Uno de los principales es el experimento lo realizó el Departamento de Neurología de la Universidad de Virginia Commonwealth, en el año 2003, y arrojó que es posible eliminar las convulsiones por 10 horas. A esta conclusión llegaron los expertos luego de dar extracto de marihuana sintética a ratas epilépticas. De acuerdo con el Instituto Nacional del Ojo en Estados Unidos, “estudios mostraron que la marihuana puede disminuir la presión intraocular en personas con glaucoma”. Además, según una investiogación que analizó por 20 años el efecto del cannabis en 5.115 adultos, la marihuana aumenta la capacidad pulmonar, a diferencia del efecto que produce el tabaquismo. Los resultados de este estudio fueron publicados en enero de 2012 en la revista especializada Jornal of the American Medical Association. Uso en el contexto terapéutico. De acuerdo con la Dirección de Medicamentos y Tecnologías del Ministerio de Salud, fármacos basados en cannabis son usados en Alemania, Bélgica, Canadá, Chile, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Holanda, Italia y Reino Unido. En un documento de su autoría, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, plantea 10 enfermedades o dolencias para las que se aceptan prescripciones de medicamentos con base en marihuana. Estas son: Dolores severos o espasmos musculares persistentes por esclerosis múltiples, lesión o enfermedad de médula espinal; caquexia – estado de extrema desnutrición, atrofia muscular, fatiga, debilidad y anorexia–, pérdida de peso o náuseas por cáncer o VIH/Sida; dolor severo de las formas graves de artritis; convulsiones de epilepsia; cuidados paliativos; dolores resistentes a los tratamientos estándar; afección inflamatoria del sistema nervioso; deficiencias del apetito y náuseas; disfonía –o trastorno de la voz– resistente a los tratamientos habituales; y dolores paroxísticos – enfermedad rara que cursa con sensación de dolor anormal, de carácter hereditario–. Efectos secundarios. EL HERALDO consultó al toxicólogo Agustín Guerrero, quien recomienda que el cannabis para consumo medicinal “no sea hachís o de productos sintéticos, sino hierba cultivada que no sean plantas adulteradas”, y advierte que “la variedad de especies y potencia del cannabis trae alguna dificultad sobre su dosificación para alcanzar el efecto deseado, y esto genera una serie de efectos secundarios”. Explica que dichos efectos “no solo dependen de la calidad del cannabis, sino también de la manera en la que se usa y de la experiencia que tiene del usuario”. Así las cosas, indica que el consumo diario “puede afectar a la memoria y a la capacidad de concentración” o generar “una reacción psicótica con alucinaciones”. “Otros efectos secundarios son: taquicardia, dolor de cabeza, mareo, frío y calor al mismo tiempo en los pies y en las manos, ojos enrojecidos, músculos adormecidos y boca reseca”. Además señala que “no es recomendable su uso durante el embarazo”. Regulación. De acuerdo con el ministro Gaviria, el proyecto que actualmente hace tránsito en el Congreso colombiano debe definir “más claramente” los lineamientos “en materia de regulación” que se tendría en el país “en materia de regulación y necesidad de registro sanitario, según el producto. En su opinión, la iniciativa legislativa “debe especificar si se está regulando el uso de la planta en su estado natural o, por el contrario, los preparados con síntesis a partir de la planta”, caso en el que “el Invima deberá otorgar el registro sanitario y supervisar las buenas prácticas de manufactura”. El caso de Charlotte Figi Antes de cumplir un año de edad, Charlotte Figi fue diagnosticada con el síndrome de Dravet, una forma rara y grave de epilepsia. Con el tiempo sus convulsiones empeoraron y tomaba hasta 7 fármacos. Charlotte había perdido la habilidad de caminar, hablar y comer y tenía 300 convulsiones semanales (cerca de 43 diarias). A los 5 años sus padres decidieron probar con la marihuana terapéutica y se convirtió en la persona más joven, en Denver, Colorado, en solicitar este tratamiento. Hoy, Charlotte, de 6 años, solo presenta 2 o 3 convulsiones al mes y volvió a caminar. Ella es uno de los casos más emblemáticos de la marihuana medicinal. Daño a los usuarios y a terceros En 2010, la revista británica The Lancet publicó un estudio titulado “Drug Harms: A Multicriteria Decision Analysis” (Daños de las drogas: un análisis de decisión multicriterio), en el que estudia 20 drogas, además del alcohol y el tabaco, a partir de los factores de daño a los consumidores y a terceros que generan. Entre los daños individuales se consideran la dependencia, la mortalidad y el deterioro de la función mental; mientras que entre los daños a los demás incluyen la delincuencia, el daño ambiental y el daño internacional. El estudio utiliza una escala de 100 puntos, donde 100 es el daño máximo y cero indica que no hay daño y concluye, en general, que el alcohol es lo más perjudicial (72 puntos de 100), seguido de la heroína (55), el crack (54), la mentanfetamina (33), la cocaína (27) y el tabaco (26). (ver gráfico) En el análisis de daño individual, los fármacos más nocivos resultaron ser el crack, la heroína y la metanfetamina, con puntuaciones de 37, 34, y 32 , respectivamente). Frente al daño a terceros, el alcohol, la heroína y el crack fueron los más perjudiciales con 46, 21, y 17 puntos, respectivamente. En esta investigación el cannabis queda con una puntuación global de 20, con 10 puntos en cada tipo de daño, ubicándose en el octavo lugar. El autor de la investigación es David Nutt, un reconocido psiquiatra y neuropsicofarmacólogo británico. En este estudio se basó el ministro de Salud Alejandro Gaviria, para afirmar que “fumar marihuana es más seguro que consumir alcohol”.
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Especialistas argentinos quieren abrir el debate sobre los medicamentos a base de marihuana


Su uso para combatir el dolor crónico y otras patologías se extiende. En Europa ya hay varios medicamentos autorizados. En el país se pide que se abra el debate sobre su uso medicinal.

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Desde hace varios años, el debate sobre la legalización de la marihuana se cruza con los nuevos avances en materia farmacéutica sobre los usos medicinales de esta droga, en especial para combatir el dolor crónico. En este camino, varios medicamentos ya están disponibles en el mundo, para tratar a pacientes con tumores avanzados, con HIV o con epilepsia, entre otras cuestiones. En la Argentina, especialistas piden abrir la discusión sobre el uso medicinal de los derivados del cannabis, y defienden las actuales terapias disponibles. “Planteamos la urgencia de nuestros pacientes en torno al dolor”, afirmaron.  En el planeta, varios medicamentos a base de marihuana ya están disponibles, gracias a la autorización de las agencias reguladoras. Pese a esto, la FDA de Estados Unidos sigue sin reconocer que el cannabis tenga aplicaciones médicas, aunque Europa tiene por lo menos dos medicamentos autorizados. En la Argentina, algunos centros asistenciales vienen reclamando por un debate inmediato, para tratar dolores derivados de enfermedades graves.  “Uruguay intenta regular el uso médico, recreativo e industrial. Uno lo plantea desde la urgencia que tienen nuestros pacientes en torno al dolor y por ello, apoyamos una regulación que favorezca a nuestros pacientes”,... dijo Marcelo Morante, de la Facultad de Medicina de La Plata. Por esto, “planteamos la urgencia de nuestros pacientes en torno al dolor”.  Las declaraciones de Morante se hicieron en el marco de la marcha a nivel mundial solicitando la legalización del consumo de la marihuana, que se realizó la semana pasada. “A partir de 1997 aparece la evidencia apoyada en el uso del dolor de origen oncológico y posteriormente se agrega como un inductor del apetito en pacientes con SIDA, para los espasmos de la esclerosis múltiple, la artritis, hay efecto anti tumoral en algunos tipos y creemos que esta molécula tiene muchos potenciales usos pero está claro que para el dolor es donde más abunda la evidencia”, explicó a Radio Provincia (escuchar audio). Morante apuntó que “el análisis que hacemos de los derivados a la marihuana se podría hacer un paralelismo con la morfina pero el problema que tenemos es que se cruza con el uso recreativo. La información confunde porque se hacen comparaciones no adecuadas”. “La forma en que aprendí a utilizarla es con un vaporizador o como comprimidas vía oral y la última aparición de un fármaco con un spray sublingual”, finalizó. En la actualidad, algunos de los medicamentos a base de cannabis aprobados circulan por países europeos. Uno de ellos es el Marinol, el cual se recomienda para controlar náuseas y vómitos en pacientes de cáncer que están en tratamientos contra el cáncer, como quimioterapia. Además se utiliza para estimular el apetito en pacientes de cáncer o Sida y como análgesis para tratar el dolor neuropático de la esclerosis múltiple. Además, el Cesamet, también controla náuseas y vómitos en pacientes que están bajo tratamiento de cáncer. En tanto, en vías de aprobación se encuentra el Sativex, extracto del cannabis en forma de aerosol que contiene dos componentes de la planta. El mismo se recomienda para tratar la espasticidad muscular y el dolor en pacientes con esclerosis múltiple, así como analgésico en pacientes con cáncer que padecen de dolor moderado a severo.  Además, existe un nuevo medicamento para combatir la epilepsia a base de marihuana, el cual tiene grandes posibilidades de llegar al mercado después de sus "exitosas pruebas clínicas", informa la prensa británica. Epidiolex, que así se llama el nuevo fármaco, se está ensayando en niños con el síndrome de Dravet y otras formas de epilepsia, y que no responden a los medicamentos comunes.
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Rick Simpson, creador del aceite de marihuana más famoso del mundo: “Mi intención es destruir la industria farmacéutica”


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Aún sabiendo que falta un largo camino en el área de la investigación, Simpson asegura que el aceite de cannabis medicinal puede curar cualquier enfermedad. Certifica que él es la prueba viviente de la victoria de la marihuana contra el cáncer. El canadiense vive autoexiliado en Zagreb, Croacia, y viene este fin de semana a la Expo Weed, pero antes habló en exclusiva con The Clinic, para contar la historia y desarrollo de la fórmula de aceite de marihuana medicinal que se ocupará en la plantación de La Florida.   ¿Cómo te iniciaste en el consumo de aceite de cáñamo? -Empezó debido a un accidente que tuve en 1997. Un accidente en la cabeza, que derivó en lo que se conoce como Síndrome Post Contusión Cerebral, que te hace perder el equilibrio, produce un ruido muy fuerte y molesto todo el día, te sube la presión de la sangre. Tomé fármacos por un año y no me ayudaban en absoluto, entonces vi en la televisión al Dr. David Suzuki que mostraba a pacientes que consumían marihuana por razones médicas y tenían resultados increíbles. Había fumado antes, pero nunca la había considerado un remedio. Entonces fui a comprar algo de yerba, me la fumé y funcionó mejor que lo que me habían dado los doctores. Pero aún así no conseguía el efecto sedativo que yo necesitaba, aunque me ayudaba a dormir. ¿Qué significa vivir con un ruido en la cabeza? -El ruido era tan intenso que solo podía dormir un poco más de una hora antes de despertarme ensordecido. Estaba exhausto constantemente, y ya en 1999 estaba desesperado, estuve a punto de suicidarme varias veces, seguía empeorando y los tratamientos no me hacían efecto. Todavía lo tengo, llevo 17 años viviendo con ese ruido de mierda, pero el aceite hace que sea tolerable. Si no lo uso, el ruido se apodera de mi cabeza y me vuelve loco. Muchas de las personas con la misma enfermedad que yo se suicidan. Me han medido el ruido en 93 decibeles, es lo más bajo que llega cuando lo controlo con el aceite, a veces se pone mucho más fuerte. Para que te hagas una idea, es como pasar la aspiradora todo el día… todo el puto día. Por eso pedí una prescripción para consumir marihuana medicinal a los doctores, pero no me la querían dar. ¿Por qué no? -Dijeron que mi enfermedad no estaba dentro de lo que cubría el programa de marihuana medicinal. Le pregunté a mi doctor qué pensaba sobre extraer el aceite de la marihuana e ingerirlo, para evitar el problema del humo. Él dijo que sería una manera mucho mejor de usarla, porque evitaba los problemas de la combustión. Así que me fui a mi casa, compré marihuana e hice el aceite, pero me daba miedo usarlo, porque no sabía qué había hecho. ¿Tenías algún referente para hacerla? ¿De dónde salió la fórmula? -Soy un ingeniero, entiendo bien cómo funciona un equipo mecánico, en este caso es bastante simple. Lo hice con mucha facilidad, pero no me animé a tomarlo por alrededor de tres años, hasta que en el 2001, mi doctor me dijo “ya no hay nada que podamos hacer, el tratamiento no sirve”. Así que me fui a mi casa y tomé el aceite, la primera semana logré dormir ocho horas seguidas cada noche, desapareció el dolor en mis articulaciones y además perdí algo del peso que había aumentado con los fármacos. El 2002 me aparecieron unas manchas en las mejillas y en mi pecho, las había tenido por un tiempo, eran como contusiones, pero nunca sanaron, así que me las fui a revisar al doctor y me confirmaron lo peor: cáncer a la piel. Me metieron a pabellón de inmediato para que me las removieran con cirugía, una semana después las heridas estaban infectadas y el doctor me dijo que no habían logrado remover completamente el cáncer. Entonces me acordé de una investigación que postulaba que el THC –compuesto activo de la marihuana- eventualmente podría eliminar células cancerígenas. Tomé el aceite y lo apliqué directamente en las heridas de mis mejillas y mi pecho y luego las vendé. Cuatro días después las heridas habían sanado, no podía creerlo, incluso me había crecido el vello capilar. ¿Qué peligros tiene o puede tener el consumo de aceite de marihuana? -Esa fue una pregunta que me hice y que experimenté conmigo mismo, antes de compartir el aceite con alguien más. Pensé qué pasaría si tomo una dosis demasiado elevada, así que tomé 3/4 de gramo y me los puse en la boca, una hora después me fui a la cama y me sentí un poco mal, traté de moverme pero no podía, me dio pánico. Pero después me calmé y me dije “levántate de esta cama, idiota”, y logré moverme y sentirme mejor. Esa noche dormí increíble. Los cannabinoides naturales no matan, quizás te puedes quedar dormido por una semana, pero no morirte. ¿Te imaginaste alguna vez que tu fórmula iba a recorrer el mundo? -Por supuesto que no. Empecé porque quería curar mi propio cáncer, cuando los doctores vieron los resultados que había tenido no quisieron hablarme, les pedí respuestas pero no hubo. Contacté a partidos políticos, a ministerios federales de salud, programas de televisión, la Sociedad del Cáncer e incluso a las Naciones Unidas, nadie hizo nada, no podía creerlo, vi la corrupción en su estado más puro. Nunca creí que este mundo fuera tan corrupto. Entonces empecé a regalar mi aceite a otras personas con problemas similares al mío u otras enfermedades. Además de eso, puse la información en internet para que cualquier persona pudiese generar el aceite y sanarse a sí mismos. Pero repartir marihuana es ilegal… -Muy ilegal, me detuvieron por cultivo, posesión y tráfico. Aunque no cobres se considera tráfico. Todo el sistema judicial se me fue encima, se aseguraron de encontrarme culpable. Ellos sabían que yo tenía la cura para el cáncer. Pero no dejaron que mis pacientes presentaran testimonio y tampoco consideraron la evidencia científica que yo había reunido y que justificaba todo lo que dije. Incluso el juez dijo que, en otras circunstancias, yo estaría en la vanguardia del progreso médico. Terminé con un expediente criminal, pagué 2 mil dólares de multa y estuve preso cuatro días, por tratar de ayudar. Es por eso que me vine a Europa y no creo que vuelva a Canadá, ya vi la corrupción del sistema legal. ¿Crees que las farmacéuticas debiesen hacerse cargo del negocio? -No. Te voy a decir la verdad, mi intención es destruir la industria farmacéutica. Ellos han sabido la cura para el cáncer desde hace 150 años, es fácil probar que lo que digo es cierto. En 1850 todas las grandes compañías farmacéuticas que siguen en pie hoy, todas ellas fabricaban medicina a base de cáñamo y de otras plantas medicinales, era algo común. Pero en algún momento de esa época, según mis investigaciones, las compañías se dieron cuenta que tenían una especie de “curalotodo”, una medicina que todo el mundo tiene derecho a cultivar, lo que los pondría fuera del negocio. Fue por eso que enclaustraron y patentaron las recetas y comenzaron a producir químicos de mierda que nos hacen tragar desde entonces. ¿Qué sientes al saber que tu receta se ocupará para extraer aceite de la primera plantación legal de marihuana de Latinoamérica? -Estoy muy feliz de escuchar eso, siempre y cuando no se lucre con mi fórmula. ¿Cuál es tu cepa favorita?  -Empecé a cultivar mis propias cepas, porque el problema con los bancos de semillas es que realmente no sabes qué es lo que te llega. Pero si tuviese que estandarizar mi respuesta diría que mi cepa favorita es White Widow, el mejor analgésico del mundo. Pero el problema es que si pides White Widow a cinco bancos de semillas distintos, tendrás cinco plantas distintas, no hay estabilidad en la producción.
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CINCO MEDICINAS QUE SE PUEDEN ELABORAR CON CANNABIS


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Una buena opción para aprovechar los excedentes de la cosecha de este año es invertirlos en elaborar medicinas cannábicas como aceites, pomadas o infusiones. Son remedios caseros hechos a partir de marihuana, que cuentan con un amplio campo de acción sin casi contraindicaciones. Todo, gracias a las propiedades curativas de los cannabinoides que contiene la planta y su facilidad para interactuar con nuestro organismo.   1- Aceite medicinal para combatir el dolor y mejorar el ánimo El aceite medicinal de cannabis, hecho a partir de un concentrado de resina de marihuana, es un producto muy eficiente para tratar los dolores de todo tipo, gracias a que contiene una elevada cantidad de CBD. Este cannabinoide activa unos receptores de nuestro cuerpo, llamados CB2, cuya función es inhibir el dolor y regular las inflamaciones, y que por tanto, al ser encendidos reducen el dolor que sentimos. Obviamente, también es un producto muy rico en THC, el principal cannabinoide y euforizante principio activo de la planta, que tomado en las dosis rebajadas del aceite medicinal de marihuana, provoca mejoras del ánimo y un efecto de bienestar. Para preparar este óleo cannábico, se aconseja utilizar variedades con un alto contenido de THC.   ¿Para qué sirve? El aceite medicinal de cannabis ayuda a mitigar los dolores del cuerpo, tiene una acción antiinflamatoria y reduce la tensión arterial gracias, en gran medida, a los efectos sedantes del alcaloide conocido como CBD. También, mejora el estado de ánimo, estimula el apetito, ayuda a la regeneración de la piel, reduce la presión intraocular y rebaja las crisis de epilepsia, entre otras muchas más aplicaciones, gracias a la acción del THC y los otros cannabinoides que contiene la planta.   ¿Cómo hacerlo? Se debe preparar un extracto puro de resina de marihuana, agitando durante diez minutos un par de docenas de cogollos y abundante hoja de manicurado en un tarro con alcohol etílico. Así, se disolverá toda la resina de los cogollos en el líquido, que deberemos aislar de la materia vegetal, usando por ejemplo un filtro de papel de café. Luego, dejaremos la mezcla de alcohol y resina pura durante cinco días a secar o más, hasta que veamos que el alcohol se ha evaporado y solo queda un óleo negruzco, que será el extracto casi puro de resina. Con este método y cantidades, obtendremos un par de gramos de resina pura que mezclaremos con veinte veces su peso en aceite vegetal, removiendo hasta que la mezcla quede homogénea.   2- Cremas analgésicas para aliviar los daños musculares y articulares También podemos aprovechar los restos de la cosecha para incluir en nuestro botiquín una eficiente crema casera para paliar los dolores musculares y los achaques de las articulaciones. Este ungüento, tiene un efecto 'caliente' localizado que relaja los músculos y rebaja las molestias en los cartílagos. Su acción es muy efectiva en las zonas doloridas porque el cuerpo absorbe los cannabinoides a través de la piel, y éstos actúan de manera focalizada en el área por donde extendamos la pomada. Para elaborarla, sería genial que hubieses plantado variedades con un gran contenido de CBD.   ¿Para qué sirve? Para tratar muy eficientemente los dolores musculares, las inflamaciones y los problemas reumáticos gracias a su acción localizada. Es muy útil, también, como tratamiento complementario para quemaduras y cortes ya que inhibe el dolor, protege de las infecciones y favorece el proceso de regeneración cutánea. Su uso está recomendado para gran número de problemas comunes de la piel como los forúnculos y abscesos, las dermatitis, los herpes labiales...   ¿Cómo hacerla? Hay que remover al baño maría, durante entre dos y cuatro horas (y a no muy altas temperaturas, ya que los cannabinoides se degradan por el efecto del calor) un par de decenas de cogollos poco atractivos y abundante hoja de manicurado, en una solución de un litro de agua por la mitad de aceite. Después, debes congelar el líquido que saques al escurrir este brebaje y ponerlo a congelar hasta que el aceite se solidifique y se separe del agua. A este óleo petrificado, se habrán adherido los cannabinoides, y ya solo quedará juntarlo en un olla hirviendo con cincuenta gramos de cera de abeja y dejarlo reposar hasta que adopte una textura homogénea y consistente.   3- Jabón casero de mota para regenerar tu piel El jabón hecho a partir de cannabis es otro de los productos caseros que podemos elaborar de manera artesanal para aprovechar los cogollos menos atractivos de la cosecha y las hojas de manicurado. No solo es una herramienta eficiente para limpiar y desinfectar la piel, sino que gracias a su alto contenido de vitamina E, proveniente del cannabis, ayuda a combatir los radicales libres y por ende, aumenta la regeneración de la piel. Su uso continuado asegura una piel limpia y tersa gracias a las grasas Omega 3 y 6 que contiene la hierba, y que ejercen una función hidratadora de la epidermis.   ¿Para qué sirve? Se recomienda para gente con pieles sensibles o alergias cutáneas porque sus propiedades previenen los hongos y regulan el PH de la piel. Gracias a su alto nivel de vitamina E, es muy eficiente para combatir la piel seca o agrietada, la caspa, la urticaria y las erupciones cutáneas leves.   ¿Cómo hacerlo? Hay que poner a calentar 5 kilos de manteca de coco en un recipiente a 35º, a la vez que en otro, disolvemos 670 gramos de sosa caústica a la misma temperatura. Luego, hay que juntarlos y removerlos durante dos horas. En ese lapso, iremos añadiendo 670 gramos de harina de avena a la mezcla, 25 gramos de harina de cáñamo, y 50 ml de aceite de marihuana. Cuando esta pócima parezca homogénea hay que verterla en un molde y dejarlo reposar un día entero, para después destaparlo, dejarlo secar durante medio día, y cortarlo en pequeños bloques que dejaremos ‘curar’ durante 3 o 4 semanas.   4- Apósitos para los cortes, heridas y quemaduras Los cataplasmas de marihuana, o vendas calientes con relleno de mota, forman parte de la ancestral tradición farmacológica europea y se utilizaban hace siglos para tratar las quemaduras, las erupciones y para paliar los dolores cutáneos muy severos, como los que provocaban los forúnculos de la peste negra. Dejaron de utilizarse durante la Edad Media porque la Inquisición consideraba que la naturaleza del cannabis era 'satánica'. Es un remedio, casi olvidado, muy eficiente contra los problemas cutáneos gracias a las propiedades sedantes del cannabis y sus elementos regenerativos de la epidermis. Para hacerlas es recomendable utilizar plantas que mezclen las subespecies Indicas y Rudelaris por su alto contenido de CBD, que produce efectos sedantes y bloquea el dolor.    ¿Para qué sirven? Es un tratamiento muy efectivo contra las lesiones cutáneas porque la piel absorbe de manera muy rápida los cannabinoides de la marihuana y estos consiguen entrar rápidamente en las células de nuestro organismo, llevando a cabo su acción reparadora. El potencial sedante de la marihuana inhibe los dolores de las heridas, mientras que otros componentes suyos como la vitamina E favorecen la regeneración de la epidermis.   ¿Cómo hacerlo? Para hacerlas, hay que meter la máxima cantidad de hojas de manicurado y algún resto de cogollos, que nos quepan dentro de unas gasas o telas de algodón que estén muy calientes y húmedas. La materia vegetal tiene que quedar en el dorso interno del apósito, que aplicaremos, y pegaremos a la zona que queramos tratar.   5- Té de raíces para tratar el organismo desde dentro Estudios recientes han demostrado que las raíces de la marihuana también contienen cannabinoides, en especial CBD, lo que las convierte en otra parte de la planta susceptible de ser utilizada para fines medicinales. Algo que se hace en la medicina china desde hace casi 4.000 años, cuando el sistematizador de su medicina tradicional , el emperador Shen Nung, incluyó su uso en su célebre libro de medicina Pent Sao, uno de los tratados de medicina más antiguos que se conocen.   ¿Para qué sirve? La medicina china las utiliza desde hace más de 4.000 años como diurético, para tratar el asma, las obstrucciones respiratorias, las hemorragias internas y los dolores de la menstruación. Así como para mitigar los dolores de la cirugía de los órganos internos.   ¿Cómo hacerlo? Para preparar el té de raíces hay que limpiarlas muy bien, cortarlas y molerlas hasta que éstas adquieran la consistencia de un polvo. Después las dejaremos secar hasta que hayan perdido toda la humedad y herviremos una pequeña porción del polvo restante – similar a la dosis de un té normal – en un litro de agua. No se puede hacer con plantas que hayan sido fertilizadas con abonos químicos o nutrientes ya que estas sustancias pueden afectar a nuestro sistema y su uso debe ser esporádico para tratar una dolencia; no se puede abusar de él, porque en grandes dosis — por ejemplo, si lo tomamos cada día— podría llegar a ser nocivo para la sangre. 
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El cannabis como medicina para drogodependientes


La propuesta que dejó la Semana Psicoactiva 2015 en Bogotá

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En el marco del evento principal de la semana psicoactiva en la Secretaria Distrital de Salud, que se realizó del 24 al 26 de junio, se realizaron una seria de ponencias de diferentes investigadores y especialistas en temas de drogas, su uso y regulación en diferentes países como Holanda, Canadá, Uruguay, entre otros; uno de los temas más polémicos a tratar a lo largo del evento fue el uso del cannabis medicinal para reducir el daño y el impacto generado por otras sustancias en Colombia, en el que la mayoría de los ponentes afirmaron desde diferentes estudios, campos y puntos de vista, que una de las soluciones para Colombia sería la regulación del Cannabis, para mitigar el daño y el impacto generado por otras sustancias psicoactivas, que se comercializan en el mercado colombiano. Raquel Peyraube, doctora en medicina especializada y asesora en la junta de drogas en Uruguay, presentó una ponencia acerca del cannabis con fines medicinales y terapéuticos, apoyándose en estudios realizados en diferentes países latinoamericanos y europeos, cuya conclusión es que el cannabis con fines medicinales es esencial para ayudar a un consumidor a dejar de usar otras sustancias, ya que, como ella lo afirma, si bien el cannabis es la puerta de entrada a otras drogas, también puede ser la puerta de salida para dejar de consumir dichas drogas más perjudiciales para la salud del consumidor, como el basuco, el crack, la heroína entre otras. Por otro lado, es enfática en afirmar que el término correcto en Colombia no sería legalizar, sino regular el uso del cannabis con fines de uso terapéutico y social, en donde ha funcionado en otros países como Holanda y otras partes de Europa, en los cuales existen cafés donde se va a fumar cannabis con uso social, los llamados (Cafés Shop). Julián Quintero director de la Corporación Acción Técnica Social (ATS) ponente y director del evento, también concuerda con Raquel en la medida en la que el cannabis debe ser usado para mitigar el daño causado por el basuco en Colombia, y de esta manera afirma que “El estado debe regular el mercado de todas las drogas” ya que este es el camino de la evolución del uso de las drogas, y en la que ha faltado en gran medida valentía política para empezar a implementar estas políticas que ya están implementadas en otros países. Philips Lucas, investigador de la Universidad de Victoria y ponente invitado a la Semana Psicoactiva, fue enfático y enmarco que el cannabis puede ser la droga de salida para dejar de lado el consumo de otras sustancias, apoyado en estudios realizados en el Centro de Investigaciones en adicciones de la British Columbia, y en que el factor principal es que el cannabis ayuda a controlar las ansias frente al consumo y de esta manera disminuir los síntomas de ansiedad a los consumidores de sustancias más fuertes y peligrosas; situación que también recalcó Dartiu Xavier da Silveria, licenciado en medicina, quien también es investigador de la Universidad de Sao Paulo y el cual afirmó que, según estudios realizados, de 100 personas que consumen por primera vez el cannabis tan solo un 9 % crean una dependencia, y realizó un paralelo con el alcohol y el tabaco, sustancias legales que generan mayor dependencia y son más dañinos y cancerígenos. Otro de los ponentes invitados al evento fue el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, quien a lo largo de su ponencia enfatizó en varias ocasiones, que está de acuerdo con la regulación del cannabis para mitigar el daño y el impacto de otras drogas. Esta ha sido la premisa principal de las políticas distritales implementadas en su gobierno, en la que se busca disminuir el daño y curar la ansiedad, y de esta manera inferir en otros factores sociales como el hurto y el micro trafico ya que, según él, la ansiedad es el mayor impulso para que se generen estos problemas sociales. Por otra parte afirmó que el 68 % de los consumidores que usan el cannabis logran curar su ansiedad y para esto busca implementar centros regulados de consumo para ayudar a mitigar el impacto y para que el consumidor pueda tener una supervisión y una orientación encaminado al uso del cannabis medicinal y terapéutico.
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Cannabis y Esclerosis Múltiple


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La esclerosis múltiple es básicamente una enfermedad inflamatoria en la que el cuerpo utiliza el sistema inmune para atacar al sistema nervioso. La mielina (la sustancia que recubre las fibras nerviosas) se daña y se pierde la habilidad de los nervios para dar las órdenes al cerebro; el cuerpo (todavía no se sabe por qué motivo), produce anticuerpos contra su propia mielina. Esto provoca la aparición de lesiones de desmielinación y, posteriormente, cicatrices (placas) en distintos puntos del sistema nervioso central.La desmielinación puede afectar a zonas diversas del sistema nervioso central y la distinta localización de las lesiones es la causa de la variedad de los síntomas (trastornos motrices, visuales, sensitivos, del lenguaje, del equilibrio, viscerales, contracciones o espasmos musculares, debilidad en una o varias extremidades, dolor en diversas partes del cuerpo, sensaciones eléctricas como de shock, temblor de músculos y cansancio.) El dolor y los espasmos de músculos pueden aumentar a lo largo del tiempo, ocasionando un empeoramiento de la afección. Los medicamentos que tradicionalmente se han usado para tratar estos síntomas no son eficaces en algunos pacientes,  Estos medicamentos son recetados para ofrecer un alivio del dolor, reducir los espasmos musculares y ayudar al paciente a poder mantener algún tipo de existencia normal. No obstante, en muchos casos, estos remedios paliativos no son efectivos y a menudo conllevan serios efectos secundarios. Una terapia más natural, como el masaje profundo de tejidos, puede ofrecer un alivio adicional pero, por lo general, los pacientes no consiguen controlar los síntomas por medio de soluciones tradicionales. En muchos países, los médicos ya recetan componentes de marihuana como un medio para ofrecer alivio a los pacientes de esclerosis múltiple. La base biológica para este efecto positivo del cannabis se descubrió al estudiar la interacción de algunos compuestos que produce la planta, denominados cannabinoides, con unas proteínas localizadas en la membrana de células del tejido neural llamadas receptor cannabinoide tipo 1 o CB1 (aunque también existe otro receptor similar en tejido inmune llamado receptor cannabinoide tipo 2 o CB2). La investigación ha demostrado que los agonistas del receptor CB1 (tales como THC o la anandamida agonista endógena) ejercen un efecto neuroprotector en los individuos que sufren de EM mediante la reducción de la respuesta inmune, y por lo tanto, reduciendo la inflamación. En un estudio importante, ratones criados para tener deficiencias en los receptores CB1 presentaron una mayor susceptibilidad a la inflamación y a la neurodegeneración cuando se les infectó con un modelo animal de EM, conocido como encefalomielitis alérgica experimental. El cannabis reduce el dolor en pacientes con esclerosis múltiple, trabajando directamente para reducir la respuesta inmune y la inflamación resultante, y también disminuye el dolor del musculo esquelético causado por los espasmos musculares y la espasticidad.   Se ha demostrado que el cannabis reduce la frecuencia de los espasmos musculares y la gravedad de la espasticidad muscular. En 2005, un estudio aleatorio de doble ciego, controlado con placebo, y cruzado (considerado la prueba de referencia para los estudios o ensayos clínicos) descubrió que 37 de los 50 pacientes incluidos en el estudio presentaban una mejoría en la movilidad y en la frecuencia de los espasmos musculares. El efecto del cannabis sobre la espasticidad y los espasmos musculares, probablemente, se debe a su capacidad para disminuir la inflamación de las neuronas y retrasar la progresión global de la enfermedad. La capacidad del cannabis para tratar la depresión se discute, y se dispone de pruebas sustanciales aportadas por ambas partes. Varios estudios han indicado que THC, el CBD, y el cannabicromeno (CBC) pueden ejercer un efecto antidepresivo. Se sabe que el sistema endocannabinoide desempeña un papel importante en la regulación del estado de ánimo y los niveles subjetivos de felicidad, y los endocannabinoides, como la anandamida, son fundamentales para el proceso. Se cree que ciertas variaciones genéticas en la expresión de los receptores CB1 hacen que algunos individuos sean más sensibles a los efectos de elevación del estado de ánimo del cannabis. Más del 90%, de los 112 pacientes con esclerosis múltiple de los EE.UU. y del Reino Unido que participaron en el estudio anteriormente citado, informaron de que el consumo de cannabis mejoraba los síntomas de la depresión y la disfunción emocional. La evidencia anecdótica ofrecida por pacientes que han optado por utilizar marihuana medicinal para aliviar sus síntomas de dolor profundo, temblores y espasmos de músculos  tienden a ser positivos: los pacientes que han consumido marihuana medicinal están de acuerdo en su mayoría en que sienten ventajas medicinales como resultados. Los pacientes están obteniendo resultados que mejoran su calidad de vida.
Medicinal

Ordenan que IOMA cubra un tratamiento con aceite de cannabis


Lo determinó la Justicia de Villa Gesell, tras el pedido de una familia que importa la sustancia para tratar a su hija.

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En octubre el Poder Ejecutivo dio el primer paso al permitirle importar aceite de cannabis a los padres de Josefina Vilumbrales, una nena de 3 años con epilepsia refractaria que mejoró su calidad de vida cuando empezó a consumir el concentrado de esta planta prohibida. Hace dos semanas, el Legislativo, a través de un grupo de diputadas y diputados, presentó un proyecto de ley para permitir el uso medicinal de la marihuana. María Laura Alasi, mamá de la nena, relató en el Congreso su historia y conmovió a todos. Ahora, la cuestión llegó al ámbito judicial: una jueza ordenó a una obra social cubrirle a esta familia de Villa Gesell los gastos que le insume la compra y el envío del producto cannábico desde Estados Unidos, ya que aquí su producción y consumo todavía son ilegales. Tras un recurso de amparo presentado por los padres, Fernando Vilumbrales y María Laura, la jueza de paz de Villa Gesell, Graciela Dora Jofré, determinó el miércoles pasado que IOMA deberá prestar “cobertura total del medicamento aceite de CBD Charlotte’s Web suplemento dietario” a razón de un frasco de cada 90 días. El CBD, o cannabidiol, es uno de los componentes químicos de la planta de marihuana. Las aplicaciones medicinales o terapéuticas de estas sustancias producen beneficios farmacológicos, antioxidantes y antiinflamatorios. Cada vez son más los médicos y países que aceptan que el CBD trabaja como antiemético, anticonvulsionante, antipsicótico, antiinflamatorio y produce efectos positivos en tratamientos de quimio o aliviando los dolores de la esclerosis múltiple. En el caso de Josefina, como en el de miles de otros niños y niñas del país con este tipo de epilepsia, conocido como Síndrome de West, el consumo de gotitas de aceite de cannabis por vía oral la sacó del infierno de convulsiones en el que vivía. Y además le permitió abandonar otros medicamentos y dietas que más que beneficios le traían efectos demasiado tóxicos.  “Con el cannabis le cambió el semblante y la conexión con nosotros. Ella está tranquila. Ahora puedo decir que la estamos disfrutando a pesar de todo. El cannabis nos da calidad de vida a todos”, le contó María Laura a Clarín, cuando este diario dio a conocer su caso, en febrero pasado. Hasta que en octubre la Administración Nacional de de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) le permitió importarlo, los padres de Josefina habían estado un año trayendo el aceite de manera clandestina. Ahora que lo pueden hacer por las vías legales, cada importación les cuesta 300 dólares, entre el valor del producto y el envío. A partir de la determinación de la jueza Jofré, eso deberá costearlo IOMA. Además, la magistrada decidió que la obra social se vuelva a hacer cargo del resto de las terapias que le permiten vivir mejor a la nena, algo que no hace desde julio del año pasado y que a los Vilumbrales les cuesta $ 5.300 por mes: kinesiología, fonoaudiología, terapia ocupacional, equinoterapia, hidroterapia y psicomotricidad. “Estamos con una gran esperanza porque sabemos que este tratamiento es vital para Josefina y saber que la Justicia nos da respuesta es emocionante. Nos llena de alegría al corazón tener la contención de los médicos que recetan el aceite, del Estado a través de la ANMAT y ahora de la Justicia. Para nosotros es muy alentador. Ojalá pueda ser posible para muchas familias que están pasando por esta misma situación y necesitan resolverlo”, resumieron en charla con los Vilumbrales, quienes al hallaron una esperanza en la planta de marihuana. Y se aferran a ella con tenacidad y amor. 
Legales

URUGUAY - Las terapias cannábicas desde la perspectiva de la medicina familiar y comunitaria


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Paola Rava es doctora, con posgrado en medicina familiar y comunitaria. Es una especialización que trabaja en el primero de los tres niveles del sistema sanitario, o sea, en el nivel básico, el primer contacto entre el paciente y el médico, instancia en la que se debería resolver 85% de los problemas de salud. “Vemos pacientes con dolores crónicos -causados por patologías degenerativas o artrósicas, dolores crónicos secuelares de otros problemas, como deformaciones, dolores neuropáticos y cefalea- todos los santos días. Los tratamientos convencionales muchas veces no sólo no resuelven el problema sino que, además, por los efectos adversos que tienen y el perfil de seguridad de los fármacos que se utilizan, no son tan buenos como el cannabis”, cuenta. Para Rava, se trata de una herramienta terapéutica más que se suma a otras, farmacológicas o no, para abordar también otros problemas de salud muy frecuentes. El tema fue el centro de una de las mesas del Congreso de Medicina Familiar y Comunitaria que se celebró entre el 8 y el 10 de setiembre (organizado por la Sociedad Uruguaya de Medicina Familiar y Comunitaria y la Sociedad Uruguaya de Enfermería Familiar y Comunitaria) y se incluyó por interés del comité científico. Hay antecedentes, que se ubican a principios de 2015, cuando el Poder Ejecutivo promulgó, justamente, el decreto que regula la marihuana para fines médicos y de investigación científica. “Los usos medicinales del cannabis en el primer nivel de atención son de interés para la medicina familiar y comunitaria desde los inicios de la implementación de la ley. De hecho, se hicieron unas jornadas de educación profesional continuada en Florida a principios de 2015. Fue una introducción al tema y al abordaje de la población usuaria que no tiene un trastorno por consumo”, comenta Rava. Este año, además, se organizó el primer curso de medicina cannábica, organizado por el Sindicato Médico del Uruguay, el Centro Internacional de Educación, Investigación y Asistencia Etnobotánica y el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (Ircca); la médica familiar participó en el curso y lo evalúa positivamente, en parte por la cantidad de expositores internacionales y en parte porque la convocatoria era abierta a todas las profesiones médicas, incluidos los licenciados en Enfermería. Si bien el decreto establece que el Estado y el Ircca “promoverán y facilitarán actividades dirigidas al desarrollo de proyectos de investigación que contribuyan al conocimiento y la producción de evidencia científica respecto del cannabis (psicoactivo y no psicoactivo)” y que el Ministerio de Salud Pública (MSP) estará a cargo de los permisos para llevar adelante los proyectos, hay inconvenientes: los médicos uruguayos pueden recetar cannabis con fines terapéuticos, pero conseguir los preparados es difícil y engorroso. “Yo he prescripto o recomendado cannabis en algunas situaciones; lo que pasa es que en Uruguay tenemos el inconveniente más importante -que hay que reivindicar, no sólo como médicos de familia sino de todo el cuerpo médico-, que es que no hay en plaza ninguna presentación farmacéutica segura que podamos prescribir. No se comercializa en Uruguay, aunque está liberado y se puede hacer”, detalla Rava. “Los pacientes averiguan dónde la pueden conseguir, y a partir de ese dato uno explora qué tipo de planta es, cómo la utiliza, si la fuma o si puede utilizar un vaporizador, si utiliza un aceite y de qué calidad, porque una característica de esta planta es que tiene distintos componentes efectivos en distintas proporciones -el CBD [cannabidiol], por ejemplo-, y no cualquier proporción se usa para cualquier patología”. Leticia Cuñetti, farmacóloga y nefróloga que participó en la mesa en el congreso de medicina familiar, cuestiona el término “medicina cannábica”: “No es que exista una medicina cannábica por fuera de la medicina tradicional”, fundamenta. El sistema endocannabinoide, dice, se conoce desde hace 30 años, por lo que es bastante nuevo para los parámetros de la medicina occidental. Explica que sus usos se amplían también a la epilepsia refractaria, a trastornos psiquiátricos como el síndrome de Tourette, a la pérdida de apetito y las náuseas, pero que hay nuevas indicaciones que son el boom a nivel de investigación: “Los trastornos inmunitarios (modular vías metabólicas y respuestas que van a tener resultados en cáncer, tratamiento del apetito, trasplante de órganos sólidos y de médula, y enfermedades autoinmunes) y las enfermedades inflamatorias. Vamos a tener buenas noticias sobre eso en unos años”, adelanta. “La medicina familiar y comunitaria tiene una función especial, porque son los primeros médicos a los que se llega con la pregunta de si tal o cual afección puede ser tratada con derivados del CBD y el THC [tetrahidrocannabinol]”. Para Augusto Vitale, presidente del Ircca, Uruguay está “un poco atrás en cuanto a la evidencia disponible” sobre este tipo de tratamientos. “El gran tema es que no hay productos habilitados en plaza”, aclara. Se han presentado proyectos de investigación, pero desarrollar productos puede llevar “unos años”, tras pruebas y ensayos clínicos que deben ser habilitados por comités de ética. Vitale considera que la investigación de calidad es imprescindible para “separar esta cuestión y no estar entre estos dos extremos: que la marihuana no sirve para nada o que sirve para todo. No se puede considerar el cannabis como algo parecido a la recomendación de un yuyo. Hay que educar en los riesgos de los usos recreativos y también en los no recreativos, como los médicos. No es como la marcela”, opina. Hoy, para obtener cannabis para fines medicinales hay que hacer un pedido al MSP por medio de un mecanismo de importación para fármacos “de uso compasivo”. Según Rava, en el mercado internacional hay productos de calidad, pero resultan muy caros. “En un país donde se puede producir y formular preparados legalmente, los pacientes que los usan son los que tienen mucho dinero, y el acceso termina siendo inequitativo”. También Cuñetti se queja de las dificultades con que se topa un paciente al que se le receta un derivado del cannabis: “Yo puedo prescribirle 50 miligramos de CBD de mañana, pero él no tiene cómo acceder a eso”, dice; por lo tanto, los usuarios terminan accediendo a aceites o ungüentos que no están probados, o plantan cannabis con determinados porcentajes de CBD, que también pueden contener niveles de THC que no están contemplados. Los tres coinciden en que otro problema es la falta de formación sobre el tema para médicos, familiares y comunitarios incluidos. “Necesitamos mejores ensayos clínicos; los hay, pero no todos son del mejor nivel: algunos no son aleatorizados, o el número de los pacientes no es el suficiente”, dice Cuñetti. La información también puede ser escasa entre los pacientes. En general, testimonia Rava, son receptivos, porque llegan como un último recurso cuando otras terapias no funcionaron: “El sufrimiento del paciente hace que no le importe nada, que lo único que quiera sea sentirse mejor. Personas que podrían tener cierto prejuicio al respecto, lo pierden”. ¿Cómo reciben los pacientes el efecto psicoactivo? “Ese es uno de los componentes más importantes por los cuales es necesario contar con cannabis medicinal, porque el THC, el principio activo que tiene mayor efecto psicoactivo, es un efecto adverso. En algunos casos es beneficioso, porque genera una sensación de bienestar y placentera, pero hay personas que lo necesitan para, por ejemplo, una lumbalgia crónica, y si tienen que manejar, el efecto del THC les genera un inconveniente. Por eso es importante la proporción de los cannabinoides en el preparado”, opina Rava.