Industrial

HempFlax impulsa el mercado europeo del cáñamo con una nueva fábrica en Rumania


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El viernes 16 de octubre de 2015, HempFlax, la empresa filial de Sensi Seeds, inauguró una nueva fábrica en la región de Alba, en Rumania. Un capítulo nuevo, y muy especial, para la empresa que tenía como objetivo relanzar la industria del cañamo hace 20 años y que ahora lo está consiguiendo con éxito. HempFlax, la empresa holandesa líder de procesamiento de cáñamo, ha invertido 5 millones de euros en la industria europea del cáñamo, destinados a la apertura de su primera fábrica en Sebes, Rumania. Un momento sin precedentes en la historia del cáñamo industrial del que fueron testigos 100 invitados especiales durante una ceremonia de apertura festiva y celebrada el 16 de octubre. Entre los invitados se encontraba Emar Gemmeke, Consejero de Agricultura, Alimentación y Naturaleza en la Embajada de Holanda en Rumania. También estuvo presente, Elena Tatomir, Directora General del Ministerio de Agricultura rumano. La impresión causada por la nueva fábrica de HempFlax La ceremonia de inauguración comenzó con una visita para presentar el recinto de la fábrica. Los empleados hicieron de guía de pequeños grupos de invitados, conduciéndoles por el terreno y mostrándoles con orgullo todos los entresijos de la nueva planta de producción. La visita comenzó en la garita de la entrada que está hecha de hormigón de cáñamo. Y como aún no está completamente terminada, la estructura y el método utilizado para construir con este material son todavía visibles. El edificio de oficinas de tres pisos situado más al interior de la planta también está hecho de hormigón de cáñamo y otros materiales de construcción sostenibles de cáñamo. HempFlax eligió deliberadamente dejar algunas paredes sin terminar, permitiendo que se pueda ver la belleza de los materiales naturales. En esta sala de máquinas se encuentra la línea de montaje en la que se deja caer el cáñamo con el fin de ser procesado. La paja se transporta directamente a la máquina de separación con el fin de liberar la corteza leñosa de su núcleo de fibra. Una vez hecho esto, el material para madera y para fibra siguen su propio camino. La fibra se empaqueta en fardos y la madera se envuelve en varios tamaños prensados tras lo cual está lista para su transporte o almacenamiento en una de las tres naves cubiertas. Esta máquina ocupa más de la mitad de toda la sala. “Me quedé con la boca abierta” Después de la visita, tuvo lugar la ceremonia de inauguración en el hall de la fábrica. Mark Reinders, consejero delegado del Grupo HempFlax, y Oana Suciu, directora ejecutiva de HempFlax Rumania, dieron la bienvenida a todos los invitados y dieron la gracias a todas las personas que habían trabajado duro para hacer posible este proyecto. A continuación, Emar Gemmeke y Elena Tatomir pronunciaron un discurso. Ambos tuvieron palabras de elogio para dicho proyecto, y especialmente para las oportunidades que crea para la agricultura sostenible y para el empleo en la región. El último en tomar la palabra fue Ben Dronkers, fundador de HempFlax. Hace muchos años, Ben empezó a creer en las innumerables posibilidades de la gran planta Cannabis Sativa L. “Las muchas aplicaciones de esta planta son indispensables para un futuro sostenible para nosotros, nuestros hijos y nietos”, dijo. Ben se siente tremendamente orgulloso de la empresa HempFlax, así como de las nuevas instalaciones construidas en Rumania. “Una vez más un sueño se ha hecho realidad. Cuando cruce la puerta de la fábrica hoy, se me puso la piel de gallina. ¡Me quedé con la boca abierta! “Y de hecho, Ben reveló que no ha podido volver a cerrarla. Después de dar las gracias a todos los que han contribuido a la prosperidad de esta maravillosa empresa, Ben y Emar Gemmeke inauguraron oficialmente la fábrica pulsando un gran botón rojo que puso, lentamente, toda la maquinaria en movimiento. ¿Por qué Rumania? Antes de 1989, Rumania era el cuarto mayor exportador de cáñamo a nivel mundial. Sin embargo, la cantidad de cáñamo cultivado disminuyó considerablemente después de ese período, llegando a tan sólo unas pocas hectáreas en el año 2000. En la actualidad, los inversores vuelven a dirigir su atención hacia este mercado. La inversión privada de 5 millones de euros realizada por HempFlax es una contribución importante a la reactivación de la industria rumana del cáñamo. En 2015, HempFlax cultiva un área de aproximadamente 500 hectáreas situadas en Sebes, Pianu y Petresti. La empresa espera un aumento de unas 300 hectáreas al año. La capacidad de procesamiento de la nueva fábrica de HempFlax es de cuatro toneladas de tallos por hora, lo que se traduce en un objetivo de 5.000 hectáreas cultivadas con el fin de alcanzar la máxima capacidad. “Con una visión y fuerza innovadoras, HempFlax contribuye al progreso de la agricultura en Rumania. Al proporcionar recursos renovables, las fibras sintéticas hechas de recursos fósiles, tales como el nylon, la fibra de vidrio y los plásticos, pueden sustituirse por fibras obtenidas a partir de recursos naturales como el cáñamo.”, explica Oana Suciu. La compañía también tiene como objetivo establecer contratos de cultivo con agricultores rumanos, apoyando así el desarrollo de la industria. HempFlax fomenta un enfoque ecológicamente responsable por parte de los empresarios y consumidores rumanos, al mismo tiempo que rechaza la deforestación innecesaria y el cambio ambiental. Como líder mundial del procesamiento de cáñamo, la empresa pretende reactivar el sector agrícola de Rumania, volviéndolo a convertir en el exportador prolífico de cáñamo que fue tiempo atrás. Acerca de HempFlax HempFlax es la empresa que puso a la industria del cáñamo de nuevo en mapa del mundo occidental. Fue creada oficialmente en 1994 por el fundador de Sensi Seeds, Ben Dronkers. De este modo el cáñamo industrial se volvía a cultivar en los Países Bajos, por primera vez en 50 años. Pero ¿había mucha demanda de cáñamo como materia prima por aquel entonces? ¿ Era una aventura comercial destinada a responder a la demanda del mercado? Por supuesto que no. En Europa, hacía mucho tiempo que se había olvidado la variante industrial de cannabis. Así que ¿por qué puso Ben en marcha una explotación de cáñamo industrial e invirtió su propio dinero en una fábrica, terrenos agrícolas y todo tipo de maquinaria para cosechar y procesar el cultivo? Sólo había una razón: la ambición de Ben era traer de vuelta este eco-cultivo tradicional con una historia tan extensa en su país de origen, en Europa y en el resto del mundo. El 16 de octubre se dio un gran paso que demuestra esta gran ambición.
Cultivo

El cáñamo vuelve a Tailandia


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El 19 de septiembre de 2015, la Revista tailandesa Thai Highland Magazine organizaba una jornada informativa sobre el cáñamo en Tailandia. Tailandia ha puesto en marcha iniciativas en el reino para investigar el cáñamo y dio inicio a un programa cuyo objetivo consistía en desarrollar una variedad de semillas de cáñamo adecuada para su uso industrial. El programa, que comenzó hace más de 10 años, contó con la participación de diferentes instituciones extranjeras, entre los que se incluyeron criadores de la Universidad Agrícola de Wageningen de los Países Bajos, y hace poco ha llegado a su fin. Tuve la gran suerte de poder visitar un Instituto Real de Agricultura, cerca de la ciudad de Chiang Mai, en el norte del país, y tuve la oportunidad de darme una vuelta por uno de los campos donde producen su nueva variedad de cáñamo. Un patrimonio cultural Hasta el año pasado, en Tailandia, sólo podía cultivar cáñamo legalmente la tribu de la colina, conocida como los Hmong, para uso religioso. Las plantas que cultivan son cáñamo con un perfil bajo de THC y sus fibras se consideran sagradas. Estas se utilizan para producir prendas de vestir que se cree que permiten al, recientemente, fallecido reunirse con sus antepasados en la otra vida. Estas ropas tradicionales siguen desempeñando un papel importante y se utilizan en los funerales y en las bodas. Desde 2014, el gobierno tailandés ha concedido permisos especiales que autorizan el cultivo de cáñamo. Sin embargo, la semilla de cáñamo en sí sigue siendo ilegal, lo que ha causado problemas a nivel práctico que todavía tienen que resolverse. La policía y las autoridades sospechan que se cultivan plantas de cannabis con altos niveles de THC en secreto en los campos de cáñamo, a pesar de que esto echaría a perder cualquier intento de conseguir un buen Sinsemilla. Sin embargo, los tailandeses pueden ser muy prácticos, y pragmáticos, a la hora de buscar soluciones y el respaldo real en la investigación del cáñamo ha establecido una base sólida para que se produzcan verdaderos avances en el campo.   Conclusiones En general, soy muy optimista, me alegra ver que todo esto ocurre e intento ser de ayuda para cualquier iniciativa local que incluya las fibras de cáñamo. Fui uno de los invitados a esta reunión en calidad de representante de Hempflax, actualmente el segundo mayor procesador principal de fibra de cáñamo en Europa. Como tal, pude proporcionar información sobre cómo funciona el cáñamo como cultivo industrial a gran escala. Espero que esto lleve a iniciativas destinadas a establecer una industria de procesamiento del cáñamo y a mecanizar el proceso agrícola para permitir a Tailandia ser competitiva a nivel internacional. Esto haría posible el regreso de este antiguo cultivo a Tailandia y potenciaría aún más su idea de una sociedad de la suficiencia sobre la base de los recursos naturales sostenibles. El cáñamo podría volver a considerarse un cultivo importante en el futuro, como ya lo fue en el país en el pasado.
Industrial

Diferencias entre aceite de cannabis y aceite de cáñamo


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En el último tiempo, hemos sido testigos de cómo las creencias y actitudes hacia la marihuana han ido cambiado, desde el prohibicionismo hasta su despenalización en algunos países. Si bien el consumo de marihuana sigue siendo ilegal en gran parte del mundo, muchos gobiernos son cada vez más tolerantes con el uso de esta planta. Un buen ejemplo es Europa y Estados Unidos, donde muchos Estados han legalizado el uso medicinal del cannabis, y en algunos casos incluso su uso recreativo. Con esta nueva postura hacia el cannabis, un mayor número de investigaciones, productos y posibilidades llegan a nuestras manos. Los productos hechos a base de cannabis son cada vez más populares, (aún cuando en muchos países continúan siendo ilegales) básicamente, debido a que la mayoría de las personas que los prueban obtienen una solución rápida a problemas que la medicina tradicional no ha podido resolver. Ante la proliferación de estos productos, es necesario aclarar la diferencia entre el aceite de cannabis o marihuana y el aceite de cáñamo, dos productos con propiedades medicinales, pero diferentes en el proceso de producción y en sus efectos médicos. El aceite de marihuana o cannabis medicinal es el aceite producido a partir de las flores (cogollos) obtenidas desde la planta. Más específicamente, este aceite corresponde a una extracción de cannabinoides (los principios activos de la marihuana con propiedades medicinales) a partir de las flores, que son las estructuras de la planta que mayormente producen los tricomas que contienen los cannabinoides. Al ser una solución muy concentrada de cannabinoides, principalmente es utilizada para tratar dolores fuertes, tales como los efectos secundarios de la quimioterapia, la epilepsia y el cáncer. Es un aceite muy costoso de producir, ya que se necesita una gran cantidad de flores para obtener unos pocos mililitros de aceite. En el mercado oficial, es decir, donde es legal su comercialización (principalmente EEUU y Europa) el valor por 10 ml de aceite supera los 30€ ($35 dolares, $21.000 pesos chilenos, $300 pesos argentinos, etc). En los países donde la marihuana es aún ilegal, su valor fácilmente puede triplicarse, debido a que el costo de obtener la marihuana es mucho mayor (cualquier producto por debajo de este valor será de poca concentración o puede ser un engaño). Por ello, muchas personas están prefiriendo cultivar y producirla en casa. Aquellos que tienen la suerte de vivir en un país donde el uso de cannabis es legal, se podrán encontrar con distintos tipos de aceite dependiendo de qué cannabinoide esté en mayor concentración. El aceite de CBD tendrá principalmente cannabidiol, el cannabinoide no psicoactivo y muy útil en los casos de epilepsia. También podrán encontrar aceite con un mayor concentración de THC, el cannabinoide psicoactivo, útil para los dolores, aumento del apetito, nauseas y vómitos por la quimioterapia, etc. Será el mismo usuario junto a un especialista el que deberá determinar qué tipo de aceite y concentración será útil en cada caso. Por otro lado, el aceite de cáñamo (o hemp en inglés) es el aceite obtenido a partir de las semillas de la planta del cáñamo. Si bien la marihuana también corresponde a cáñamo, ésta se ha identificado a lo largo de la historia por su gran producción de cannabinoides, mientras que el llamado “cáñamo” industrial produce muy pocos cannabinoides y es comúnmente utilizado para producir fibra. La utilidad medicinal del aceite de cáñamo también está investigándose, pero ya se conoce que es un aceite rico en Omega 3 y 6, siendo muy útil como suplemento alimenticio, aportando estos nutrientes a la dieta. La principal diferencia de este aceite con el de marihuana o cannabis, es que no contiene cannabinoides, por lo que no será útil en tratar los problemas antes mencionados. Al no contener THC ni CBD, este aceite es de mucho menor costo de producción y es posible encontrarlo en países donde la marihuana aún es ilegal. Como consejo final, recomendamos a todos los usuarios a estar prevenidos y no correr riesgos de comprar aceite en el mercado negro sin tener información sobre la variedad de cannabis y el método que se ha utilizado para su producción. También, idealmente deberíamos conocer la concentración de cannabinoides que presenta el aceite para así poder estimar de mejor manera la dosis necesaria y no pasar a estados de intoxicación.
Industrial

El rey del cáñamo en España


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Francisco Sanchez-Osorio es un amante de cannabis sativa en sus dos versiones, marihuana y cáñamo, pero es en esta última en la actualidad, donde centra la gran mayoría de sus esfuerzos profesionales. Hectáreas y hectáreas de cáñamo en la mejor zona de cultivo del levante español, es lo que nos enseña y se siente orgulloso este profesional del cultivo e industria del cáñamo. Ya son varias las temporadas que lleva plantando este tipo de cultivo que comienza a ser muy demandado tanto por sus usuarios gracias a la inmensa cantidad de ventajas que tiene esta planta para la salud, como por las empresas manufactureras gracias a su infinidad de usos para las distintas industrias que tiene la planta. Estos días coinciden con la recolección del cultivo de invierno y a su vez, Francisco esta preparando los campos para otra siembra en estos meses donde el sol sube la temperatura. Este infatigable “currante del cáñamo” está dispuesto y preparado a difundir las bondades de este tipo de cultivo para el medio ambiente y para el bienestar de nuestra salud. Francisco Sanchez-Osoriotambién es el gerente deValhemp S.L, empresa exclusivamente especializada en todo lo referente al cáñamo, tanto en todos sus aspectos agrarios como industriales, comerciales y de producción o asesoramiento. Sus cultivos de cáñamo están situados en el centro de las tierras valencianas que son altamente propicias para este cultivo gracias a su estratégica localización que le proporciona un envidiable clima y por la cercanía de la albufera, abundante agua. El cáñamo o cannabis sativa es recolectado desde hace miles de años y se utiliza y ha estado utilizando por sus aspectos médicos, para la alimentación, como materia de fabricación de tejidos, como alimento de animales, cosmética, combustible y también para limpieza y descontaminación de las tierras, además de otros usos. [kako] Francisco Sanchez-Osorio es un amante empedernido de esta planta y en menos de treinta minutos que llevamos con él no ha parado de contarnos la gran cantidad de ventajas que tiene el cultivo de esta planta y sus productos. Nos dice que es una planta generosa con el medio ambiente, puesto que no necesita fertilizantes y nos argumenta el sin fin de productos que se pueden realizar con un material plástico y biodegradable que un amigo suyo fabrica a partir de esta planta. También nos habla de los grandes beneficios que tiene para nuestra salud la alimentación con sus semillas y con su aceite, lo “milagroso” de los efectos sanadores para nuestro cuerpo de su extracto conocido como aceite CBD y todo, basándose en un producto natural y de cultivo ecológico. En nuestro recorrido por estas hectáreas de cáñamo hemos podido comprobar como estas maravillosas plantas se cultivan en armonía con el medio ambiente mimetizándose con el paisaje y creando un mar verde donde solo los pájaros, lo no invitados ya que se comen las semillas de los cogollos, son los únicos que producen algún tipo de sonido. También otro de los “no invitados”, un tipo de oruga que ataca el cogollo y que los cultivadores de marihuana conocen bien, es otro de los seres vivos que molestan a estas plantas y que Francisco cada vez que quita uno lo maldice. El cáñamo es ya una nueva industria, aunque no novedosa, y no tiene nada que ver con lo que rodea a su hermana la psicoactiva y llamada marihuana. Recordamos que las dos plantas hermanas se llaman igual, cannabis sativa, pero el cáñamo tiene menos de un 0,2 por ciento de THC, cannabinoide que produce el efecto llamado “colocon”, e insuficiente para embriagar a una persona o notarlo, todo lo contrario que en su versión marihuana. El cáñamo o hemp (en inglés) es un cultivo que esta en auge y Francisco Sanchez-Osorio es uno de los emprendedores en España del resurgir de esta industria, que aunque se denomina cannabis sativa y visualmente es prácticamente idéntica a la marihuana, no sirve para nuestro consumo recreativo más bien para el bienestar de nuestra salud.
Legales

Italia. Los agricultores en Puglia están limpiando sus tierras con el cultivo de cannabis


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En los campos alrededor de Taranto, Puglia, cada vez más agricultores están sembrando los campos de cannabis en un intento por salvar su preciado suelo que se ha vuelto inseguro gracias a los años de contaminación de la planta de acero más grande de Europa. La planta siderúrgica ocupa 15 de millones de metros cuadrados y ofrece unos 14.000 puestos de trabajo locales, pero la planta esta causado un daño incalculable en la región al estar arrojando emisiones tóxicas al aire durante décadas. Las emisiones han causado graves problemas a los agricultores dentro de un radio de 20 km de la planta de acero y ya no pueden cultivar sus tierras. El problema son las dioxinas: una serie de compuestos cancerígenos que se libera a la atmósfera por parte de las industrias pesadas y luego estos vuelven a caer a la tierra acumulándose en el suelo. Las cosas se pusieron tan mal en el 2008 que el gobierno regional de Puglia ordenó a los agricultores locales  Vicenzo y Vittorio Fornaro sacrificar sus rebaño de ovejas por los altísimos niveles de dioxina existen en la hierba y que habían dejado a los animales nocivos para el consumo humano.   “Fue el peor día de mi vida“, dijo Vincenzo a La Stampa, y que acaba de plantar su segunda cosecha de cáñamo, “Tuvimos que decidir si quedarse y luchar, o buscar pastos nuevos.” Las revolución del cannabis se inició en el 2011 con la creación de CanaPuglia, una asociación que busca ayudar a las granjas contaminadas afectadas y que se enfrentan a la ruina o dan la vuelta plantando cosechas de cannabis bajo en THC (cáñamo)   “Las raíces de cannabis son capaces de limpiar los suelos contaminados mediante la absorción de todo tipo de contaminantes, desde compuestos radiactivos hasta los metales pesados y las dioxinas,” dijo el presidente de CanaPuglia Claudio Natale aThe Local. La extraordinaria capacidad de la planta para sobrevivir no sólo en los suelos fuertemente contaminados, sino también para limpiarlos, fue descubierta en la década de 1990 por los agricultores que llevaban a cabo experimentos en la tierra radiactiva en los alrededores de Chernobyl, Ucrania. “El resultado del cultivo de la planta es muy eficaz en la reducción de los niveles de dioxinas, en la actualidad hay alrededor de 100 agricultores que viven experimentando alrededor del cultivo de la planta”, explicó Natale. “Cada vez hay más hectáreas que se plantan cada año.” Los agricultores están creciendo una variedad legal de la planta Cannabis sativa que contiene extremadamente bajos niveles de THC, su compuesto psicoactivo. Si bien esto hace que las plantas sean inútiles para su consumo recreativo, todavía tienen un montón de usos más interesantes, tales como la producción de fibras de cáñamo, biodiesel , alimentación y aislamiento. En caso de que la producción de cannabis en Taranto despegase, la zona podría convertirse en el centro de toda la industria del cáñamo en Italia. La empresa de construcción local, Vilbrotek, ya está experimentando con los materiales a partir de cáñamo, mientras que una de las dos plantas de tratamiento de cáñamo en Italia se encuentra en Taranto. “Es probable que sea un largo camino hacia la recuperación”, dijo Natale. “Los cultivos de cannabis tienen un valor muy bajo y nuestros agricultores no pueden sobrevivir con esto por sí solo.” En 2012, la planta de Ilva fue detenida por los magistrados italianos que acusaron a los dueños, la familia Riva, de delitos contra la seguridad pública.  Desde entonces, tanto la fábrica como el gobierno italiano han sido acusados por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de causar miles de muertes menospreciando las normas de emisiones y la contaminación. Podría pasar años hasta que alguien sea condenado, pero los cultivos están creciendo una vez más en las tierras alrededor de Taranto.  “Mi madre murió de un tumor y perdió un riñon”, dijo Vincenzo, “Pero ahora los vientos han cambiado y estamos tomando de nuevo nuestra tierra.”  
Cultivo

La primera dama de Japón quiere resucitar la cultura del cáñamo en su país


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La Primera Dama de Japón, Akie Abe, ha expresado sus deseos de que su país recupere la cultura del cáñamo que tan importante fue antaño. La esposa del actual Primer Ministro ha ofrecido declaraciones a los medios en varias ocasiones reivindicando el cannabis como “una planta de la cual todas sus partes pueden ser utilizadas”. La relación de Akie Abe con el cannabis es estrecha y personal hasta el punto que decidió tratar la colitis ulcerosa del Primer Ministro con un medicamento a base de CBD, y ha expresado públicamente que le gustaría conseguir una licencia para cultivar cáñamo. Japón tiene una historia larga de uso tradicional de la planta que se vio interrumpida por una ley promulgada en 1945, durante la ocupación de Estados Unidos tras la II Guerra Mundial. Desde entonces en Japón el consumo de cannabis puede conllevar una condena de 5 años de cárcel. A pesar de esto la ley permite permisos especiales para el cultivo de la planta, tanto para fines industriales como para investigación médica. Pero en la práctica estos permisos son muy difíciles de conseguir y las personas e instituciones interesadas en el cultivo y la investigación se encuentran con muchas dificultades para plantear proyectos con la planta
Industrial

¡Es Hora de Pensar Globalmente y Cultivar Localmente!


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En un mundo donde el clima cambia rápido y los recursos se agotan, nunca ha sido tan necesario replantearnos nuestras estrategias a largo plazo, y desarrollar industrias a nivel local y sostenibles. El cannabis y el cáñamo están al frente de las nuevas industrias verdes, pero quedan mucho cambios que realizar si queremos restablecer el equilibrio. Actualmente vivimos el comienzo de la época del Antropoceno, una consecuencia directa de la actividad humana desde los albores de la revolución industrial. Nuestros métodos modernos de gestionar la agricultura, el comercio y la industria están llevando nuestro planeta al límite, y, potencialmente, podrían incluso conducirnos hacia un futuro en el que la Tierra ya no pueda sustentar la vida. Como sector emergente que ha sido alabado por su potencial medioambiental, y como uno que también tiene la capacidad de llegar a ser tan amplio, y de influir positivamente en muchos aspectos de la vida cotidiana, resulta absolutamente indispensable que el sector del cannabis mantenga los más altos estándares. El cannabis forma parte de un cambio de paradigma socioeconómico espectacular, y si lo hacemos bien, podemos cambiar el mundo de manera efectiva. Entonces, ¿qué debemos hacer? La solución es bastante simple – tenemos que mantener la industria variada, a pequeña escala, no invasiva, y de ámbito local. Mantener la Industria del Cannabis “Local” “Local” significa establecer redes integrales que permitan a los proveedores locales atender las necesidades de la población local. En general, los cultivos debería consumirlos el mercado interno en la zona de producción, en lugar de transportarlos por todo el mundo utilizando el muy contaminante transporte de mercancías marítimo o aéreo. Sin embargo, el cannabis es intrínsecamente problemático, ya que no puede producir grandes cantidades de THC en las latitudes más altas. La producción de cannabinoides, en general, requiere días más largos e intensamente iluminados por el sol, y fuera de la zona del paralelo 44 hacia el norte o el sur, la potencia del cannabis cultivado en exterior baja considerablemente. Por lo tanto, la producción de cannabis de gran potencia en las latitudes más altas depende en gran medida del uso de instalaciones de interior o de invernaderos. Una solución consiste en cultivar cáñamo en las regiones más frías y cannabis de alta potencia en las regiones más soleadas, y trabajar en la rápida mejora de los modelos de transporte para que sean lo más eficaces y tangan el menor impacto posible. El comercio internacional regulado podría aportar una redistribución, muy necesaria, del capital a los países en desarrollo ricos en recursos naturales de cannabis, si se realiza dentro de unos límites medioambientalmente seguros y sostenibles. Muchos de los países que a día de hoy abastecen el mercado mundial de cannabis ilegal podrían convertirse en proveedores de cultivos lícitos y legítimos. No obstante, allí donde se pueden establecer marcos locales, éstos deben tener prioridad, a menos que se pueda demostrar que importar cannabis del extranjero tendría menor impacto ambiental. Por lo tanto, el cultivo en invernaderos, con luz suplementaria limitada, puede ser la mejor solución en lugares más fríos, sobre todo si las luces complementarios son LED, si los proveedores de energía proporcionan servicios energéticos “verdes”, y así sucesivamente. Mantener la Industria del Cannabis a “Pequeña” Escala Incluso los campos más grandes de cannabis y cáñamo legales resultan diminutos comparados con las gigantescas extensiones de tierras destinadas a cultivos como el maíz, el trigo y el algodón. Pero a medida que se desarrolla la industria legal, hoy algunos estados de los Estados Unidos permiten a los cultivadores de cannabis cultivar a lo grande – muy grande, en comparación con el tamaño típico de un cultivo ilegal. Varios grandes productores de Colorado, como Livwell y River Rock, tienen cultivos que superan los 25.000 pies cuadrados (2323m²). Si se cultiva en interior, la huella energética debida a cultivar esta cantidad de cannabis puede llegar a ser extremadamente alta, incluso si se utilizan sistemas de iluminación LED y de eficiencia energética. Incluso cuando se cultiva en exterior, hay infinidad de argumentos que sugieren que cuanto más pequeño, mejor. La agricultura a gran escala puede causar estragos en el ecosistema local, incluso si el uso de productos químicos es bajo o inexistente. Eliminar la vegetación silvestre puede perturbar el equilibrio entre los cultivos, insectos, aves y otros miembros de la red trófica o alimentaria. Dejar al descubierto la capa superior del suelo después de la cosecha expone la tierra a la erosión. El uso de productos químicos puede devastar los cauces de agua locales y envenenar a los organismos beneficiosos. Básicamente, “pequeña” significa que no hay monocultivos del tamaño de campos de fútbol. Existe una correlación directa entre el tamaño del campo y la biodiversidad – y si los agricultores separan en fragmentos más pequeños los campos y plantan setos vivos alrededor de los perímetros, pueden mejorar de forma espectacular la biodiversidad local, las poblaciones de abejas y mariposas, y la salud general del ecosistema. Si se eligen bien los setos, se puede disfrutar de más beneficios – para ello, busca especies que repelan las plagas como neem, o incluso cultiva árboles frutales y saca partido de uno o dos cultivos alimenticios extra. Mantener la Industria del Cannabis “Variada” En lo que respecta a la agricultura, la “variedad” y el tamaño “pequeño” van de la mano, y el monocultivo es el enemigo jurado de los dos. El cannabis y todos los demás cultivos deben cultivarse de manera que maximicen la biodiversidad de las plantas, los insectos beneficiosos y la microbiota. Los sistemas de cultivos múltiples, orgánicos y a pequeña escala son la única forma real de garantizar la sostenibilidad a largo plazo y la buena salud del medio ambiente. Los agricultores deben considerar seriamente la reducción del tamaño del campo y la introducción de setos, plantas de compañía, y técnicas de asociación de cultivos. A nivel mundial, los agricultores de cannabis de China, Ghana, Jamaica, Sierra Leona y muchos otros países han utilizado la asociación de cultivos con el cannabis desde hace años, tanto como una forma de ocultar sus cultivos como para diversificar sus cosechas. El cannabis puede crecer junto con muchas plantas, pero hay varias que ofrecen ventajas especiales – echa un vistazo a nuestra guía completa sobre la asociación de cultivos para el cannabis si quieres saber más y tener más información sobre la asociación de cultivos, no te pierdas el post informativo de Project CBD Marijuana Not Monoculture. No podemos cometer el error de dar prioridad al cannabis sobre todas las demás plantas sólo porque el ser humano puede sacarle muchísimo partido. Seguir esta lógica con nuestros cultivos alimentarios ha supuesto una destrucción masiva, y sin precedentes, de la biodiversidad y del medio ambiente natural. Tenemos que darnos cuenta de que nuestros intereses no van en contra de los intereses del medio ambiente – si el medio ambiente sufre, nosotros también sufrimos. Si el medio ambiente ya no puede sustentar la vida, ya no puede sustentarnos. Mantener la Industria del Cannabis “No Invasiva” “No invasiva” significa que no se produce la destrucción de las áreas naturales y silvestres existentes. Significa no utilizar grandes cantidades de productos químicos para rociar los cultivos si hay riesgo de que pueda afectar a la fauna circundante. Significa utilizar métodos orgánicos (o incluso veganos) cuando sea posible, y garantizar que los tratamientos se mantienen al mínimo incluso cuando son orgánicos. Significa que hay que convertir los tés de micorrizas, bacterias beneficiosas y de compost en la base del programa de alimentación. Significa trabajar por un futuro de impacto cero, cero residuos. Significa prestar atención al uso del agua, y cultivar variedades adaptadas a condiciones de aridez donde sea necesario en lugar de depender del riego. Si intentas cultivar plantas en el desierto, hay que aceptar que existen limitaciones. Añadir al problema el uso inadecuado del agua acelera la desertificación de California, como un simple ejemplo, y la desertificación en curso en California ya ha puesto en riesgo incontables vidas y sus medios de subsistencia. Todo esto significa que no podemos justificar el funcionamiento de enormes instalaciones de interior a menos que funcionen únicamente con energía renovable. En Europa, las empresas que quieren cambiar a suministradores de energía limpia pueden empezar por echar un vistazo al expediente de la UE sobre proveedores de energía verde. En los EE.UU., las empresas pueden consultar este Mapa de Estrategia Corporativa para encontrar proveedores de electricidad verde en su estado. Uso de Productos Químicos en la Industria del Cannabis El uso intensivo de químicos en la industria legal es relativamente insignificante en comparación con otras formas de agricultura. El cáñamo es bien conocido por ser una planta vigorosa y resistente que requiere poco uso de herbicidas y pesticidas. El cáñamo no es en absoluto una planta milagrosa – requiere una absorción de nitrógeno relativamente alta (y con frecuencia, nitrógeno complementario) para producir rendimientos satisfactorios, y lo ideal sería que se cultivase en rotación o intercalado (asociación de cultivos) con plantas fijadoras de nitrógeno. Además, necesita más energía para procesarlo en fibra que el algodón, el principal cultivo de fibra del mundo actualmente, pero por el contrario requiere mucho menos agua – y a medida que mejoran las técnicas de procesamiento, las necesidades energéticas totales deberían seguir disminuyendo. En general, la mayoría del cáñamo producido en la actualidad causa un mínimo impacto en términos ambientales. Por otra parte, el estatus del cáñamo como cultivo que puede influir positivamente en diversas industrias actualmente insostenibles (aceites, plásticos, textiles, biocombustibles, etc.) sin duda parece ser merecido. Se han puesto en marcha proyectos de fitorremediación de cáñamo con éxito en Italia y Ucrania, y las industrias de los plásticos, productos para el cuidado de la piel y productos alimenticios de cáñamo crecen año tras año. El cannabis medicinal y recreativo, generalmente, se cultiva con el mínimo uso de productos químicos, porque una elevada cantidad de residuos químicos podría presentar varios riesgos potenciales para el paciente y para la salud de los consumidores. De hecho, las normativas sobre pesticidas de Colorado son rigurosas, y han dado lugar a numerosos retiros de productos sospechosos de superar los límites. La industria ilegal está muy denostada por su pobre trayectoria con el medio ambiente, y este reproche está justificado. Sin embargo, el impacto ambiental comparativamente menor de la industria legal demuestra una vez más que la mayoría de los aspectos “negativos” relacionados con el mercado negro del cannabis se derivan de su ilegalidad, no de sus llamados peligros inherentes. A medida que sigamos legalizando y regulando, estos temas deben ser cada vez más fáciles de resolver. Los Invernaderos No Resuelven Todo el Problema El cultivo en invernadero suele mencionarse como una forma ideal de cultivar cannabis en abundancia con una huella ambiental relativamente pequeña, y se está popularizando a medida que aumenta la legalidad. Sin embargo, la agricultura en invernadero a gran escala también acarrea una serie de problemas inherentes. En Francia, un estudio realizado en 2011 demostró que en el caso de los tomates, la producción en invernadero durante todo el año tuvo un impacto 4,5 veces mayor que la producción de temporada bajo túneles de plástico. En Andalucía, España, el paisaje lo domina un amplio complejo de invernaderos que ocupan 49.000 hectáreas, que contribuye enormemente al vertido en los mares y océanos de plásticos, y a crear una demanda insostenible de recursos hídricos. Tenemos que trabajar para reducir el uso indebido de lo que queda de nuestra tierra en estado natural, en lugar de contribuir. Por lo tanto, si cultivas en invernadero, que sea pequeño, y en la medida de lo posible, que sea de temporada. Y si se trata de elegir entre los dos, de temporada es quizás más importante que pequeño. Una cosecha estacional enorme al año podría ser una opción mucho mejor que siete u ocho cultivos pequeños, pero de gran consumo energético durante todo el año. El Cannabis al Frente de los Esfuerzos Medioambientales Globales Las industrias del cáñamo y del cannabis ni siquiera se comparan con el desconocimiento monumental del medio ambiente mostrado por parte de los agricultores de cultivos como el trigo, el maíz, la soja y el algodón. En el Reino Unido, el tamaño medio de una granja de cultivo es de 81 hectáreas; en los EE.UU., es de 176 hectáreas. Compara esto con los cultivos de cannabis “masivos” que hemos mencionado anteriormente, y vemos la diferencia – ¡25.000 pies cuadrados equivalen a tan sólo 0,57 acres (0,23 hectáreas)! Además, en 2015, dentro de la totalidad de la UE se cultivaban poco más de25.000 hectáreas de cáñamo en comparación con los 104 millones de hectáreas de tierra agrícola total. Canadá cuenta con 84.000 hectáreas de un total de 68 millones de hectáreas, y los EE.UU. no cultiva cáñamo en prácticamente ninguno de sus aproximadamente ¡160 millones de hectáreas! Pero las cosas están cambiando rápidamente en los EE.UU. ya que los agricultores se aprovechan de la reciente relajación de las leyes y empiezan a cultivar un cultivo que no ha sido legal en el país desde la Segunda Guerra Mundial, y en la UE, la industria del cáñamo se está desarrollando bien y expandiendo año tras año. En vista de los beneficios medioambientales demostrables del cáñamo sobre la mayoría de otros cultivos, tenemos que empezar seriamente a sacar provecho de las diferentes formas en que puede sustituir a otros cultivos, y parece que el mundo empieza a tomar conciencia de este hecho. En muchos sentidos, el sector del cannabis ya es un gran ejemplo para la agricultura mundial, pero tenemos que hacer que nuestros métodos se acerquen lo más posible a ser perfectos, lo más rápidamente posible, si queremos tener alguna posibilidad de mitigar las embestidas del cambio climático a las que nos enfrentamos hoy. Se impone la necesidad de sustituir los mayores contaminantes (las enormes granjas industriales que atiborran sus cosechas y ganado de pesticidas y antibióticos), pero tenemos que asegurarnos de que aquello con lo que lo reemplazamos sea absolutamente limpio. En la industria del cannabis, estamos perfectamente preparados para garantizarlo, siempre y cuando hagamos algunos ajustes aquí y allá y siempre que sigamos las reglas para las mejores prácticas. Para muchos, esto es predicar en el desierto – pero estamos en tiempos de transición rápida y fundamental, y a medida que la industria se convierte en legal, la estamos abriendo a todo tipo de intereses comerciales, potencialmente sin escrúpulos. Además, como tenemos más poder para conseguir nuestras metas, tenemos que ser cada vez más conscientes del hecho de que a medida que crece este poder, junto con el tamaño y el número de cultivos legales, nuestra capacidad de causar la destrucción del medio ambiente aumenta exponencialmente.
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Este coche de carreras a base de cáñamo es diez veces más resistente que el acero


El cáñamo es una planta con muchos usos distintos a los que ahora podemos añadir el desarrollo de soluciones ecológicas para el sector del automóvil.

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La planta de cannabis, que no dejará nunca de sorprendernos, es ahora la herramienta fundamental con la que un hombre ha construido en Florida un coche de carreras que, además de contar con un diseño a la altura, cumple todos los requisitos de calidad y es respetuoso con el medio ambiente. El cáñamo es una planta con muchos usos distintos a los que ahora podemos añadir el desarrollo de soluciones ecológicas para el sector del automóvil. El estadounidense Bruce Michael Dietzendirige en Florida una fábrica de coches de carreras llamada Renew Sports Cars. Siempre le ha fascinado construir modelos de lo más estilosos, pero esta vez ha dado un paso más incorporando a sus diseños un nuevo material: el cáñamo. Esta ‘máquina verde’ está hecha de tres capas intercaladas de cáñamo, lo que ha permitido a Dietzen desarrollar un modelo mucho más ligero. El cuerpo del coche utiliza tan solo 45 kilos del novedoso material; eso hace que el coche necesite menos combustible y lo convierta en una opción de lo más ecológica. Además, también funciona con biodiésel, algo que le permite tener un impacto de carbono mucho más bajo que el que producen los coches eléctricos. Tal y como ha demostrado el fabricante, el cáñamo proporciona muchas ventajas: gracias a su mayor elasticidad, es al menos diez veces más resistente que el acero ante choques, y también tiene propiedades mecánicas que se asemejan a las del vidrio, lo que hace de él un material muy ligero. Aunque este modelo resulte de lo más innovador, Dieztsen no es el primero que se propone  usar este material. El mismísimo Henry Ford fabricó en el año 1941 un coche hecho con cáñamo. Con él esperaba poner a disposición de la sociedad una línea con precios más bajos y no contaminantes. El resultado fue un vehículo un 25 % más ligero que cualquier otro disponible en la época actual. Bruce nos demuestra con su invento, inspirado en los coches de carreras europeos de los años cincuenta y sesenta, que ecología y cannabis forman el equipo perfecto. El fabricante espera que su automóvil se convierta en un modelo para el resto de compañías y que estas se lancen a la aventura de incorporar a sus diseños materias primas provenientes del cáñamo. Renew Sports Cars se propone ahora hacer una gira nacional con el fin de dar a conocer su nuevo vehículo. Para ello, ha creado un ‘crowdfunding’ con el que recoger fondos y donde también muestra un vídeo de su coche en acción.