Legales

ONU habló por primera vez de despenalizar el consumo de drogas


El organismo sostiene que esa medida puede ser una forma  eficaz de "descongestionar las cárceles, redistribuir recursos  para asignarlos al tratamiento y facilitar la rehabilitación"

thumbnail_img
La ONU señaló que los objetivos  en la lucha mundial contra las drogas no se cumplen y sugirió por  primera vez la “despenalización” del consumo de estupefacientes, en  un documento elaborado para una reunión clave que se celebrará la  próxima semana en Viena. “La despenalización del consumo de drogas puede ser una forma  eficaz de `descongestionar` las cárceles, redistribuir recursos  para asignarlos al tratamiento y facilitar la rehabilitación”,  sostiene un informe de 22 páginas de la Oficina de las Naciones  Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD). La despenalización del consumo personal, que se aplica en  algunos países europeos, en otros como Canadá o Australia, así como  en naciones latinoamericanas como Brasil o Chile, supone que el uso  de drogas no sea un delito, sino que se sanciona con alternativas,  como multas o terapias, al encarcelamiento. En Uruguay fue legalizada la compraventa y el cultivo de  marihuana y se estableció la creación de un ente estatal regulador  de la droga. En cualquier caso, la despenalización no supone una  legalización ni liberar el acceso a la droga, que según los  tratados solo puede usarse con fines médicos y científicos pero no  recreativos. Por tanto, el consumo seguiría siendo sancionable (con multas  o terapias obligatorias) pero deja de ser un delito penal. La ONUDD considera que se debe de considerar a los  consumidores de estupefacientes como “pacientes en tratamiento” y  no como “delincuentes”. El próximo jueves y viernes en Viena, la comunidad  internacional evaluará en la Comisión de Estupefacientes de la ONU  la situación del problema de las drogas y si se cumplen los  objetivos pactados en 2009 en una hoja de ruta para una décadaque  terminará en 2019. La ONUDD reconoce las dificultades que enfrentan para tener  precisión sobre las tendencias globales de las drogas debido a la  carencia de datos fidedignos sobre el narcotráfico, el dinero negro  de los estupefacientes y la fabricación de sustancias sintéticas,  entre otros aspectos. También indica que “el tráfico de drogas desencadenó una  oleada de violencia” en América Latina y que en “algunos países de  Centroamérica se registraron los índices de homicidio más elevados  del mundo, a menudo con cifras de muertos superiores a las de  algunos países afectados por conflictos armados”. El documento, citado por la agencia de noticias Efe, incide  en que la normativa internacional sobre drogas es tan flexible como  para aplicar otras políticas, más centradas en la salud pública y  menos en la represión. Además, destaca la importancia de la prevención y el  tratamiento, y subraya que los derechos humanos se deben de  respetar siempre a la hora de combatir las drogas y critica la  aplicación de la pena de muerte por delitos de tráfico o consumo de  estupefacientes.
Legales

SAG autorizó cultivo de marihuana con fines medicinales en La Florida


El anuncio fue realizado por el intendente metropolitano Claudio Orrego y el director regional del SAG, Oscar Concha.

thumbnail_img
El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) confirmó la autorización de la plantación de marihuana para uso medicinal en la comuna de La Florida. En un mes comenzará la plantación de 214 plantas para que en abril de 2015 se pueda comenzar con los primeros tratamientos, sobre todo, para 200 personas que padecen de cáncer y epilepsia de la mencionada comuna. El anuncio fue realizado por el intendente metropolitano Claudio Orrego y el director regional del SAG, Oscar Concha, acompañados de la presidenta de la Fundación Daya, Ana María Gazmuri, y del alcalde Rodolfo Carter, quienes habían presentado el pasado 23 de mayo una solicitud para la plantación. Se trata de la primera vez que el SAG autoriza un cultivo de marihuana para uso terapéutico en el país. Previamente, Gazmuri destacó enCooperativa que de ser aprobado este sería el"primer cultivo de cannabis medicinal de Latinoamérica".   "Este proyecto es serio, tiene como foco bienestar de las personas y además estudios académicos sobre cannabis medicinal a futuro", indicó Orrego este lunes.   Mientras que Concha explicó que "se trata de una solicitud con fines medicinales terapéuticos y de investigación seria y responsable respecto de un área que resulta muy sensible para la población como lo es la enfermedad del cáncer. Los argumentos, además, fueron avalados tanto por la Fundación Arturo López Pérez como por Farmacopea Chilena y la Universidad de Valparaíso". "Para hacer efectiva la solicitud de cultivo, se realizaron consultas al intendente de Santiago y organismos técnicos como el Instituto de Salud Pública (ISP) y el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA), los cuales avalaron los argumentos presentados por la Fundación Daya,dando cuenta que se trata de una propuesta seria y coherente, razón por la cual se decidió otorgarles la autorización". El director regional del SAG añadió que "además del tema medicinal, hay un tema de investigación, lo cual nos va a permitir tener investigación de primera mano, de primera fuente, lo cual también es valorado por el Senda y el ISP, a objeto de comprobar los usos de la cannabis en el país".   Por su parte, la presidenta de la Fundación Daya expresó que "esto significa un gran avance, ya que la aplicación terapéutica que se puede dar con el aceite extraído de la cannabis permitirá aliviar síntomas que provocan un verdadero calvario en la vida de los enfermos que son sometidos a las quimioterapias". Gazmuri añadió que están en conversaciones con otras municipalidades de la Región Metropolitana para sumarse a este proyecto, entre ellas, Quilicura y Recoleta. Alcalde: "Abrimos el camino" Mientras que el alcalde de La Florida dijo que "si le podemos ofrecer alivio gratuito y de calidad a las personas que hoy mueren en medio del dolor y la pobreza, vienen validos los malos ratos y todo el trayecto recorrido". "Agradecemos a la Fundación Daya, que nos mostró el primer camino, le agradecemos especialmente a las decenas de funcionarios de la municipalidad de La Florida, que toda la municipalidad se ha comprometido. Abrimos el camino cuando ninguna otra institución para dar esta pelea, pelea que termina de buena forma", manifestó Carter.  Esta plantación inédita en el país se va a realizar en un terreno totalmente secreto dentro de la comuna de La Florida. Se van a importante durante el presente mes las primeras semillas para iniciar en octubre la plantación. Esmeralda, paciente de la comuna que participó de la actividad, manifestó que por un solo remedio paga mensualmente 400 mil pesos. "Ayer no me pude levantar porque no tengo para consumir, los dolores de músculo que tengo son insoportables. Estuve ocho meses con quimioterapia el año pasado y posterior a la quimioterapia los músculos se agotan, se destruyen por dentro, comienzan a reconstituirse y por eso duelen tanto", señaló. Agregó que "voy a tener que esperar hasta el próximo año, hasta mayo". De acuerdo a lo establecido en la Ley 20.000 el Servicio Agrícola y Ganadero, es el organismo del Ministerio de Agricultura, encargado de recibir las solicitudes para siembra de cannabis, las cuales son analizadas de forma particular, cuidando que exista concordancia entre las especificaciones de la solicitud y los fines para los que se solicita establecer el cultivo.
Medicinal

Italia producirá marihuana para fines terapéuticos


El cultivo se hará en una planta química del Ejército

thumbnail_img
El Estado italiano producirá marihuana para uso terapeutico. La decisión ha sido tomada por los ministros de Sanidad y Defensa, ya que el cultivo material de cannabis se hará en unaplanta química militar ubicada en Florencia, en la que ya se producen otros fármacos para las fuerzas armadas y solo recientemente ha empezado a producirlos para uso civil. La noticia, que será oficializada antes de fin de mes, ha sido difundida este viernes por el diario 'La Stampa'. El uso de cannabis o derivados para fines terapeuticos estáautorizado en Italia desde 2007, aunque debido al hecho de que había que importarlo siguiendo unos protocolos complejos sonpocos los ciudadanos que podían disfrutar de los mismos, sin contar con el hecho de que salían muy caros. Los ministros que han tomado la decisión conjunta son dos mujeres, Roberta Pinotti, titular de Defensa y Beatrice lorenzin de Sanidad.  "Es justísimo usar y cultivar la marihuana para fines terapéuticos", ha comentado el más conocido y heterodoxo oncólogo italiano,Umberto Veronesi, según el que "el cannabis es un óiptimo fármaco, aunque tratándose de un estupefaciente ha existido siempre un cierto temor a usarla, mientras que resulta útil contra el dolor y el vómito y es un buen sedante". Veronesi añade que es partidario de su liberalización total, pero que "este es ya otro asunto". La idea de cultivar las plantas en la industria química militar de Florencia es del senador progresista, Luigi Manconi, presidente de la comisión del Senado para los derechos humanos, quien ha lamentado que hasta la fecha ninguna industria farmacéutica nacional haya pedido licencias para hacerlo.
Legales

Jornada de debate sobre la legalización de la marihuana en el Concejo Municipal de Rosario


El titular del cuerpo, Miguel Zamarini, aseguró que "es necesario que se deje de perseguir al mero consumidor y se abrode la problemática del narcotráfico".

thumbnail_img
El Concejo Municipal de Rosario fue escenario hoy de la primera audiencia pública sobre seguridad, salud y regulación del cannabis. La jornada, que fue promovida por el presidente del cuerpo, Miguel Zamarini, contó con la disertación de expertos de nivel local y nacional, además de representantes del gobierno del Uruguay. "Aquí no se trata de discutir meramente despenalizar o no", advirtió Zamarini, al cabo del debate, y añadió: "Es necesario que se deje de perseguir al mero consumidor y se aborde la problemática del narcotráfico, que no solamente genera una economía multimillonaria paralela, sino que además se cobra la vida de miles de jóvenes". Asimismo, recordó el Programa Integral de Atención y Prevención de Adicciones, aprobado en el año 1998, que "solamente rige de manera parcial" y agregó: "El Estado debe estar presente en la prevención y en el tratamiento de quienes padecen una adicción. No se puede mirar más para el costado ante una problemática que nos golpea a todos". La secretaria de Género de la Junta de Drogas del Gobierno del Uruguay, Gabriela Olivera, dio cuenta de la instrumentación de la regulación por parte del Estado de la administración del cannabis y destacó que "no está prohibido el consumo pero si la venta de marihuana". “Nuestro país ha tomado modelos que ya se han instalado en diferentes partes del mundo. Nunca es posible copiarlos sino adaptarlos a las condiciones de cada sociedad. Para nosotros la experiencia es buena y somos optimistas, aunque siempre con la evolución y corrección permanente del sistema de trabajo”, detalló. Alejandro Libkind, médico especialista en tratamiento del dolor y cuidados paliativos, detalló los aspectos positivos y los efectos secundarios del cannabis para tratamientos de enfermedades, sobre todo, aquellas afecciones respiratorias que causan dolores fuertes y también como sustitutos de medicamentos en graves enfermedades. “Las estadísticas indican que en la Argentina existen seis víctimas por hora a causa de la adicción al tabaco, cinco por el alcoholismo y tres por el uso indebido de antiinflamatorios -añadió-. Y otra gran cantidad por la administración de los psicofármacos. El cannabis no produce sobredosis por lo que no hay posibilidad alguna de que se cobre una vida".    
Legales

Martín Fresneda: "Es más dañino el tabaco, el alcohol y el clonazepam que un cigarrillo de marihuana"


El secretario de Derechos Humanos avaló que se debata la despenalización de drogas en el país.

thumbnail_img
El secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda, consideró hoy que "hay que dejar de ser hipócritas en la Argentina" respecto del debate sobre la despenalización de algunas drogas, al afirmar que "es más dañino para la salud" consumir ansiolíticos con "clonazepam" y abusar del alcohol o del "tabaco todo el día" que "fumarse un cigarrillo de marihuana". "Es un debate que no se va a terminar rápidamente. Como el debate sobre el aborto, la salud sexual y reproductiva de las mujeres. Hay muchos debates que son vigentes en la Argentina y tienen que ver con el advenimiento de nuevas generaciones que están pensando distinto, que piensan con más franqueza las cosas, que las dicen con más franqueza, que no especulan políticamente las cosas que se dicen", indicó el funcionario. En declaraciones a radio América, Fresneda aseguró que "hay que dejar de ser hipócritas en la Argentina: es más dañino para la salud las personas que se la pasan tomando rivotril o clonazepam, o se la pasan alcoholizándose o están fumando tabaco todo el día, que una persona que pueda fumarse un cigarrillo de marihuana". Al referirse al caso "Arriola", según el cual la Corte Suprema de Justicia determinó que no es delito la tenencia de marihuana para consumo personal, el secretario dijo que cuando el máximo tribunal "resuelve algo, pasa a ser una jurisprudencia uniforme, pero sucede que muchos jueces piensan por sí mismo y terminan generando crisis". "Los jueces deben ser representativos. Hay que apuntar más a la complejidad del delito, hay que apuntar al narcotraficante, a los que generan esas circunstancias más que al consumidor", prosiguió
Legales

Ya casi sin bunkers, la venta de droga toma nuevas formas en los barrios


A 6 meses del desembarco de las fuerzas federales, el menudeo sigue vivito y coleando a través de diferentes maneras de comercialización.

thumbnail_img
Tras la saturación de las fuerzas federales en los barrios más peligrosos de Rosario, cuando se hizo hincapié en el derrumbe de bunkers de drogas y detención de personas vinculadas a la venta de sustancias, el menudeo –venta de drogas en pequeñas dosis–sigue en pie con normalidad, aunque presenta algunas modificaciones producto de esta presencia disuasiva que no ha logrado menguar la comercialización. Éste es el panorama que impera en las zonas marginales de la ciudad, de acuerdo a lo expuesto por especialistas en la problemática, quienes coincidieron sin embargo, en la disminución de los niveles de violencia y conflicto y además, en la utilización de niños y niñas en el negocio. El 9 de abril pasado, helicópteros cruzaron el cielo rosarino y abajo, los vecinos del sur fueron testigos del paso interminable de camiones y autos. Rosario se puso verde de gendarmes que protagonizaron un mega operativo para "controlar el territorio". Desde entonces, permanecieron en las calles a modo preventivo y derribaron bunkers de drogas, muchos de los cuales, eran atendidos por chicos menores de edad. Por esos días, la venta de marihuana, cocaína y otras sustancias quedó congelada. ¿Qué pasó con la comercialización de estupefacientes desde entonces? Eugenia Cozzi, una de las investigadores de la cátedra de Criminología y Control Social de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), quienes elaboraron un análisis sobre la situación de dos barrios rosarinos durante los primeros seis meses de trabajo de las fuerzas de seguridad federales. “Registramos las dificultades de los chicos para comprar droga. Los residentes de los barrios (de la zona sur) reflejan una reducción de gente y de horarios de comercialización en un principio, pero los relatos señalan que la venta empieza a normalizarse con las semanas”, indicó. “En un primer momento de la llegada de Gendarmería se presentan dificultades y empiezan a surgir otras metodologías, como por ejemplo el delivery. Pero los relatos sostienen que con las semanas esto se diluye y se vuelve a lo mismo de antes. No sólo a través de bunkers sino que están los kioscos de barrio, el tradicional kiosquito”, especificó para resumir: “Está claro que nadie dejó de consumir ni de vender. No duró mucho la saturación y en tres semanas se volvió a la normalidad”, destacó. Para el presidente de Asociación Rosarina de Estudios Culturales (Arec), Ignacio Canabal, “no se erradicaron los bunkers, sí existe una disminución ya que presencia de Gendarmería disuade porque se hace difícil vender o hacer una cola para comprar”, ejemplificó en cuanto a la actualidad del menudeo en la ciudad. “Hay un incremento en el modo delivery, que funciona como una casa de comidas”, remarcó y advirtió en ese sentido: “El bunker nunca fue el principal modo de comprar y vender drogas, ni el sitio donde la clase media alta compre. En el centro se vende cocaína y marihuana a través del delivery y puntos de encuentro”, apuntó. Luego, subrayó un aspecto positivo sobre el nuevo paisaje imperante: “Hoy los bunkers tienen menor incidencia, pero no desaparecieron. Disminuyó la gente que trabajaba, se usaban menores. Los niños ya no son tan necesarios en la venta. Tampoco los soldaditos”, dijo aunque consideró al respecto: “Creemos que la venta siempre se reconfigura, por eso el modelo represivo no funciona. Es ir al eslabón más débil, un fracaso radical. Perseguir el menudeo no afecta a la economía de los grandes narcos. En Rosario el negocio está en el puerto, en las rutas 11, 9 y 34. En Rosario hay traslado y ahí está el principal problema, la exportación desde Buenos Aires y Córdoba”, denunció. En tanto, el secretario de Seguridad Comunitaria provincial, Ángel Ruani, fue muy contundente al plantear: “No está más el prototipo de búnker sino que hay casas, kioscos, que funcionan con cierta regularidad pero sin franja de horarios. Se ha roto el lugar estanco y visible con tipos merodeando”, expresó. Para el funcionario provincial, “ha habido un cambio" desde el desembarco de Gendarmería en los barrios y mencionó que "hay menos cantidad de vendedores por la persecución del Estado” . Aseguró entonces que el comercio de drogas se concreta “por delivery, en moto o a pie” al tiempo que existen “casas de distribución”. Ruani resaltó que, gracias al fortalecimiento de la presencia estatal entre fuerzas federales y provinciales, “se ha logrado disminuir la violencia y la letalidad. Antes, teníamos constantes enfrentamientos y disputas territoriales” y manifestó: “Se les ha complicado vender drogas, no desaparece la venta porque existe una demanda constante, pero sí se logró bajar la letalidad”.   Macetitas Canabal fue muy crítico al referirse a las actuaciones desarrolladas por el Estado a través de Gendermería, Prefectura y Policía provincial a fin de darle combate al narcotráfico “Como política estatal se tiene que hacer (atacar el menudeo) pero no baja el consumo. Es por eso que proponemos que el Estado expenda cannabis, ya en Uruguay se está hablando sobre qué hacer con la cocaína”, observó. Si en los barrios más humildes se reconfigura la compra y venta de estupefacientes, en los sectores medios crece el autocultivo, según expuso el presidente de Arec. “En Rosario hay una gran tolerancia a la cosecha propia de cannabis, aunque es ilegal se entiende como una forma de desfinanciar al narcotráfico”, reveló. De acuerdo a lo que la experiencia en la materia le dicta, muchos rosarinos han optado por cultivar marihuana como una forma de resistir la criminalidad que genera el comercio. “Es no apoyar la venta ni el consumo de drogas manchadas de sangre”, explicó y añadió: “El autocultivo termina con la violencia asociada al narcotráfico, a las muertes y a la afectación de instituciones porque el problema no es la sustancia”, valoró. Finalmente, confió en que crece la tolerancia a la “maceta en la terraza”. Aunque se trata de una práctica ilícita, no abundan, según Canabal, quejas de vecinos al respecto, ni procedimientos policiales basados en denuncias de ciudadanos que advierten el verde de las hojas tomando el sol. Sabrina Ferrarese
Legales

La votación sobre la marihuana


La cosa se pondrá especialmente intrigante en Alaska y Oregón, donde las iniciativas promarihuana buscan seguir el ejemplo de Washington y Colorado, dos estados en los que está aceptada la cannabis

thumbnail_img
Las elecciones de hoy en Estados Unidos no sólo definirán la conformación del Congreso, también marcarán el futuro de la marihuana con fines recreativos y terapéuticos. En varios estados, los electores decidirán si quieren flexibilizar la venta y el consumo de marihuana. “Las posibilidades de que los electores aprueben al menos uno de estos referéndums son muy buenas”, dijo optimista Morgan Fox, vocera de la iniciativa Marijuana Policy Project. En los estados de Colorado y Washington, precursores en este sentido, es posible desde este año obtener libremente marihuana para consumo propio. La cosa se pondrá especialmente intrigante en Alaska y Oregón, donde las iniciativas pro marihuana buscan seguir ese ejemplo. La idea es legalizar la cannabis para las personas de más de 21 años, regular y gravar la venta. Los electores de ambos estados rechazaron en el pasado la legalización. En la capital, Washington, se votará una iniciativa para permitir el cultivo y posesión de una pequeña cantidad de marihuana, mientras que la venta seguiría siendo ilegal. A pesar de que en julio fue descriminalizada la posesión de cannabis, los ciudadanos de Washington, que no son considerados los más “relajados” de los estadounidenses, probablemente no estén aún listos para una flexibilización a lo Amsterdam. En 23 estados está despenalizado el consumo de marihuana con fines medicinales. La idea es que esa medida alcance a Florida. Las encuestas indican que sería así. Una legalización generalizada es, sin embargo, rechazada por los electores. En tanto, en el estado de Washington, se votará sobre gravar los ingresos legalizados por cannabis. “La implementación en  Colorado y Washington fue exitosa desde todo punto de vista”, opinó Fox, que indicó que los promotores de la iniciativa en Alaska y Oregón quieren las mismas ventajas. La venta de marihuana podría ser sacada del mercado negro, regulada y sujeta al pago de impuestos. De acuerdo con las autoridades de Colorado, los consumidores legales aportaron al fisco entre enero y agosto 43 millones de dólares. Los críticos señalan que esos montos resultan menos de lo esperado. El gobernador de Colorado, John Hickenlooper, opositor a la cannabis, cree que la legalización es “atolondrada”. Durante un debate en el marco de la campaña electoral, dijo que las consecuencias no fueron previsibles. En Alaska, el apoyo al consumo legal cayó, de acuerdo con la organización por la reforma en relación con la marihuana (Norml, según sus siglas en inglés). Una encuesta indicó un retroceso de un 48 por ciento de aprobación en mayo a un 43 por ciento en septiembre. “Si esta encuesta es cierta, entonces la aprobación cayó en cuestión de meses”, escribió Keith Stroup, fundadora de Norml. La legalización no es un asunto cerrado, según muestran las encuestas, aseguró Kevin A. Sabet, referente de los opositores de Smart Approaches to Marihuana (Un acercamiento inteligente a la marihuana o SAM, por sus siglas en inglés). Una encuesta del instituto conservador PRRI (The Public Religion Research Institute) muestra un apoyo nacional de sólo el 44 por ciento. “A la gente le queda claro que en la práctica la legalización no es esa fórmula mágica que les fue prometida”, dijo Sabet. Más allá de que todas las iniciativas procannabis sean aprobadas o no, un problema sigue en pie: a nivel nacional, la marihuana sigue siendo ilegal.
Legales

El Frente Guasú, partido paraguayo que orienta Fernando Lugo, propondrá en el Parlasur la legalización de la marihuana en todos los países que integran el bloque.


thumbnail_img
El Frente Guasú, partido paraguayo de izquierda al que pertenece el expresidente Fernando Lugo, propondrá un debate en el Parlamento del Mercosur (Parlasur) sobre la posible legalización de la marihuana en todos los países miembros, según informó este viernes. Ricardo Canese, representante de esa agrupación en el Parlasur, dijo en una rueda de prensa que es “imperioso” que se trate la legalización o no de la marihuana y otras drogas en la región. Afirmó que se tiene que analizar por un lado la política de combate a la droga de países como México, cuyo resultado ha sido “que se ha destruido gran parte de la sociedad mexicana, pero el tráfico de drogas sigue más campante”. Por otro lado está la experiencia de Holanda, cuyas cárceles “están vacías” porque tras legalizar las drogas ya no las ocupan personas que anteriormente estaban acusadas de delitos vinculados con el narcotráfico, dijo. Canese aclaró que su propuesta en el Parlasur se limita a iniciar un debate sobre el tema y que si se llega a un consenso, cada país deberá tomar las medidas pertinentes en su territorio. También dijo que debe hablarse del tema a nivel regional porque para el narcotráfico "no existen fronteras" y puso como ejemplo a Paraguay, que a su juicio “está siendo asolado por las principales bandas de narcotráfico de Brasil”. Paraguay es el mayor productor de marihuana de Sudamérica.
Legales

Un estado australiano aprobó el uso medicinal de la marihuana


thumbnail_img
El gobierno de Nueva Gales del Sur anunció hoy la autorización para realizar las primeras pruebas sobre el uso de marihuana para contrarrestar náuseas o vómitos provocados por la quimioterapia y para el tratamiento de la epilepsia severa, incluidos menores, que se encuentran en estado terminal. El jefe del gobierno estatal, Mike Baird, dijo que se prevé que centenares de pacientes participen en estos ensayos que servirán para examinar los posibles beneficios del cannabis en el tratamiento de estas enfermedades, en declaraciones a la cadena ABC, que reproduce la agencia EFE. Baird también indicó que su gobierno considerará importar o producir cannabis en el caso de que los resultados clínicos demuestren que la droga sirve para reducir el sufrimiento de los pacientes. Además, el jefe del gobierno estatal dijo que ha dado instrucciones a la policía para que no multe a pacientes terminales que estén en posesión de hasta 15 gramos de marihuana. "La policía ya está ejerciendo cierta discreción con personas en estas circunstancias. Lo que estamos haciendo es formalizar esta situación", dijo Baird. La marihuana es ilegal en Australia aunque la posesión de pequeñas cantidades ha sido despenalizada en varios estados del país.
Legales

Juan C. Molina: "Me preocupa más la cantidad de alcohol que toman los chicos que lo que consuman de marihuana"


El titular de la Sedronar, señaló que la adicción a la bebida es un problema más grave que el del paco. Criticó el fomento de las recetas represivas y explicó como trabaja en la reducción de daños

thumbnail_img
El sacerdote Juan Carlos Molina lleva un año al frente de la Secretaría de la Drogadicción y la Lucha Contra el Narcotráfico (Sedronar) y su presencia marcó un cambio en la lógica imperante dentro del área, que hasta el momento de su designación tenía una línea basada en la seguridad y la política represiva. "Uno de los cambios interesantes que hizo la Presidenta es la mirada que quería para esta secretaría. Podría haber elegido a alguien de las fuerzas de seguridad, como ya tenía esta secretaría. Podría haberlo mirado desde la persecución al narcotráfico", señaló en una extensa entrevista en la cual realiza un balance de su primer año al frente de la cartera. En ese sentido, agregó que Cristina le pidió tres cosas: "Trabajar con los jóvenes, hacer mucho territorio y mucha gestión con otras organizaciones", lo que marca un trabajo con perspectiva social y no criminalizante como propone el Estado en parte de su legislación y el modo de operar.La política que trata la temática de las adicciones y el consumo de drogas cambió de sentido con la decisión política de poner al frente de la secretaría a una persona que provenga del sector del trabajo social. El sacerdote Juan Carlos Molina, desde su asunción, lleva adelante la difícil tarea de pelear contra un conjunto de normas y costumbres, dentro y fuera del propio Estado, para combatir el flagelo de la droga en los sectores más vulnerables. "La secretaría venía con un fuerte eje en la seguridad, quizás en el acompañamiento de capacitación a fiscalías, a la Justicia. Es un cambio de paradigma en la secretaría y que se viene dando a nivel mundial. Empezamos con esta “guerra contra las drogas” y el eje era la sustancia, parecía que la solución para las adicciones era tener un psicólogo, un psiquiatra y una internación. Si no los tenías, parecía que no había solución", señaló en una extensa entrevista a Página 12. En ese sentido, continuó: "Pasamos del eje de la sustancia al profesional y siempre quedó en el medio la persona que consume, el adicto. El eje que dio la Presidenta es el otro como sujeto de derecho, una tercera posición. Poner en el centro a la persona que tiene el problema. No a la sustancia, no al profesional. Al otro como sujeto de derecho". La novedoza visión de Molina se contrapone a la noción de la criminalización del consumo como hasta ahora lo establece la ley, a pesar de haber un fallo de la Corte Suprema que sirve como jurisprudencia, sigue dependiendo de la voluntad de jueces particulares. En ese sentido, el titular de la Sedronar propone tres cuestiones programáticas: "Yo hago tres distinciones con el tema de la droga. Parto de que el narcotráfico tiene tres grandes ejes: infraestructura, plata y creatividad. Y nosotros combatimos el narcotráfico de la misma manera. Tenés que tener infraestructura, no hablo de infraestructura de seguridad. Tenés que tener viviendas, centros deportivos, centros culturales, incluso organización para trabajar sobre el problema. Por eso llenamos el país de equipos de trabajo. Si la persona está consumiendo es porque entró la droga, hubo un hueco que le permitió entrar, afectivo, social, educativo, laboral. Por eso digo que tiene tres ejes: tiene infraestructura, tenemos que tener infraestructura. Tiene plata, tenemos que ponerle plata. Estamos poniendo plata. Ya firmamos con el Conicet cuatro puntos de investigación".  La inversión en la investigación es necesaria para la resolución de conflictos sociales, según la visión de Molina: "Vamos a hacer estudios científicos. Antes eran cuestiones mucho más caseras. Queremos darle a esto una consistencia científica. Por ejemplo, reactivos para detectar rápido el precursor químico. Con dos gotitas sabés cuál es el precursor químico que está siendo desviado del circuito que tiene que tener. El narcotráfico no es solamente que pase cocaína por acá. También es que un precursor químico salga de su circuito normal, de una empresa a la otra, que se desvíe la efedrina, por ejemplo. Por eso tenemos una lista de precursores químicos que se manejan con control que pone la Sedronar a través del Renpre (Registro Nacional de Precursores Químicos). Hoy tenemos la trazabilidad armada, tenemos muchísimas cosas vía web, no es tan fácil meter la cuchara como podría haber sido antes. Hoy, el sistema informático está blindado. Son todos pasos que no se conocen, pero que sí hacen al narcotráfico".  "Las cocinas están hechas con precursores químicos. Cómo se estira la cocaína: con precursores químicos. Quién controla los precursores químicos: la Sedronar; y con el Conicet firma un convenio para reactivos de precursores químicos. Hacemos una fiscalización, un seguimiento, un allanamiento con la Justicia adelante, y todo es rápido. Otra investigación, por ejemplo, es la de los efectos de la cocaína fumable en la vida de los jóvenes y de nuestros barrios. No tenemos un estudio hecho. Queremos tener base científica para muchas cosas. Vamos en ese camino". La cuestión social y la influencia de los '90 en la configuración de la sociedad y sus estructuras es importante para Molina: "Yo vengo de una generación en que jugábamos al fútbol en la canchita de la parroquia. Hoy no hay más canchitas en las parroquias, no hay más fútbol en los barrios. La década del ’90 nos privatizó también eso", señalando al modo de vida establecido luego del menemato como parte responsable de la caída de los pibes en la droga. "Rompió estructuras sociales, que es mucho más fuerte. No solamente se privatizaron ENTel o Aerolíneas. Se privatizó la vida social, de alguna manera". –¿Por qué cree que la tendencia mediática e instalada en parte de la sociedad es la de la solución por el lado de la seguridad? – "Porque se instalan los temas de acuerdo a cómo viene la ola. Está instalado que en la Argentina tenemos un gran problema de inseguridad y que esto se combate con más policías. La gente está educada para escuchar eso. No está preparada para escuchar que tenemos que poner computadoras en los centros de rehabilitación, para escuchar que tenemos que darles trabajo a los pibes que consumen. Un gran preventor y recuperador en las adicciones es el mundo del trabajo, acompañado por un equipo terapéutico. No es la química. Las estadísticas dicen que muchos de los jóvenes que salen de las comunidades terapéuticas, vuelven a recaer a nivel mundial. ¿Cómo hacemos para que haya reinserción en serio? La gente no está preparada para escuchar eso. Si no estuvo preparada para escuchar que el preso que trabaja, cobre su sueldo... Por trabajar, no por estar preso. Los grandes comunicadores del mediodía siguen insistiendo con eso, incluso sabiendo que están mintiendo en el mensaje. Imaginate que yo vaya a decir que voy a crear un trabajo para los pibes que se drogan. Me van a decir 'bueno, entonces me voy a drogar para que me paguen'", ironizó Molina. La reducción del concepto de las drogas, solamente a las ilegales, es un error de diagnóstico que prohíbe el combate integral al problema macro: "Para mi drogas son todas, legales e ilegales. El gran problema que tenemos es el alcohol, a partir de nuestras propias encuestas. Ya lo ha hecho la Corte Suprema, con Zaffaroni a la cabeza. Los delitos están asociados al alcohol y a los psicofármacos. Todo el mundo cree que están asociados al paco. Pero no", sentenció Molina. –¿Cómo es eso? "Primero hay que desmitificar. Estamos mal informados. Cuando los medios te dicen que el pibe de la villa que consume paco es delincuente, están bajando un mensaje claro. Cuando un profesional de la salud que tiene un programa de televisión, que es famoso, que lo escuchan todas las señoras al mediodía y lo están viendo en la casa los chicos antes de ir a la escuela, dice que el 13 por ciento de los chicos de la villa consume paco, primero está dando un dato falso que no sabemos de dónde lo sacó, porque no está en ninguna estadística oficial. Automáticamente se asocia villa, paco, delincuencia, porque estamos educados así. Nunca dijo que el 90 por ciento trabaja, que el 70 por ciento va a la escuela, que el 40 por ciento hace deporte, y es el mensaje que llega. Es un dato importante cómo nos van marcando la cancha. No dicen en ningún lado que un chico que consume paco, que por supuesto le hace daño, se puede recuperar. Eso no te lo dicen; y que sale adelante y que tiene posibilidades. Tenemos este concepto de que quien consume paco queda quemado y es un zombi. Nosotros tenemos chicos que han consumido paco durante diez años y que dan clases en la universidad. No te dicen que la clase media está consumiendo paco, que no es sólo un problema de la villa. Es la idea de que el consumo de paco se concentra en las villas y en los varones. Y las mujeres también consumen paco. Por eso, en este tema no es blanco y negro: hay muchos grises y muchos matices". –¿A qué llama droga? – "A toda sustancia que produce algún efecto sobre el otro. Tenés el alcohol, el tabaco, que son las lícitas, las legales. Tenés todos los psicofármacos recetados, también son una droga; y tenés las que no están permitidas para el consumo, la marihuana, la cocaína, todos los sintéticos. En el universo de la Sedronar entra todo. Como prevención entra todo. A mí me preocupa más la cantidad de alcohol que toman hoy los chicos que lo que puedan consumir de marihuana. Es mucho más problemático. Tenés ya desde los diez años consumo alcohol". Proyecto de ley: la no criminalización del consumidor "Una cosa es la no criminalización a partir del fallo Arriola, que dice que el consumo en el ámbito privado no puede ser penalizado. Y la ley no dice eso. Nosotros decimos que lo que hoy es jurisprudencia sea ley. ¿Qué nos preocupa? Que el criminalizado siempre es el vulnerable, que el criminalizado siempre es el pobre, es el portador de cara. No es el que va a la universidad, o el que va a la Creamfields", señala Molina en sentido de lo que pretende la secretaría. No obstante, enseguida Molina aclaró que no es plantear una desigualdad de sectores pero inversa. Sino que la búsqueda es establecer un sistema de normas igualitarias que permitan la libertad para quienes deciden el consumo para su vida y quienes lo hacen como un escape a su realidad agobiante. "Sedronar estuvo por primera vez en su historia en la Creamfields y repartimos agua. Hoy tenemos una ley que habla de reducción de daño (se refiere a la ley del Plan Integral para el Abordaje de los Consumos Problemáticos que incorpora las adicciones a la cobertura de las obras sociales), que nos permite trabajar la reducción de daños. Tratar que si hay daño, no sea un daño mayor. No puedo ir a la Creamfields y decir “no consumas”, porque es tirar margaritas a los chanchos. Lo que puedo hacer es prevenir, decir “muchachos, esto les hace mal, si consumís una cosa, no podés tomar otra”, “si consumís una cosa, podés tomar agua”, y repartimos agua, porque sabemos que el agua sale 100 mangos y están las canillas cerradas, y una piba que entra en colapso necesita tomar agua". La no criminalización como paso previo a la despenalización El sacerdote se refirió a su postura de ir paso a paso, sin saltear etapas y que por ese motivo propone la no criminalización como instancia previa a la despenalización: "La despenalización implica un montón de otros elementos. Implica el uso recreativo, puede implicar la comercialización. Es un paso posterior. Yo no estoy hablando de eso. Estoy pensando en el otro que consume. Tenemos que darnos este debate, de la no criminalización, y empezar a charlar de la despenalización, de qué es lo que le conviene a este país". –¿Se puede comparar con Uruguay? –No, por las dimensiones que tiene Uruguay, por la idiosincrasia diferente. Tenemos una altísima población en el interior; ellos tienen a toda la gente en ciudades. El tipo de frontera. La historia: ellos desde hace 90 años que tienen despenalizado el consumo personal, por lo cual es un pueblo que habla de este tema. Lo que hicieron ahora es la legalización, que es el cultivo, la venta. La criminalización no implica eso. El consumo no es una cuestión de la pobreza "Hoy se toma mucho en todos lados. De hecho está sociabilizado que las previas se hacen en las casas de familia. ¿Qué diferencia hay? Unos lo toman en la esquina y otros en el garaje de la casa, aunque se le tiene más miedo al que toma en la esquina. Toman en la casa con una importante anuencia de la familia. ¿Quién es el que compra el alcohol? El adulto, porque está prohibida la venta a menores. El cigarrillo se logró prohibir en lugares públicos, por ejemplo. Pero fue una medida cultural, muy distinta a la prohibitiva. –¿Qué diferencia lo que se logró con el cigarrillo de lo que no se logra con el alcohol? – "El negocio". –No me va a decir que las tabacaleras no son negocio... – "Pero tuvieron menos peso que las empresas del alcohol, que los laboratorios de psicofármacos. Esto se resuelve haciendo una buena campaña educativa. Nosotros propusimos tres leyes: primero la limitación de publicidad de alcohol en eventos culturales y deportivos. Hoy está dando vueltas en el Congreso. Quién es el sponsor de la Selección Argentina, cuál es el festival de rock más importante. Me parece que tenemos que trabajar desde ese lado, generar cultura. Yo estoy saliendo a repartir equipos de mate por todos lados. El sabor del encuentro es el mate para los argentinos, el asado, el partidito de fútbol con amigos, los fideos del domingo". Tres proyectos de ley como aporte –Regulación de publicidad de medicamentos, de la venta libre; regulación de la publicidad del alcohol, la de la no criminalización; y una más que ya tiene media sanción: el reconocimiento de los operadores terapéuticos por parte de las obras sociales.
Eventos

Crónica Marcha Mundial de la Marihuana 2015


thumbnail_img
Cuando uno se encuentra inmerso en este maravilloso mundo cannábico, el primer Sábado de Mayo de todos los años de nuestra vida, es y será la Marcha Mundial de la Marihuana. Pero además, es el momento clave en el que se expone todo el laburo del año.  A mi particular entender, el año nuevo Cannábico; Y como todo año nuevo (o la mayoría), uno se  junta con la familia y sus seres queridos,  para pasar varias horas regalándonos información sobre los altibajos que nos tocó vivir u oímos por ahí.  Nuestro brindis, La Cosecha que cultivando supimos conseguir. El deseo, un futuro en Paz, SIN PRESOS POR CULTIVAR. Para nosotros, la jornada inició en una de las sedes de Codelo a las nueve de la mañana. Entre mates y desayunos nutritivos (como siempre), Producción ultimaba detalles para lo que imaginábamos sería una marcha pasada por agua. Subimos todo a los autos y nos fuimos.  Cuando llegamos a Plaza de Mayo, el cielo tiró un guiño cómplice que nos ayudó a establecer “campamento”. Terminados los preparativos, explotó la lluvia.  Los primeros que se acercaron fueron nuestros vecinos (en todo sentido) y compañeros de la ACO (Asociación de Cannabicultores del Oeste). Y como en el Oeste está el agite, cantitos como el de “Quiero que Legalizen la Marihuana…” tardaron tres minutos en aparecer. A esa temprana hora, ya había un lindo numero de gente fana del mañanero, que luego del canto del gallo, se hizo presente en la plaza. era tanta gente a esa hora, que ni bien se largó la tormenta, copó las galerías del cabildo a puro cántico. Tanta onda que le pusimos al asunto que el sol sacó corriendo a las nubes y regaló un clima excelente. Pasadito el mediodía la gente empezó a copar. El lugar se llenó de banderas, bajones veganos, e información. Humo también. Pero creo que en esta ocasión nos elevamos un poco más, y supimos apreciar la consciencia que flota sobre él. Basta  con chequear cualquiera de las estadísticas que se generan alrededor de la prohibición para entender este  fenómeno. Si el 45% de las infracciones a la actual Ley de drogas 23.737 son a consumidores que trabajan, tienen familia, hobbies, y una vida normal, es imposible que no “arda Troya”. Sobre todo por el  historial que tenemos los argentinos en luchas por los Derechos Humanos. Después de repartir cinco mil volantes y responder un millón de preguntas, llegó el momento de agarrar las banderas, agruparnos, y marchar. Al grito de AUTOCULTIVO,  agrupaciones, activistas, cultivadores, usuarios y no tanto (150.000 manifestantes en total) hicieron temblar balcones curiosos hasta llegar a la puerta del Congreso.   Inició el acto, y SI, este año se escuchó. Gracias  a la colaboración de todas las agrupaciones, sumado al aporte de la gente que dirigió su granito de arena a la compra del bono contribución. Como la marcha es del pueblo, la hacemos entre todos!! Los voceros desarrollaron sus discursos en torno a las siguientes consignas: AUTOCULTIVO: Por el inmediato fin de los allanamientos, detenciones y procesos penales a cultivadores de cannabis. REGULACIÓN: Por la regulación de los Clubes Sociales de Cannabis para el acceso al cannabis y sus semillas. TENENCIA: Por el urgente cese de las detenciones y procesos penales a los usuarios por la simple tenencia de sustancias psicoactivas prohibidas. MEDICINAL: Por la autorización estatal del uso medicinal del cannabis y sus derivados INDUSTRIAL: Por la promoción estatal del uso industrial del cannabis no psicoactivo. INVESTIGACIÓN: Por el estímulo estatal de la investigación de los usos medicinales e industriales del cannabis. SALUD: Por la implementación de una ley de atención pública, universal y gratuita de los problemas asociados al uso de sustancias? psicoactivas. LEGISLACIÓN: Por la urgente modificación de la ley de drogas (23.737). En representación de Cogollos del Oeste estuvo el compañero Facundo Rivadeneira, quien por sobre todo enfatizó en la idea de generar agrupaciones y vínculos entre todos los que apoyamos esta lucha, para unificar y organizar todas las voces, manos, y fuerza de lucha. También resonó en toda la plaza el cuestionamiento al “gobierno de los derechos humanos”, que al parecer mira para otro lado, olvidándose de una ENORME minoría. El mensaje cerró con una reflexión sobre el consumo de alcohol en la marcha. Siempre hay un acalorado con sed de una fresca, con un desubicado atrás para vendersela. La marcha es de la Marihuana, y eso es de lo que hablamos. La cultura mediática que nos dejó como legado la década de los 90, es capaz de embarrar hasta el reclamo más legítimo. Por otra parte, el evento dura todo el día, y varios, al llegar a congreso, sufren los efectos del alcohol sumado a un ayuno prolongado durante el dia. Por eso es necesario cuidarnos, y de hacer evidente la situación complicada que hay en la sociedad con respecto al consumo de alcohol… El cierre no se podía creer, MISS BOLIVIA nos deleitó con un tema a capella,  Y PITI de Las Pastillas del Abuelo que, previo a tocar El Sensei,  contó la experiencia que tuvo al tratar a su padre con aceite de cannabis para controlar el dolor que le producía una Neuralgia del Trigémino. Agradecemos a las Agrupaciones y personas que en su conjunto hicieron posible toda esta movida que bancamos a pulmón año tras año. También agradecemos a todos los que compraron bonos contribución. Sin más que agregar, una felicitación especial a todos los socios de Cogollos del Oeste que se comprometen todos los días del año a formar parte de esta gran familia, y a un nuevo amigo que tengo desde este día, el Sr. Diego Alfredo , gran fotógrafo y compañero de lucha chileno. Nos vemos prontito en la Copa-Cata de Cogollos del Oeste 2015.
Legales

Narcos sí, drogas no


Los candidatos no se animan a discutir sobre adicciones y narcotráfico por temor a que el tema les reste votos. Al mismo tiempo en los últimos 30 meses más de un centenar de policías fueron detenidos.

thumbnail_img
Los candidatos no se animan a discutir sobre adicciones y narcotráfico por temor a que el tema les reste votos. Al mismo tiempo, en los últimos 30 meses más de un centenar de policías fueron detenidos por encubrir y comercializar sustancias ilegales. Las políticas de drogas respetuosas de los derechos humanos, basadas en la evidencia y la eficacia, ya no constituyen ejemplos en naciones ignotas, como la mano blanda aplicada en Holanda. Quienes compiten por gobernar Argentina en las próximas elecciones pueden desconocer los detalles pero saben que dos países vecinos ejercen posiciones soberanas al respecto, objetando el régimen de fiscalización internacional de estupefacientes.  Bolivia reglamentó la producción y circulación de las hojas de coca en su territorio, luego de un frustrado intento de sacarlas de las listas de sustancias controladas que la igualan en peligrosidad con la heroína o la cocaína. Uruguay, con demoras, está implementando la regulación del cannabis a través del cultivo, individual o compartido, y su venta en farmacias. Además, en estos últimos meses, Chile permitió un cultivo de marihuana con fines medicinales y ahora se debate en el Parlamento una ley que permita estos usos y resguarde el autocultivo de cannabis.  Nada de este espíritu regional crítico y revisionista del prohibicionismo, al que se sumó Ecuador, llegó a las campañas de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) de Argentina. El silencio alrededor del consumo de drogas es usual en años electorales, lo sorprendente y peligroso son las ofertas de campaña para tapar la presencia de ese silencio. Por lo pronto, la ley argentina calza con el espíritu punitivista y supuestamente moral de los precandidatos mejor posicionados.    La droga en veda En elecciones está vedado hablar de sustancias ilegales en términos de derechos y, aun menos, arrimar propuestas afines. Y el que lo haya hecho podrá ser escarmentado en público. Le pasó al actual jefe de Gabinete de la Nación y precandidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, con más de un tercio del padrón electoral nacional. En 2012, se presentaron varios proyectos de distinto alcance y de varios partidos para despenalizar el consumo de ciertas sustancias. Aníbal Fernández sumó uno con sólidos fundamentos pero un articulado tímido, como el fallo de la Corte Suprema, que declaró inconstitucional penar la tenencia para uso personal en 2009.  Hace pocas semanas, Felipe Solá, precandidato bonaerense del Frente Renovador, difundió su primer spot televisivo aprovechando aquella iniciativa de Fernández y su postura de “no perseguir perejiles”, relacionándola con un presunto avance de la venta al menudeo. Alertó a padres y madres que de ganar su competidor manejaría la policía bonaerense. “Vos elegís, drogas sí o drogas no”, remata el video. El Frente Renovador representa la visión más cruenta de la paleta electoral en política de drogas. Su líder y precandidato presidencial, Sergio Massa, hace campaña prometiendo prisión perpetua para “los narcotraficantes y los violadores”. También propone el derribo de avionetas que trafican cannabis prensado de Paraguay y pasta base y cocaína de Bolivia, el uso de las Fuerzas Armadas para custodiar las fronteras y una nueva Agencia de Inteligencia exclusivamente para desarticular el crimen organizado vinculado al tráfico de drogas.  José Manuel de la Sota, su socio político y competidor en las PASO dentro de la alianza Unidos por una Nueva Alternativa, comparte cada una de las propuestas. Como Massa, De la Sota se asesoró personalmente en Washington con la agencia antidrogas estadounidense, la DEA. Daniel Scioli, el precandidato del oficialismo a nivel nacional, había abierto este flanco militar a principios del año pasado. “En algún momento habrá que ver un poco, por las características que toma el narcotráfico, el tema del rol de las Fuerzas Armadas, porque es un tema de seguridad interior”, dijo en una entrevista radial. Enseguida coincidió Mauricio Macri, el precandidato presidencial del frente Cambiemos.  El ministro de Defensa, Agustín Rossi, aclaró que eso estaba prohibido y explicó que involucrar a las Fuerzas Armadas no mejoraría la situación, “sino que la empeoraría”. Y mencionó a México y Colombia. Sin embargo, los principales precandidatos insisten en que debe endurecerse la guerra a las drogas y agigantar el aparato represivo y judicial. De sus bocas, decenas, centenas de veces salió ese insípido adjetivo, tan propio de la clase política: “Flagelo”. En este contexto, cualquier tipo de reclamo por el respeto a las libertades individuales probablemente sea tildado de “irresponsable”.  El destino del adicto Scioli, Macri y Massa coinciden en su rechazo público por la despenalización de la tenencia de drogas para uso personal. Pero si se les pregunta si creen que el adicto debe ser criminalizado, probablemente dirán que no. Y acto seguido –ya lo han dicho o sugerido los tres– afirmarán que la despenalización constituye “un mensaje equivocado” a la sociedad y sobre todo a la juventud. Que no es el momento...  Esta contradicción flagrante tiene entre sus principales mentores a la Iglesia Católica. En 2013, monseñor Jorge Lozano, titular de la Comisión de Pastoral Social, presentó los lineamientos sobre “Políticas públicas sobre el consumo de drogas y contra el narcotráfico”, un documento consensuado entre los tres principales precandidatos y otros, como Ernesto Sanz, de Cambiemos, Margarita Stolbizer, de Progresistas, y Víctor de Gennaro, del Frente Popular. “Las personas que consumen estupefacientes tienen afectada su voluntad, por eso es importante no pretender pasar de lo represivo a lo permisivo y desentenderse de los efectos nocivos que tienen las drogas sobre ellos y sobre terceros inocentes”, dice el acta. El mismo argumento esgrimieron quienes se opusieron durante un plenario para tratar un proyecto de despenalización de varios legisladores del oficialismo y sectores de la oposición no derechizados, en 2012.  “Los adictos no deben ser penalizados con la cárcel sino con los tratamientos”, dijo en aquel debate Inés Valdéz, de la Fundación Manantiales, dedicada al negocio de la rehabilitación en Argentina y Uruguay. En la misma jornada de 2012, Gloria Martínez, de la ONG Honrando a la Vida, extendió el pensamiento eclesiástico: “Un adicto al paco no tiene libertad de elección, por eso no puede ser considerado un sujeto de derecho, como lo hace la Ley de Salud Mental”.  Esta última norma, sancionada en 2010, obliga a revisar las internaciones compulsivas impuestas desde los juzgados o clandestinamente y las plantea como medidas excepcionales, transitorias y, en lo posible, breves; y a la vez esta Ley desmiente a la de drogas. En el debate parlamentario, la senadora Sonia Escudero destacó que “por primera vez y por ley, se considera al adicto como un paciente del sistema de salud”, y aclaró que eso no despenaliza el tráfico ni el comercio, aunque sea para “pagar su adicción”. No mencionó la tenencia para consumo personal. La Ley de drogas sigue ahí, vigente, inderogable. Por lo tanto, quien consuma drogas ilegales en Argentina debe saber que su sola tenencia implica, como mínimo, una pena de un mes a dos años de cárcel en suspenso o de aplicarse la polémica figura de tenencia simple–ni para venta ni para uso personal– hasta seis años. A partir de los cuatro años, la pena siempre es efectiva. Si logra que se lo declare “consumidor” y acepta además que es “un adicto” puede conmutar la pena por un tratamiento. En caso de reincidir en su enfermedad, se impondrá la medida privativa de la libertad. El que comercie dosis de sustancias controladas puede recibir entre cuatro y quince años de prisión; el que trafique toneladas de ellas a Europa, también.    Una red de complicidades Otro ítem de aquella acta compromiso de la Iglesia indicaba que “Argentina es hoy no sólo un país de tránsito y consumo sino también de producción”, supuestamente de cocaína. Los candidatos pro guerra aún cabalgan sobre este argumento. Los medios masivos de comunicación hablan de la inminente colombianización de Argentina, pero el país no posee la materia prima: la hoja de coca.  Las cámaras enfocan las villas y las cocinas de “rebaje”. Hasta el momento, sólo se detectó un laboratorio para refinar la pasta base de clorhidrato de cocaína en la provincia de Santa Fe; el principal proveedor de acetona era una empresa bonaerense, Alconar, fundada en 1948.  Los decomisos de hoja de coca, en la provincia de Salta, por su volumen, no alcanzarían para fabricar ladrillos blancos. Sin embargo los pasadores son detenidos en “operativos antidrogas” por más obvio que sea el destino de la mercadería, dado el tradicional coqueo de las provincias del Norte. La tenencia de la coca destinada a succionar o para infusión no está prohibida, sí su cultivo y venta. Esto da lugar a un contrabando hormiga constante.  En este contexto, los pasadores comparten las mismas cárceles y comisarías sobrepobladas que las mulas, en su mayoría mujeres y hombres jóvenes en evidente estado de vulnerabilidad. La clase política evade constantemente esta realidad, más aun en épocas electorales, pese a las multitudinarias marchas a favor de la despenalización de la tenencia de todas las sustancias, cuando sean para consumo personal, y la regulación del mercado del cannabis. De hecho, la última marcha no tuvo dirigentes partidarios en la cabecera de su sede porteña, como ocurría en ediciones anteriores. Y el año pasado se vio a un solo precandidato a presidente de los trece actuales, el diputado nacional Nicolás del Caño, del Frente de Izquierda de los Trabajadores. Los reclamos de estos miles de manifestantes, dijo entonces Del Caño, apuntan a “terminar con la criminalización de la juventud que hace la policía, la misma que está implicada en las redes de narcotráfico, como se demostró en Córdoba o Santa Fe”.  Un reciente artículo del diario La Nación, haciendo repaso de las filas policiales, señaló que en los últimos 30 meses hubo en total 111 efectivos procesados por delitos ligados al encubrimiento o la comercialización. La provincia de Buenos Aires quedó segunda en el ranking con 25 imputados, Santa Fe tiene 37 y Córdoba 21. Lo novedoso es que haya entre los detenidos media docena de jerarcas.  ¿Y en qué anda la Policía Federal? “Entre 2010 y 2012, entre el 20 y 25% de las detenciones de esa fuerza en todo el país fue por la Ley de drogas, la mayoría por prevención policial”, dijo Gastón Chillier, directivo del Centro de Estudios Legales y Sociales, al presentar a fines de julio el documento “El impacto de las políticas de drogas en los derechos humanos, la experiencia del continente americano”.  La mitad de esas detenciones se basaron en la actitud sospechosa (eufemismo para describir la actitud discriminatoria de los uniformados), el 38% por fumar en la vía pública, el 6% por llamados anónimos y sólo el 2% por orden judicial, es decir, con una investigación en curso. Sólo silenciando la realidad, alistar más policías y sumar fiscalías especializadas pueden convertirse en promesas electorales o propagandas de gestión. Hablar en serio, con evidencias, implica un costo electoral enorme para los principales candidatos: deberían admitir que su actual demagogia punitivista es parte del problema, no su solución.
Legales

Las drogas en su propio laberinto


La lucha contra el narcotráfico fue uno de los puntos fuertes de las campañas presidenciales, pero el control de las drogas tiene más de cien años en el país.

thumbnail_img
Por José Montero / Ilustraciones Emiliano Martínez  Los controles sobre las drogas en la Argentina comenzaron hace cien años. En ese tiempo pasamos de un período en el que las sustancias eran legales (hasta la década del 20) a una espiral de vigilancia donde los únicos perseguidos con fiereza son consumidores y perejiles. El narcotráfico, mientras tanto, creció y conformó cárteles que hoy compran (o alquilan, permutan y asocian) a jueces y jefes policiales, transan con la política y dejan centenares de cadáveres. Frente al fracaso del prohibicionismo a ultranza, los intentos de legalizar el consumo no han prosperado y nada indica que vaya a cambiar con el gobierno de Mauricio Macri. El paraguas abierto por la Corte Suprema en 2009, que despenalizó de hecho el uso personal en el ámbito privado, dejó a muchos a la intemperie. La policía sigue deteniendo a gente en la calley hay magistrados que todavía inician procesos por tenencia de pequeñas cantidades, sobre todo en el interior. ¿Los adictos? Bien, gracias. Mientras discutimos si la última década fue ganada o perdida, en el tema drogas nos fumamos un siglo entero en una derrota por goleada.  Esa es la visión de numerosos especialistas y también es la sensación que queda tras leer Historia de la droga en la Argentina, libro de los periodistas Mauro Federico e Ignacio Ramírez, un bibliorato de 472 páginas que se devora con la misma avidez con que podemos clavarnos varios capítulos de Breaking Bad al hilo. Reseña cómo evolucionó (o involucionó, o fue y vino) el tratamiento de las sustancias psicoactivas desde el arranque del siglo veinte hasta nuestros días, y trae datos desconocidos aun para el lector medianamente informado. ¿Sabías, por ejemplo, que la única ley que despenalizó la tenencia para consumo personal fue promulgada por la dictadura de Juan Carlos Onganía, el mismo represor de la Noche de los Bastones Largos y del Cordobazo? Flor de contradicción. ¿De ahí vendrá aquello de ¡la vida por Onganía!?  Luego de investigar tres años para escribir el trabajo, Ramírez se permite desconfiar de una de las últimas novedades en relación con las drogas: la incautación, en octubre pasado, en Jujuy, de casi cuatro kilos de un compuesto sintético que hasta ahora no había sido secuestrado en el país: el2CB, Nexus o cocaína rosa (lo llaman así porque es un polvo de ese color, aunque no viene del arbusto andino). Hasta quince veces más caro que la cocaína tradicional, apunta a un público vip. En el Puente Internacional La Quiaca-Villazón, que comunica con Bolivia, la Aduana y la Gendarmería detuvieron a dos colombianos que traían el producto. La noticia salió en todos los medios, pero ¿ese fue el fin de la crónica policial? Parece que no. En este caso, Ramírez sospecha que los organizadores del embarque mandaron al muere a los dos chorlitos para hacer publicidad. "Es una forma de decirles a los consumidores: Llegó lo último, pedíselo a tu dealer". Un ¡lloren, chicos, lloren!, pero más maquiavélico. Así de compleja puede ser la trama. BREVE HISTORIA DE PROHIBICIONES Los vaivenes locales acerca de las drogas siempre respondieron al contexto mundial. La avanzada de Control sobre Kaos comenzó durante la Segunda Conferencia Internacional del Opio, celebrada en La Haya, Holanda, en 1912. La Argentina se adhirió a ese tratado, pero recién lo aplicó a partir de 1919, bajo el gobierno de Hipólito Yrigoyen, cuando el Departamento Nacional de Higiene estableció que solo las farmacias y las droguerías podían importar opio, cáñamo, heroína, cocaína y sus derivados "con fines médicos y científicos". Las sustancias formaban parte del vademécum.  El tema fue que algunos farmacéuticos se hicieron millonarios vendiendo cocó y morfina (como rezaba el tango) sin receta. Se trataba, apenas, de una contravención. Las autoridades decomisaban los frasquitos y hacían una multa irrisoria. No pasaba nada. Por eso, en 1921, se sancionó una ley sobre el "suministro infiel de medicamentos", que penaba con prisión a quienes vendieran sustancias peligrosas para la salud ocultando su "carácter nocivo". Pronto se presentó el caso de un hombre que fue detenido y luego liberado porque sus clientes declararon que ellos sabían lo que estaban comprando. O sea, no había engaño.  Leopoldo Bard era un médico radical -un adelantado a su tiempo- que presentó sin suerte un proyecto de ley de divorcio y otro de voto femenino. Bien. Pero la onda progresista se le terminó cuando impulsó la Ley 11.309, sancionada en 1924, que establecía como delitos -y les fijaba penas de cárcel- la introducción clandestina al país de las sustancias, su venta sin receta y el expendio en dosis mayores a las indicadas.  Dos años después, cuando se discutía una ampliación para esa ley, el diputado socialista Enrique Dickmann dijo una frase todavía actual: "Cuando la policía es venal y hay tolerancia de los jueces, todas las leyes represivas son letra muerta y se va a vender cocaína y habrá cocainómanos y morfinómanos, con el agravante de que estas leyes distraen tiempo, paciencia e inteligencia que el Congreso podría aplicar a mejores cosas".  Por supuesto que no le hicieron caso y en 1926 las penas de reclusión se hicieron extensivas a "los que no estando autorizados para la venta tengan en su poder las drogas y no justifiquen la razón legítima de su posesión o tenencia". Para los consumidores, ese fue el huevo de la serpiente. En 1930, la Cámara del Crimen condenó a un hombre al que le encontraron tres gramos de coca por entender que era "inadmisible la excusa del consumo personal".  Corrían épocas de mala vida y pistoleros que robaban de ciudad en ciudad en un escenario de prostitución, trata de personas y otros vicios (más o menos como ahora, bah). El orden democrático se había terminado y alumbraba la década infame. En 1938, se creó la Gendarmería Nacional, centinela de la patria, y en 1943 la Policía de la Capital se transformó en Policía Federal. Pasos firmes hacia un control botonazo del territorio, al estilo FBI.  Dentro de una corriente de moralidad, también en el 43 comenzaron a aplicarse restricciones a la difusión del lunfardo por radio, y entonces los tangos que aludían a la droga (muchísimos) cayeron en el olvido o cambiaron su letra. Famoso es el caso de Los mareados, que originalmente, con otras rimas, se llamaba Los dopados.  El primer peronismo, en 1949, limitó la inscripción de importadores de hojas de coca y en 1951 creó una comisión para "propender al definitivo desarraigo del hábito del coqueo en nuestro país". Ya es conocida la máxima atribuida a Perón: "Si querés que algo no se resuelva, creá una comisión".  Los militares que dieron el golpe de 1955 ratificaron la ilegalidad del consumo con tanto celo como el aplicado al intento de borrar el nombre de Tirano Prófugo. En 1961, Naciones Unidas realizó la Convención Única de Estupefacientes. Ahí se aprobó un tratado que fue el fundamento del régimen global de control. Al año siguiente, por una nueva ley de aduanas, la Argentina fijó penas de uno a ocho años de prisión para el contrabando de drogas.  En 1968, Onganía, por un lado, reformó el Código Civil para posibilitar la internación compulsiva de adictos y, por el otro, dictó la ley penal en la que se castigaba solo al que tuviese en su poder estupefacientes "en cantidades que excedieren las que corresponden al uso personal". Al final, La Morsa primigenia iba a quedar más open mind que Aníbal Fernández; la otra Morsa, autor de uno de los proyectos de legalización de los últimos años.  La legalización tuvo vigencia hasta 1973, cuando fue derogada por provenir de un gobierno de facto. Entonces comenzó la represión en serio de los consumidores. En octubre de 1974 se sancionó la Ley 20.771, surgida de varios proyectos, entre ellos, algunos presentados en su momento por Juan Domingo Perón, María Estela Martínez de Perón y José López Rega. Esa norma consideró al narcotráfico contrario a la seguridad nacional y estableció penas de uno a seis años "al que tuviere en su poder estupefacientes, aunque estuvieren destinados al uso personal".  Iniciada la dictadura en 1976, esa ley del peronismo de derecha causó estragos. Hubo casos tan delirantes como terribles, en los que se procesó a gente a pesar de que no había cuerpo del delito.El olor de una droga, percibido por un policía, o la declaración de que alguien había fumado un porro que ya se había evaporado eran suficientes para abrir una causa. La tortura era moneda corriente. Un padre llamó a una comisaría para que le dieran un escarmiento a su hijo porrero y los canas lo dejaron estéril por la picana. En 1978, la Corte Suprema sentó una jurisprudencia acorde a los tiempos violentos y penalizó a los consumidores. "Si no hubiera interesados en drogarse, no habría tráfico ilegítimo de drogas", sentenció con lógica verde oliva.  Durante la primavera alfonsinista comenzó a debatirse en el Congreso una nueva ley de estupefacientes, la cual vio la luz en 1989, entre la hiperinflación y los primeros meses de gobierno de Carlos Menem. Es la todavía vigente 23.737, que llenó cárceles con consumidores y traficantes menores y apenas unos pocos calabozos con peces gordos. "Prenden fuego y no queman nada", sintetizó, ya en 1991, La Renga en su tema "Blues de Bolivia".  Mientras, la jurisprudencia de la Corte siguió un camino errático desde la restauración democrática.En 1986, en un caso donde estaba implicado el guitarrista Gustavo Bazterrica, resolvió que era improcedente sancionar la posesión de pequeñas cantidades para uso personal, ya que el artículo 19 de la Constitución dice: "Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están solo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados". Sin embargo, en 1990, la Corte menemista volvió al criterio de la dictadura, lo cual significó un retroceso que se revirtió recién en 2009, cuando una nueva composición falló en el caso conocido como Arriola. En ese expediente, dos vendedores de marihuana fueron condenados mientras que cinco consumidores quedaron a salvo de la persecución penal. En la práctica, esto significó una despenalización parcial del consumo, siempre que se limite al ámbito privado y no participen menores.  Lo que pasó en los últimos años ya lo viviste: paco, explosión de drogas sintéticas, guerras en las villas de Buenos Aires, récord de homicidios en Rosario, túneles y búnkeres de drogas, jefes policiales procesados y jueces más que sospechados, sicarios que matan en la calle o en el estacionamiento de un shopping.  ¿Qué es lo que se viene en el plano mundial? En abril próximo se celebrará la Ungass 2016, la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que podría revisar el marco internacional para el control de drogas. La última reunión de este tipo fue en 1998. En las preparatorias para la Ungass, los doce países que forman la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), entre ellos la Argentina, dijeron que llevarán una postura que se aleje de lo punitivo, que se centre en la salud y deje atrás la "guerra contra las drogas" que se planteó hasta ahora, con resultados nefastos de decenas de miles de muertos en Colombia y México.  Algunos se entusiasman con la posibilidad de que la Ungass sugiera políticas no prohibicionistas, pero ahí están las potencias como Estados Unidos, Rusia y China para recordar quién manda.  LA PATA LOCAL   Como caballito de campaña, la lucha contra el narcotráfico apareció en todas las plataformas (o esbozos de plataforma) de los candidatos. Sin embargo, quienes conocen el tema como Mauro Federico no se ilusionan con las promesas electorales: "Macri evidencia falta de conocimiento, hizo una campaña de eslóganes y se rodea de gente con un perfil punitivo, persecutorio y de criminalización. No alcanza con un abordaje policial".  Desde el nuevo gobierno lo desmienten. Aseguran que tienen una mirada más amplia y que van a contemplar a los consumidores, pero descartan de plano la posibilidad de despenalizarlos. Apenas designado, el secretario de Seguridad de la Nación, Eugenio Burzaco (reemplazante de Sergio "Helicóptero" Berni), hizo su declaración de principios: "No soy partidario de la despenalización de nada que facilite a los jóvenes el acceso a las drogas. Sí creo que las personas adictas tienen que ser tratadas desde la salud y la asistencia social". Guillermo Montenegro, referente histórico de Macri en temas de Justicia y Seguridad, es tajante: "Hablar de despenalización en la Argentina de hoy no es posible. No. No hay ninguna posibilidad de que esto funcione. Lo que se va a buscar es disminuir la oferta y la demanda de drogas".  En el tema adicciones, los macristas tienen como palabra santa la de los curas villeros. Veneran en especial a José Di Paola, el padre Pepe, párroco de las villas de Barracas durante trece años que fue amenazado por los narcos del lugar y tuvo que guardarse en misión pastoral una temporada en Santiago del Estero, hasta que volvió a Buenos Aires hace unos meses para trabajar en la villa La Cárcova, partido de San Martín. El sacerdote siempre ha dicho que "despenalizar el consumo es mandar un mensaje equívoco a los jóvenes".  Más allá de los transas que querían crucificarlo, hay otras personas que cuestionan al padre Pepe por la visión eclesiástica, según la cual el adicto tiene suprimida la voluntad y la conciencia, y entonces otro debe decidir por él.  Uno de los críticos es Emilio Ruchansky, editor de THC. La Revista de cultura cannábica y autor deUn mundo con drogas, libro que investiga los caminos alternativos a la prohibición en países como Holanda, España y Suiza, entre otros. Concretamente, señala a los curas villeros, a la Iglesia católica en su conjunto, a grupos evangélicos y a las comunidades terapéuticas (granjas de rehabilitación) de haber frenado los proyectos de despenalización del consumo personal que se presentaron durante el anterior gobierno en el Congreso.  "Muchas de las granjas son ilegales, no cumplen las leyes de salud mental. Funcionan como centros clandestinos de detención, los familiares pagan para que chupen al hijo así no lo ven. Algunas prestan un servicio de secuestro. Entre varios meten al pibe en un auto y lo llevan al centro. A veces, la internación comienza con un engaño, le dicen que va por una consulta. Otros entraron por su voluntad, quieren salir y no los dejan", afirma Ruchansky.  Agrega que las granjas desechan los tratamientos ambulatorios y proponen internaciones largas por un interés económico. Hasta los centros más accesibles cobran más de $20.000 por mes, lo cual resulta caro si se tiene en cuenta que reciben subsidios, hay poco personal, los pacientes cocinan, hacen limpieza y mantenimiento, y a veces deben salir a vender pastelitos u otros productos como parte de la terapia.    Mientras tanto, en los hospitales públicos, el problema más importante no son las drogas prohibidas, sino las legales. El alcohol y las pastillas medicinales están en la mayoría de los casos de intoxicación o consumo problemático que se atienden por guardia o consultorio. María Rosa Llorens es la jefa de Toxicología del Hospital Nacional Posadas, en El Palomar. Ese servicio es el Centro Nacional de Intoxicaciones, "el" lugar de referencia en la materia para todo el país. Trabaja ahí desde 1977. Vio y escuchó de todo, hasta llamados de montoneros que querían saber (tarde) cuál era el antídoto para la pastilla de cianuro. Lo que más le preocupa actualmente es el alcohol, presente en hasta el 80% de las consultas, asociado, la mitad de las veces, a otras sustancias.  Entre 2007 y 2009 recuerda que lo peor fueron varios episodios de jarra loca, donde los consumidores mezclaron con el alcohol pastillas del abuelo que resultaron ser hipoglucemiantes. La baja aguda del azúcar en sangre llevó al coma profundo. Hubo fallecimientos y personas con daño neurológico irreversible.  Por su parte, Mónica Nápoli, médica toxicóloga del Hospital Santojanni, en Mataderos, y coordinadora del Comité de Expertos en Adicciones del Gobierno de la Ciudad, sostiene: "Yo no quiero minimizar el tema de las drogas ilegales, pero más gente sufre por el alcohol. Esa tiene que ser la prioridad número uno, seguida por el tabaco y los psicofármacos. Luego vienen, en cantidad de consultas, las otras sustancias".  Con respecto a los cambios operados en los últimos años, Nápoli dice: "En los 90 hubo un exceso de internaciones para cubrir problemas familiares y sociales, niños de 14 internados durante tres años. Ahora ya no vemos gente derivada por la justicia que hacía el tratamiento para no ir presa; no se puede penalizar a alguien por tener un problema de consumo, sería como penalizar a un diabético porque comió un dulce".  Que hay un problema hay un problema, y alcanza con los datos aportados en 2012 por la Asociación Civil Intercambios. Luego de analizar todas las causas abiertas en veinte años por violaciones a la ley de estupefacientes 23.737 -todavía vigente-, se llegó a la conclusión de que el 70% fue por tenencia para consumo. ¿Por tráfico? Únicamente el 10%. Los números hablan solos. LO QUE DICEN LAS ESTADÍSTICAS La última estadística del Sedronar sobre el consumo de drogas en el país es de 2014, y se basa en encuestas realizadas durante 2011. Según ese estudio, en la población que va de 16 a 65 años, el 1,5% dijo haber tomado en el último año, al menos una vez, tranquilizantes, estimulantes y antidepresivos sin receta médica. Con respecto a las drogas ilícitas, el 3,2% había consumido marihuana; el 0,7%, cocaína; el 0,04%, paco; el 0,1%, éxtasis, y el 3,4%, alguna otra sustancia ilegal. Pero, en la ciudad de Buenos Aires, los números se disparaban. El uso de tranquilizantes, estimulantes y antidepresivos sin receta médica, al menos una vez al año, alcanzaba al 3% de la población; el de marihuana, al 9,7%; el de cocaína, al 1,1%; el de paco, al 0,05%; el de éxtasis, al 0,4%, y el de otras sustancias ilegales, al 10%. 
Legales

El jefe de la Sedronar se opone a despenalizar la marihuana


"No es el momento", aseguró Roberto Moro. Advirtió que la prioridad es el impulso de políticas preventivas y el lanzamiento de un Plan Nacional de Drogas

thumbnail_img
Cuando lo designó al frente de la Sedronar, el presidente Mauricio Macri describió a Roberto Moro como alguien "que lleva años" especializándose en el área de drogas. Tras su paso como subsecretario de Abordaje de la Adicciones en La Pampa, Moro tendrá el objetivo de agarrar el fierro caliente para la elaboración de políticas preventivas y de asistencia para los que caen en la adicción de las sustancias legales e ilegales. Mientras todavía está dando sus primeros pasos en la gestión nacional, el titular de la Sedronar esbozó los lineamientos que proyectará en el organismo y advirtió que el Gobierno impulsará el debate para modificar la Ley de Drogas, aunque señaló que "no es el momento" para discutir la despenalización de la marihuana, como hicieron Uruguay y otros países. "Nosotros vamos a trabajar muy fuerte en este país en la lucha contra el narcotráfico, en la prevención de adicciones y generando mayor accesibilidad a la asistencia", sostuvo en una entrevista con Diario Popular. Entre las prioridades del área, Moro precisó que la secretaría "no se va a quedar en los escritorios" y que se pondrá en marcha un Plan Nacional de Drogas que esté articulado con el Consejo Federal del mismo nombre, que fue desactivado durante los últimos tres años de mandato de Cristina Kirchner. "Yo vengo de la Patagonia y la característica cultural de la región no es la misma que en el NEA o el NOA, a su vez los patrones de consumo no son los mismos. Si uno quiere diagramar un plan nacional tienen que tener en cuenta los patrones de consumo, el imaginario social y también las características naturales", manifestó. Además, el funcionario resaltó que uno de los ejes principales será "trabajar muy fuerte con el consumo de alcohol", al que calificó como "el problema más dañino" por ser la droga de inicio entre el 90% de las personas que sufren adicciones. "El 60% de los jóvenes mueren en accidentes de tránsito, el consumo episódico de los fines de semana es altísimo en la Argentina. Ningún programa preventivo funcionará si no trabajamos primero el alcohol", dijo. Y ejemplificó: "En un municipio que fuimos a visitar, una médica nos decía que ellos hacían un trabajo muy fuerte de prevención del VIH que incluía ir a los boliches a repartir preservativos gratis y los pibes no los usaban, cómo van a usarlo si están alcoholizados y de hecho ni se acuerdan con quién tuvieron relaciones sexuales". Acerca de las gestiones anteriores en la Sedronar, Moro planteó que durante el mes de enero se encargaron de revisar y analizar los programas que se están llevando adelante. "Hay cosas que son buenas y hay que rescatarlas y otras que hay que cambiarlas, no porque somos los dueños de la pelota sino porque nosotros creemos en otra modalidad y hacia eso vamos", agregó. Por último, especificó que está "totalmente convencido que lo territorial es fundamental" en materia de políticas de prevención, y por ello se necesitarán dispositivos para recabar datos como el Observatorio de Drogas o el mismo Consejo Federal. "Si hoy preguntás en cualquier lugar cuáles son los niveles de consumo de cualquier droga, la que sea, no lo saben. Cómo vamos a trabajar por ejemplo para bajar el consumo de alcohol si no tenemos un indicador de consumo, con estos datos nosotros vamos a poder tomar decisiones de qué políticas públicas implementar", afirmó Moro.  
Legales

Mexico: Ven ventaja económica en legalización de la marihuana


Miles K. Light, especialista de Estados Unidos, indicó que el impuesto que se cobra por dicha droga Colorado es de 15% a aquellos que siembran, 10% para los que venden y sólo 2.3 es por uso medicinal

thumbnail_img
Con la participación de especialistas de Estados Unidos, uno de los países con políticas de drogas abiertas a la recreación y uso medicinal, arrancó el tercer foro en el que se debate el uso de la marihuana y se profundizan en los aspectos económicos y regulación en México. Miles K. Light, de la Universidad de Colorado y asesor del gobierno del Estado en la implementación de la regulación, detalló que desde 2014 en Colorado, cuando se legaliza el uso recreativo de la marihuana -previamente ya había sido legalizado su uso medicinal- en ese estado, se vendieron 720 millones de dólares por marihuana, de los cuales se recaudó por concepto de impuestos alrededor de 76 millones de dólares, que a su vez 65% era por venta medicinal de la droga y 35% por la venta para uso recreacional. Para el 2015, el gobierno de Colorado calcula una venta de 996 millones de dólares por el enervante, de los que se recaudaron impuestos por 135 millones de dólares, de los cuales el 45% fue por uso medicinal y el 55% recreacional. De acuerdo con el especialista, que dio su ponencia en la Universidad Autónoma de Coahuila, el impuesto que se cobra en dicho estado de los Estados Unidos es del 15% a aquellos que siembran, el 10% para aquellos que venden y sólo el 2.3% es por uso medicinal. El investigador de la Universidad de Colorado aseveró que hay un impacto económico en la legalización de la marihuana, tal como lo mostró con las cifras de recaudación de impuestos. Por su parte, Ernesto López Portillo Vargas, integrante del Instituto para la Seguridad y Democracia, subrayó que las políticas prohibicionistas sobre las drogas se traducen en un mercado de violencia, que a su vez genera un mercado de inseguridad. "Al modelo prohibicionista le funciona la idea de criminalización a las drogas, a la Policia le funciona la criminalización de las drogas, les produce rentabilidad, les produce dinero por goteo estriado a través de extorsiones", precisó. A su vez, Juan Carlos Hidalgo de CATO Institute, en México no existe un problema de consumo de marihuana, esto comparado con cifras de otros países de América Latina. tpc
Legales

Un aliado fundamental a favor de la despenalización


El jefe de toxicología Carlos Damin del Hospital Fernández habló sobre la lucha contra el éxtasis en el programa Un mundo de 10 - Radio 10

thumbnail_img
Escucha el audio de la entrevista en el siguiente link: ESCUCHAR AUDIO Sobre su opinión respecto del éxtasis y de lo aprobado en Rosario para certificar las pastillas por parte del Estado: Damin: "Yo acabó de venir de la reunión integrando el Comité Científico de Naciones Unidas, acaba de ocurrir en Nueva York la asamblea de drogas". "Y una de las 8 recomendaciones del comité científico es que los estados miembros deben tener políticas de reducción de riesgos y daños". "Y esto que plantea Rosario es un programa de reducción de riesgos y daños para el tema drogas". "Otra de las recomendaciones bien claras es que los estados miembros de las Naciones Unidas deben entender que esto no es un problema de seguridad sino que es un problema de salud". "Y para nosotros se trata hasta ahora de un problema de seguridad". "A mi me parece que las políticas de reducción de riesgos y daños son indispensables pero en un marco de prevención del consumo de drogas y de promoción de la salud". "En España hace mucho tiempo que hay una ONG parada en las fiestas electrónicas diciéndole que esta droga es buena o es mala". Acerca del panorama de los chicos que llegan con droga al Hospital: Damin: "Uno lo que ve es que los chicos, que no son chicos, muchas veces tienen 28, 30. Uno lo que ve es que la gente joven cuando va a divertirse no logra hacerlo sin sustancias. Y es así donde tenemos que trabajar". "El problema es qué nos pasa que no podemos divertirnos sin sustancias". "En el Hospital, en el año 2015 tuvimos 880 intoxicados graves por alcohol y 14 por éxtasis". "En la tragedia de hace 5 días se murieron 5 personas muy jóvenes por éxtasis". "Pero se mueren todo el tiempo como consecuencia del consumo del alcohol". Sobre si hay algún país que lidere con éxito la lucha contra las drogas: Damin: "Pareciera ser, el modelo, hoy por hoy es Portugal". "No les está yendo mal". "Está escrito el programa". "Pareciera ser alguien que desafiando la cosa organizada cambió la forma y pareciera que le está yendo bastante bien". "Nuestra ley, 23737, tiene más de 20 años y realmente está obsoleta, arcaica, y hay que modificarla". "En Europa, despenalizada la tenencia está hace muchos años". "No está penalizado tener, pero la sustancia está prohibida".
Medicinal

"Legalizar la marihuana sería un problema, no una solución"


thumbnail_img
Tras las declaraciones del presidente Mauricio Macri sobre la posibilidad de regular el cannabis para uso medicinal, el titular de la Sedronar, Roberto Moro, brindó una entrevista y volvió a descartar la despenalización del consumo de drogas. Esta semana, el presidente Mauricio Macri reabrió el debate sobre la legalización de la marihuana en Argentina al asegurar que "siempre hay chances" de que eso suceda, aunque aclaró que solo la habilitaría para uso medicinal. Casi al mismo tiempo, la aparición de cocinas de cocaína en Córdoba y el norte del país puso en evidencia la expansión territorial del consumo de paco, una de las drogas más tóxicas y accesibles, que de la mano del aumento de la pobreza y la indigencia en el país, se abre terreno entre las poblaciones más vulnerables. En una entrevista, Roberto Moro, el titular de la Secretaría para la Prevención de la Drogadicción y la lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), volvió a rechazar la despenalización del consumo y dijo estar "preocupado" por el aumento del uso de "todas las sustancias". Además, reconoció que el presupuesto con el que cuenta su secretaría para este año "no alcanza", y adelantó que pedirá una partida especial. – En 2012, durante el debate de la Ley de Adicciones que proponía la despenalización de la tenencia de drogas para uso personal usted dijo que no hay que criminalizar al adicto sino tratarlo como a un paciente. ¿Sigue pensando lo mismo? – Sí, claro. Es más. Creo que deberíamos hacer una campaña. Recién fui a un barrio donde el referente me decía "ayúdenos a no estigmatizar al que consume. A que todos pensemos que es un problema de salud y un problema social y no un problema penal". Y sí, nosotros tenemos que trabajar para no estigmatizar. Hoy si vos le preguntas a cualquier persona qué hace si encuentra a un adicto en la calle te dice que llama al 911. No se le ocurre llamar a Salud para que venga una ambulancia. – También dijo al asumir que no era momento para la despenalización de la marihuana. ¿Cree que estamos lejos aún? ¿Piensa que sería beneficioso? – Por el contexto que encontramos, legalizar la marihuana sería un problema, no una solución. Hoy, el debate es cada vez más amplio y nos parece bien. Pero legalizar como hizo Uruguay creo que no nos serviría a nosotros, ellos tenían un contexto más favorable, nuestro contexto es más similar al de Chile. Pero además tenemos que analizar cómo se construye el imaginario social, porque la percepción de riesgo ha cambiado mucho en Argentina. Si uno mira las estadísticas de hace diez años, más del 60% de los jóvenes de nivel secundario opinaban que el consumo de marihuana generaba un daño en la salud. Cuando tengamos los nuevos indicadores, vamos a encontrar que es inverso el porcentaje, la mayoría va a decir que el consumo de marihuana no hace daño, con lo cual estamos en un problema. Si la percepción de riesgo disminuye, aumenta el consumo. Lo dice la Organización Mundial de la Salud (OMS). – ¿Hoy es común ver consumo de marihuana en la calle, en la puerta de un colegio, a la vista de cualquiera. Tiene sentido seguir sosteniendo la penalización del consumo cuando en la práctica, sobre todo a partir del fallo Arriola de la Corte Suprema, no se aplica? – La verdad es que el consumo ha aumentado considerablemente. En nuestro país se ha dado un mensaje que hay que deconstruir y que dice que el consumo de marihuana es bueno. El consumo de cualquier sustancia es malo. Hoy un pibe consume marihuana porque ha recibido esos mensajes. El consumo de tabaco fue restringiéndose de esa manera. Hace 20 años era impensado decirle a un fumador que no fumara en una oficina o en un bar. Hoy es al revés. Todo eso cambió de tal forma que hoy el consumo de tabaco bajó un 20% en el mundo. – ¿Pero entonces no debería apuntarse a una campaña de concientización sobre los daños, más que a una penalización del consumo? – Sí, claro. Debemos atender este problema con una mirada social, de salud, más que punitiva. Pero tenemos que ir paso a paso, construyendo primero la accesibilidad a los servicios y los programas preventivos en poblaciones donde hoy faltan. Después va a venir lo otro. – ¿Usted cree que en un futuro se podrá despenalizar? – Totalmente. No se cambian cuestiones conductuales, sociales, de un año para otro. ¿Cuánto puede demorar un cambio cultural como ese? No menos de 8 o 10 años. Este Gobierno lo que no va a hacer es frenar los debates. Está bueno que la sociedad debata qué quiere y cómo lo quiere. El fallo Arriola fue clarísimo, pero es importante también conocer las diferencias entre legalizar, despenalizar, y regular. – El Presidente Macri dio esta semana una primera señal para habilitar el debate de la legalización, aunque aclaró que sería para uso medicinal. Dijo que lo iba a analizar. ¿Lo consultó? – Son temas que se hablan continuamente. El debate sobre el uso medicinal del cannabis está en el mundo hoy. Chile permitió el cultivo para el estudio, en Colombia lo anunciaron para el próximo año, al igual que México. Y nosotros tenemos instituciones muy serias como el Conicet, que puede ser un vehículo donde se puede analizar el uso medicinal. Hay que buscar evidencias científicas, algunos ya las están acercando, y el debate está muy bien. Hay que estudiar la posibilidad. – ¿Habló con la organización Mamá Cultiva y otras que promueven el uso medicinal, como el intendente de General La Madrid? – No directamente, pero sí con diputados que tuvieron el nexo con las mamás, y ellos nos iban a acercar. He leído algunos testimonios. Cuando hay una mamá angustiada por el padecimiento de su hijo uno tiene que escucharla y ponerse en los zapatos de esa mamá. Por eso me parece que el espacio de debate está bien. Pero algunos, no las mamás, utilizan el dolor de ellas para hacer propaganda de que el cannabis es bueno. Entonces, hay que diferenciar el uso medicinal y el consumo. – Si viene el Presidente mañana y le pregunta por este tema, ¿usted qué le responde? – Lo mismo que respondió él. Que lo vamos a estudiar, que vamos a avanzar. De hecho hay un proyecto de ley dando vueltas. Hoy se está discutiendo dónde debería estudiarse el consumo, algunos quieren que sea en General La Madrid, otros en otro ámbito. – Cuando comenzó su gestión una de las cosas que más cuestionó de sus antecesores fue la falta de estadísticas. Y dijo que para mitad de este año habría un primer análisis territorial. ¿Cómo viene eso? – El estudio lo vamos a hacer en octubre. Va a ser un estudio nacional tomando población de 12 a 65 años para tener una aproximación de población en general, con la idea de tomar poblaciones de 60 mil habitantes como base, tal como nos sugirieron las provincias en el Consejo Federal de Drogas. Estamos en una etapa preliminar, de logística y trabajo de campo. Si bien el total va a estar el año que viene, en diciembre vamos a tener una primera aproximación, sobre todo de algún indicador básico: edad de inicio y niveles de consumo de cocaína, marihuana, pasta base y nuevas sustancias como éxtasis y demás, teniendo en cuenta también drogas legales como tabaco y alcohol. Las variables más específicas las vamos a tener el año que viene. – El presupuesto de 2016 prácticamente no ha aumentado respecto al del año pasado, a lo que se suma que a partir de la devaluación el valor real de esta partida disminuyó. ¿Considera que es suficiente el presupuesto asignado de acuerdo a las tareas que deberían realizarse? – No. De hecho estamos trabajando con Jefatura de Gabinete, específicamente con el licenciado Mario Quintana, que es el que coordina nuestras actividades, para mejorar el presupuesto. Pensando en mejorar la accesibilidad a los servicios en el interior del país hemos encontrado muchas provincias que necesitan mayor asistencia que otras en cuanto a lo que tiene que ver con la atención de patologías vinculadas a las adicciones, en cuanto a la atención ambulatoria, en centros de día y en la modalidad de internación. Así que vamos a pedir una partida especial con fines específicos en el área preventiva. – Estadísticas no oficiales como las de la UCA hablan de un importante aumento de la pobreza y la indigencia en los últimos meses. Teniendo en cuenta que el consumo de paco se da mayormente en poblaciones más vulnerables debido a su precio y accesibilidad, ¿podemos inferir que crecerá el consumo? – Todo indica que en los últimos 10 años, de acuerdo a los estudios de la UCA, aumentó tres veces el consumo de todas las sustancias. No hay un sólo factor que determine el consumo, porque si no sería muy sencillo. Hay muchos factores que actúan sobre una persona para que aumente o no su consumo. El aumento de la pobreza es uno, pero no es determinante. La accesibilidad es otro, es verdad. Cuando uno piensa en este tema piensa en la persona, piensa en la sustancia, piensa en el contexto también. Yo creo que si el consumo aumentó tres veces ya no va a aumentar. A partir de ahora tenemos que hacer un gran trabajo para que descienda. ¿Aunque aumente la pobreza usted cree que el consumo de paco puede descender? – No va a aumentar la pobreza. Es uno de los tres ejes del presidente Macri: pobreza, droga, aumento de la producción. Todos sabemos que este momento es el más duro de los últimos años. Si aumenta la pobreza, hay otros factores que también van a decidir sobre esto. A partir de ahora nosotros tenemos que saber qué números tenemos y ver qué va a pasar hacia adelante. Pero desde mi óptica no va a aumentar la pobreza, entonces ese indicador no va a incidir. Si bien hoy estamos en un proceso de salir de lo difícil, en el peor momento, lo que viene es mucho mejor. – Hubo una evidente expansión territorial del consumo de paco hacia el interior del país. Lo reflejan estadísticas de la UCA y se vio en Córdoba con el caso de las madres amenazadas por los narcos y el cura Mariano Oberlín. ¿Coincide con el diagnóstico? ¿le preocupa? – Claro que nos preocupa. En Córdoba el año pasado ya venían diciendo las madres en algunos foros de drogas que había paco, salió en evidencia ahora. El paco es el gran problema en las villas. Es un fenómeno de las grandes urbes. En las villas el consumo de paco es muy fuerte. Uno va y el primer problema que plantea la gente es el paco. Por eso es tan urgente que exista el equilibrio entre la reducción de oferta y demanda. Con los operativos que está llevando con fuerza la ministra (Patricia) Bullrich va a reducir la oferta, con lo cual va a haber menos disponibilidad. De esa manera, uno desde este lugar tiene más espacio para generar políticas preventivas. – La Sedronar mantuvo hasta ahora los mismos dispositivos territoriales que había ejecutado el Gobierno anterior, con los CET, los CEPLA, que tuvieron muy buena recepción en los barrios. ¿Van a seguir? – Sí, van a continuar pero con una modalidad distinta. Había varios dispositivos, muchos de los cuales cumplían la misma función: CET (Casa Educativa Terapéutica), PEC (Punto de Encuentro Comunitario), CEPLA (Centro de Prevención Local de las Adicciones) y el Programa País. Van a estar todos unificados dentro de los dos que quedarán, CET y CEPLA. La idea es además generar otros dispositivos en el territorio. El Observatorio está estudiando cuáles son las zonas más vulnerables de la Argentina. Queremos trabajar con las provincias, con los municipios en los grandes conglomerados, primero generando prioridades y después, en una segunda etapa, llegar al resto del país, que tiene menos problemas pero tiene. En la Argentina de hoy no hay una comunidad en la que no haya problemas de consumo.     – Le voy a mostrar un video de Tucumán. Quiero que me diga qué haría usted con ese chico. – Primero conocerlo a él, a la abuela que es la que pide ayuda, e inmediatamente darle el tratamiento que necesite. Estamos viendo una noticia, es algo muy acotado en cuanto a la información. Pero por eso decía que tenemos que generar la accesibilidad a los servicios en todo el país. La Ciudad de Buenos Aires tiene buena distribución de servicios. Pero no pasa lo mismo en Tucumán, en Salta, en Formosa ni en Tierra del Fuego. El Estado tiene que ayudar a las provincias a que existan. Él es un caso, pero debe haber muchos más. Nosotros tenemos nociones por la OMS de que en la Argentina puede haber 200 mil potenciales usuarios de servicios de salud con esta patología. Siempre son el 10 por ciento los que piden ayuda. Serían 20 mil. Hoy estamos trabajando entre todo con 5 mil. O sea, que hay 15 mil personas que estarían fuera de los servicios.    – Los chicos con consumo problemático de paco u otras sustancias, y más que nada sus familias, señalan que no existen lugares de atención adecuados, o que muchas veces no son atendidos por su aspecto, su carácter. ¿Esto es así? – Sí, claro. Es así. Por eso es que el ministro de Salud (Jorge Lemus) pone dentro de la cobertura universal todo lo que tiene que ver con adicción. Ya en algunas provincias estamos capacitando juntos a los primeros niveles de atención, que son los que primero reciben al chico. Hay que capacitar al operador y capacitar al médico de los centros de atención primaria porque son los que ven por primera vez a un adicto, los que hacen el primer contacto. Hay que romper ese estigma y que si viene un pibe sucio, a los gritos, o con un estado de euforia porque acaba de consumir, se lo pueda atender o derivar al lugar adecuado. – Hay madres que abogan por las internaciones y otras que piensan que no resuelven nada. Estas últimas reclaman la reglamentación de la ley nacional de Salud Mental, que las acota. Macri derogó esta semana una resolución que iba en ese sentido. Y el director nacional de Salud Mental (Andrew Santiago Blake) está a favor del sistema manicomial. ¿Qué cree que va a pasar? – En este tema no hay soluciones mágicas ni soluciones absolutas, hay respuestas. Uno tiene que tener la cabeza más amplia y no enojarse ni con una posición ni con la otra. Probablemente para un hijo mío sea buena la internación y para tu hermano no. Esto no es matemática, depende de cada caso. Y en algunos casos, la internación es lo mejor. Ahora, no tenemos que volver al sistema manicomial en el que internábamos a una persona y la dejábamos diez años, la familia se lo sacaba de encima y el Estado lo dejaba ahí. Eso no puede ser, porque si no estamos vulnerando los derechos de la persona. En algunos casos la internación es buena en un tiempo breve, con una buena auditoría del Estado para ver que está cumpliendo la institución con lo que dijo que iba a hacer, y para saber si ese chico está avanzando en su tratamiento. Una internación breve para que el paciente pueda salir del primer estado y después trabajar su integración. No hay que olvidarse que el paciente viene de un contexto, que tiene una familia, sea cual sea, que es una persona, que le pasan cosas, por eso llegó ahí. No llegó porque mágicamente un día pasó por una calle, alguien le dio un porro y quedó pegado. Llegan al consumo por algo, entonces tenemos que deconstruir lo que le pasó para poder ayudarlo.     – ¿Y sobre la ley qué piensa? – El espíritu de la ley es buena, pero la reglamentación no. Creo que hay que trabajarla porque hace que salud mental y adicciones sean una sola cosa. Y a veces, en el tratamiento un paciente de salud mental no es lo mismo que un adicto. – ¿Se aumentaron los controles en fiestas electrónicas a partir de la tragedia de Time Warp? – Sí, lo trabajamos mucho con el director Nacional de Juventud, (Pedro) "Piter" Robledo. Tuvimos reuniones por el consumo abusivo de alcohol y otras sustancias. El consumo de las drogas sintéticas se da en las grandes ciudades: Mendoza, Córdoba, Rosario Buenos Aires. Comenzamos a trabajar con ellos porque creemos que la mejor forma de comunicar no es de un adulto a un joven sino de un joven a un joven. La pastilla sintética es mucho más difícil de detectar que la marihuana o la cocaína, y además no tiene determinados olores o sabores, pero además del control que realiza la seguridad, trabajamos en lo preventivo y en la reducción de daños. Nos aseguramos de que no falte agua en esos sitios.    – ¿Qué trabajo realiza la Sedronar sobre los mensajes publicitarios que incitan el consumo de alcohol? – Estamos hablando con los diputados de la Comisión de Salud y la de Adicciones, hemos charlado con todos y hemos coincidido en un 90 por ciento con todos los sectores. Les pedimos que nos ayuden a trabajar sobre el artículo 4 de la ley 24788, que es la ley de Alcohol en Argentina. Es el artículo que reglamenta todas las publicidades y que no está puesto en vigencia. Pero además queremos modificar algunas cosas. La ley dice que los espectáculos deportivos no deberían tener publicidades de alcohol, y nosotros vemos que el rugby está patrocinado por una empresa del rubro, o el fútbol durante los mundiales. Creemos que la publicidad, con esta idea que difunde de que si consumo alcohol me divierto más, conquisto más chicas, soy más alto o más lindo, genera estereotipos muy alejados de la realidad.    – Así como el consumo de marihuana se está naturalizando, ¿cree que la cocaína pueda ir en ese sentido también? – No, con la cocaína no pasa lo mismo. Y creo que tiene que ver con que detrás de la marihuana hay un potencial futuro comercio mucho más grande y mucho más millonario que con la cocaína. Hay gente que quiere que sea un comercio legal.
Legales

El eslabón más débil


Opinión Federico Pavlovsky

thumbnail_img
Casi cien años después del comienzo de la “guerra contra las drogas”, y por estos días de invierno en Buenos Aires, un joven en una plaza porteña es detenido por la fuerza policial, desnudado, interrogado, evaluado por un psicólogo de la Fuerza, y luego de unas cuantas horas es liberado. El delito: fumar marihuana en la vía pública (y, claro, tener marihuana en su poder). ¿Un caso aislado? No. La ilusión que el castigo y la amenaza erradicarán el uso de sustancias parece ser una creencia fuertemente arraigada en nuestra sociedad. En estos días, y simultáneamente, ocurren una serie de hechos notables; el Gobierno lanza un plan de “narcotráfico cero” con la ilusión de que la táctica cuasi bélica erradicará el problema, se cumplen treinta años del fallo Bazterrica (que declaró inconstitucional perseguir a consumidores) y en una plaza de Rosario se realiza un megaoperativo para detener a “delincuentes peligros” cuyo “delito” es consumir sustancias. Es curioso, porque los experimentos conductuales demuestran bastante bien que el castigo es un pésimo elemento para cambiar una conducta. El periodista inglés Johann Hari, en su reciente libro Tras el grito (Paidós, 2015), ha realizado una profunda investigación sobre el mundo del comercio de las drogas y, en particular, sobre cómo los estados combaten esta problemática. Hari explora la guerra contra las drogas que se viene desarrollando desde hace 100 años y señala que la cuna de esta empresa está situada en la década de 1920 en los Estados Unidos. Esta guerra tuvo un mentor, un hombre tan temible como efectivo, que estaba a cargo de la Oficina Federal de Estupefacientes, llamado Harry Aslinger, quien se había lucido en la “guerra implacable frente al alcohol” en el marco de la Ley Seca (1920/1933). La estrategia de combate cuerpo a cuerpo que Aslinger entabló junto con sus hombres contra el alcohol, pronto se extendió a otras drogas como la cocaína, marihuana y heroína. Hari señala que al menos dos hitos impulsaron esta “guerra” contra las sustancias y los consumidores: un sentimiento fuertemente racista contra las comunidades afroamericanas y mexicana, que consumían estas sustancias con mayor intensidad, y un sentimiento de desprecio hacia los adictos. Una de las víctimas emblemáticas que tuvo Aslinger fue Billie Holiday, la genial cantante. Ella cometía cuatro “faltas” al mismo tiempo: ser negra, cantar contra el racismo, abrazar el jazz (una música que se consideraba apológica del consumo) y estar atrapada en la maraña del alcohol y la heroína. El padre de la guerra contra las drogas también fue violento y sádico con quienes intentaron ayudar a los adictos. Persiguió penalmente a médicos (fueron arrestados alrededor de 20.000) y se clausuraron centros de tratamiento y desintoxicación. Hari señala esta circunstancia como el “mayor ataque legal” cometido contra profesionales de la medicina en los Estados Unidos. Un dato interesante de la investigación de Hari es que uno de los “actores sociales” que más apoyaba las ideas del mismo Aslinger era la propia mafia como estructura: nunca fue un mejor negocio lucrar con aquello que estaba prohibido. Desde el comienzo de la prohibición (con la sanción de la Harrison Act en 1914) ocurrió una serie de consecuencias que nos alcanzan hasta la actualidad: se creó el tipo de adicto que (en el marco de su enfermedad) se ve obligado a cometer actos marginales y hasta delictivos para satisfacer su necesidad imperiosa de conseguir sustancias que son ilegales; proliferación geométrica de los sistemas de mafias (que producen, transportan y venden las sustancias ilegales), y el costo de las sustancias creció cerca de un 1000 por ciento. Hari señala en su libro que hay que tener presente que por un lado tenemos la guerra contra las drogas, en la que el Estado lucha contra los consumidores y, por otro, la guerra por las drogas, en la que los delincuentes luchan entre sí por hacerse con el control del tráfico. La relación para Hari entre la política prohibicionista y los grandes jefes de la mafia del narcotráfico es lineal y recíproca: ambos se necesitan y forman parte de un gran negocio. Pese a los aviones sofisticados que sobrevuelan las fronteras, los radares, misiles tierra-aire, perros cocker que revisan los bolsos, enormes scanners, fumigaciones de grandes extensiones con venenos para acabar con los cultivos, la prisionización de cientos de miles de consumidores en todo el mundo (y algunos pocos narcos, en contraste), el consumo de sustancias ilegales sigue estable, la violencia social relacionada con las drogas más presente que nunca, y los costos económicos de esta guerra, infinita e imposible, en ascenso. ¿Qué pasaría si, contrariamente a lo que siempre hemos creído, la mayoría de las víctimas no son debido al efecto tóxico (real) de las sustancias de abuso, sino a una picadora de carne de dos piezas bien aceitadas: la violencia del Estado y la de los traficantes (entre sí y contra todos)? Hari señala que a diferencia de otros delitos, el tráfico de drogas tiene un formato singular, donde no se interrumpe con la detención compulsiva de adictos y dealers. El incremento de las operaciones policiales que “atrapan a un líder narco” o “a una banda de drogas” o “secuestran un fuerte cargamento” no alteran en lo más mínimo el volumen del mercado real y de ganancia, pero sí desatan olas de violencia entre traficantes que llegan a niveles de sadismo y violencia sin límites. Para Hari, las verdaderas víctimas de la guerra contra las drogas no son los carteles ni la policía, sino la gente que queda en el medio. El segundo gran punto de este libro trata de echar una mirada sobre la esencia del comportamiento adictivo, de indagar por qué algunas personas se exponen a sustancias y quedan “enganchadas”, y otras no. El paradigma médico y neurobiológico imperante describe que la adicción es una enfermedad del cerebro, y que la exposición repetida a una sustancia potencialmente adictiva traerá como consecuencia el desarrollo de la adicción. Hari no contradice esta posición pero señala que al menos es incompleta a juzgar por la evidencia. Explica que gran parte de la postura, “reduccionista biológica”, obedece a una serie de experimentos que se hicieron con animales a principios del siglo XX. La rata dentro de una jaula, en condiciones de aislamiento (llamada “caja de Skinner”), tenía como única fuente de estímulo una palanca que al apretarse le administraba una dosis de morfina, y esta rata se autoadministraba morfina compulsivamente hasta morir. El modelo de la adicción biológica encontraba un experimento que mostraba a la perfección el carácter malicioso y autodestructivo de las sustancias. Y, de ese modo, forjaba un paradigma que sería fundante de teorías psicopatológicas, legislación regulatoria y también tratamientos para los adictos. Las ratas consumían hasta morir. Y la conclusión fue categórica: esto es lo que la droga hace en humanos. Pero aquí entra en escena el psicólogo canadiense Bruce Alexander, quien en la década de 1970 observó que esas ratas (las que elegían compulsivamente el agua con drogas) estaban solas en una jaula, sin nada que hacer y aisladas de todo. Este científico creía que la adicción a las drogas estaba menos relacionada con el perfil tóxico de la sustancia de lo que se suponía, y volvió a realizar el experimento, pero esta vez construyó un “parque de ratas”. Este era un espacio 200 veces más grande que la caja de aislamiento, donde las ratas podían jugar con otras, tener sexo y criar crías, había pelotas de colores, tubos donde introducirse, algo así como el paraíso de las ratas. Y aquí Hari señala que aconteció lo fascinante, en este experimento las ratas prácticamente no bebieron el agua con morfina, no se produjeron sobredosis y ninguna murió. Alexander descubrió que cuando se empobrecía el ambiente de las ratas, éstas empezaban a desarrollar conductas de búsqueda compulsiva de droga, y cuando el ambiente se enriquecía con estímulos variados, las mismas ratas dejaban de buscar la droga. A pesar de las implicaciones del hallazgo (o quizá por ellas) las grandes revistas científicas (Nature y Science) rechazaron su publicación, y el trabajo de Alexander fue subestimado por la comunidad científica, ya que no cuadraba con el modelo neurobiológico estándar, y solo pudo publicar su trabajo años después y en una revista de menor impacto. Los experimentos de Bruce Alexander le sirvieron a Hari para resaltar el hecho de que los seres humanos parecen haber evolucionado con una profunda necesidad de establecer vínculos, y esa necesidad de ligazón es esencial para estar y sentirse vivos. Y explica que aquellas personas que no pueden entablar lazos saludables porque están traumatizados, enfermos o simplemente golpeados por la vida, entablarán lazos con elementos no saludables que sustituyen ese contacto. Para Hari, lo opuesto a la adicción no es la sobriedad, sino la conexión. La posibilidad de hacer lazo genuino con la sociedad. Para quienes pensamos, como Bruce Alexander y Johann Hari, que la adicción no admite una recuperación individual sino social, este libro ilumina el camino y hace audibles los gritos de las víctimas de la guerra contra las drogas. Como sociedad estamos dentro de la jaula vacía, aislada y desolada; el tipo de callejón sin salida en donde consumir compulsivamente (sustancias o bienes de consumo) seguirá siendo una opción cercana, lógica y deseada, para muchos. Necesitamos construir nuestro “parque de ratas”, donde los lazos saludables y las oportunidades sean escenarios más atractivos que el consumo de sustancias. No hace falta que visualicemos bolsas de cocaína o plantas de marihuana, están el Pokémon k.o., el abuso alienado de alcohol, los chicos fanatizados frente a una pantalla doce horas por día, o la angustia frente a un celular casi sin batería. Somos el consumo compulsivo. Desde la perspectiva de la salud pública se impone un giro, ofrecer opciones de tratamiento cercanas, amigables y no enjuiciadoras y minimizar los daños, en muchos casos. Comenzar a soñar con una sociedad que ofrezca una salida, que otorgue becas de estudio y opciones laborales a los pacientes en recuperación. Un sistema de salud pública que vuelva a conectar a los pacientes adictos a la sociedad y que no los encierre, expulse o ignore. Luego de más de cien años de guerra contra las drogas es necesario sentenciar en forma definitiva que estamos frente a un problema de salud, de salud ambiental. Es imperioso que el adicto se aleje, de una vez y para siempre, de las páginas del Código Penal e ingrese en la agenda social, como una de las grandes deudas que la sociedad tiene con un sector de la población históricamente castigado. * Médico psiquiatra.
Legales

Cannabis medicinal: el 13 de octubre Diputados tratará la despenalización del autocultivo con fines terapéuticos


Un plenario de las comisiones de Salud, Seguridad Interior y Legislación Penal tratará un planteo de reforma de la Ley 23.737, relativa a la tenencia y tráfico de estupefacientes.

thumbnail_img
Impulsado por un enorme movimiento de lucha de madres, familiares y pacientes que reclaman la legalización del cannabis para paliar diversos síntomas y dolores, el debate sobre su uso medicinal en el marco del derecho a la salud de la población se instaló de lleno en la Cámara de Diputados. El jueves 13 de octubre, un plenario de las comisiones de Salud, Seguridad Interior y Legislación Penal tratará un planteo de reforma de la Ley 23.737, relativa a la tenencia y tráfico de estupefacientes, para que excluyera la penalización de la tenencia y cultivo de cannabis para uso terapéutico. Desde los Ministerios de Seguridad y Salud y desde la Administración Nacional de Medicamentos Alimentos y Tecnología médica (ANMAT) buscan desviar el reclamo de despenalización del autocultivo e interponen maniobras para dilatar el debate. Pacientes y familiares le exigieron a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y a los diputados de Cambiemos la reforma de la ley 23.737 para poner fin a la criminalización de los usuarios medicinales. El proyecto del PO en el Frente de Izquierda Nuestra bancada presentó un proyecto propio que establece la despenalización del consumo, el acceso al cannabis medicinal a través de las Obras Sociales y el sistema público de salud, y la investigación y producción estatal de esta sustancia para uso medicinal por la ANMAT. Tal como denunciaron los diputados Pablo López y Néstor Pitrola, el proyecto fue girado a la Comisión de Seguridad Interior, como cabecera, cuando el proyecto enmarca la legalización del cannabis medicinal como un asunto de salud pública y no como un problema penal (Ver: https://www.youtube.com/watch?v=OvICTLmKDpc ,https://youtu.be/tscgdHnRAGw) A principios de este año, la diputada Soledad Sosa y los diputados Néstor Pitrola y Pablo López, organizaron una audiencia pública en una sala colmada, donde se escucharon las voces de Mamá Cultiva, CAMEDA y muchas otras organizaciones, así como de médicos e investigadores especializados en el tema, que dieron testimonio de la persecución estatal contra quienes practican el auto cultivo y los efectos progresivos para la salud de los pacientes con epilepsia refractaria, cáncer, esclerosis múltiple, HIV, Parkinson, autismo, parálisis cerebral, fibromialgia, anorexia y muchas más. Los usos terapéuticos del cannabis están demostrados científicamente para muchas patologías (http://www.cannabismedicinal.com.ar/cannabis-medicinal/investigacion) y en muchos países ya está regulado, como es el caso de Canadá, donde el 24 de agosto último comenzó a regir el Programa de Acceso al Cannabis con Fines Medicinales (ACMPR). Por el derecho a la salud, contra el narcotráfico La legalización del cannabis medicinal bajo control estatal desplazaría a los aprovechadores, protegiendo a las familias y cultivadores. En este sentido, no claudicaremos en nuestra lucha por defender nuestros autocultivos medicinales, los cultivos colectivos y solidarios entre pacientes y cultivadores y la producción nacional tanto de flores de Cannabis Sativa y derivados como el aceite, y su inclusión en el Plan Médico Obligatorio para que todas las personas puedan acceder a su tratamiento a través de hospitales, obras sociales y prepagas. Los familiares y pacientes no queremos ser víctimas de las maniobras parlamentarias de los bloques mayoritarios. Exigimos que este jueves 13 de octubre se cumpla con nuestro derecho a una vida digna y sin dolor. Seguiremos firmes en la lucha hasta alcanzar la legalización del Cannabis medicinal.
Eventos

Chile aprueba ley que despenaliza cultivo y consumo de marihuana


thumbnail_img
La Cámara de Diputados chilena aprobó el proyecto de ley que despenaliza el cultivo de marihuana y también su consumo privado, con fines espirituales, medicinales y recreativos. De esta manera, la norma permitirá a los ciudadanos portar cantidades inferiores a diez gramos de cualquier variante de la especie vegetal cannabis. Asimismo, se permitirá cultivar un máximo de seis plantas. Igualmente, las personas que necesiten consumir marihuana con fines medicinales deberán tener una prescripción médica. La iniciativa modifica el Código Sanitario y la Ley 20.000, que sustituía la Ley 19.366. Esta sancionaba el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas, reportó el portal británico BBC. En cuanto a la posesión de esta sustancia, Chile se suma a Uruguay, Jamaica, Colombia, Ecuador, Costa Rica y México con una cantidad característica de la misma. Sin embargo, en la región destaca Uruguay, país que creó un mercado legal de marihuana en 2013. A comienzos de este año, Jamaica siguió sus pasos.
Legales

Decomisan 4 toneladas de marihuana en California horas después de la legalización de la hierba


La legalización de la marihuana en el estado más rico y poblado de EEUU supone un contratiempo para el negocio de los narcotraficantes que envían la mercancía desde el sur de la frontera.

thumbnail_img
LOS ÁNGELES, California.- Antes de someter al camión de carga a una minuciosa revisión electrónica en la garita Otay Mesa, en el sur de California, un perro policía olfateó algo extraño. Al llegar al fondo del contenedor, agentes aduanales encontraron “el clavo”, el cargamento oculto según el argot del narco, casi cuatro toneladas de marihuana. El decomiso ocurrió la tarde del miércoles 9 de noviembre, solo horas después de que los votantes de California aprobaran la legalización del consumo de la hierba con fines recreativos, una enmienda que a decir de los expertos representaría un duro golpe a los narcotraficantes. Por dicha medida, los californianos mayores de 21 años podrán poseer, transportar y comprar 28.5 gramos de marihuana para consumirla por gusto. La sustancia será gravada con impuestos, como ocurre con el tabaco y el alcohol, y recaudaría más de 1,000 millones de dólares, según los proponentes. La aplicación oficial de este cambio legislativo entrará en vigor como muy tarde el 1 de enero de 2018, fecha para la que California ya tiene que tener organizado el marco legal para este tipo de negocio. De acuerdo a la Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (CBP), el vehículo con el enorme cargamento de marihuana reportaba que en su interior había “electrónicos”, pero un inspector decidió remitir la unidad a una detallada revisión de rayos X. “Mientras el camión estaba formado para ser radiografiado, un agente del CBP con un perro entrenado para detectar humanos y narcóticos examinó el camión y el canino alertó por el remolque”, indicó la dependencia en un comunicado de prensa. Al inspeccionar el contenedor con rayos X se identificó una anomalía y tras una revisión manual se encontraron cajas que contenían otras cajas con paquetes envueltos en plástico. En total, los agentes de CBP hallaron 319 paquetes que contenían unas 7,600 libras o casi cuatro toneladas de marihuana. El valor aproximado de la hierba en el mercado negro es de 3.8 millones de dólares, según el CBP. “Mis oficiales usaron las herramientas disponibles para encontrar y decomisar este gran cargamento y potencialmente quitaron millones de dólares a una organización criminal”, dijo Rosa Hernández, directora de inspección de contenedores en Otay Mesa. “No solo hacen cumplir las leyes de importación y exportación, sino que también están atentos por intentos de contrabando de este tipo”, agregó la funcionaria. La dependencia decomisó la droga, el camión, el contenedor y el resto del cargamento. No está claro qué pasó con el chofer de la unidad.