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Menos violencia entre parejas que utilizan marihuana


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“Las parejas en las que ambos cónyuges utilizan regularmente cannabis son menos propensas a sufrir violencia doméstica.” Esa es la conclusión del estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidades de Yale y Buffalo, que fue publicado en la edición de agosto de la revista "Psychology of Addictive Behaviors". Los investigadores estudiaron el comportamiento de 634 parejas durante nueve años de matrimonio, sometiéndolas a cuestionarios sobre su uso de drogas y alcohol, y también sobre actos de violencia entre pareja. Y lo que encontraron fue una correlación entre el uso de cannabis y menores episodios de violencia en la pareja. El estudio es uno de los pocos que utiliza datos recogidos a lo largo de años de investigación, con un enfoque metodológico sólido en comparación con trabajos anteriores. Los directores del estudio han sido el doctor Philip H. Smith, investigador en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Yale, y Kenneth Leonard, director del Instituto de Investigación de Adicciones de la Universidad de Buffalo. Según los datos recopilados, las parejas que consumían juntos cannabis de 2 a 3 veces por semana arrojaban tasas menores de episodios de violencia. En el caso de que solo fuese el hombre el que utilizara la sustancia, también los episodios de violencia eran menos frecuentes. En general, afirman sus autores, las parejas que consumen juntos marihuana comúnmente, son las menos propensas a sufrir violencia doméstica. Algunas conexiones que plantea la hipótesis de la investigación es que, “la marihuana puede aumentar los afectos positivos, que a su vez podría reducir la probabilidad de conflicto y la agresión.” Además, otra causa presentada por los investigadores es que, “los consumidores crónicos presentan una reacción emocional poco desafiante a los estímulos de amenaza, que también pueden disminuir la probabilidad de la conducta agresiva.” Otra explicación que dan los investigadores en cuanto a los datos estadísticos es que, “las parejas que consumen marihuana juntos, comparten los mismos valores y círculos sociales. Y esta afinidad es la responsable de que se reduzca la probabilidad de conflictos domésticos.” El psiquiatra Kenneth Leonard aclara que, “no se examinó si el uso de la marihuana en un día determinado reduce la probabilidad de la violencia en ese momento.” El trabajo se centra en patrones de consumo y episodios de violencia en periodos anuales. Asimismo, los investigadores señalaron la necesidad de estudiar otras dimensiones del uso de marihuana, como el abuso, dependencia y abstinencia, distintos estados de comportamiento que pueden tener efectos diferentes entre los cónyuges. No obstante, se debe destacar que las investigaciones fueron financiadas por el Instituto Nacional de Abuso del Alcohol y del Instituto Nacional de Abuso de Drogas. Dos agencias gubernamentales que continuamente se ha expresado en contra de la legalización y de la utilización de cannabis con fines investigativos. Quizás el hecho de que estén financiando investigaciones apunta que, al igual que gran parte de EEUU, están empezando a cambiar su postura con la planta.
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CÓMO SER UN USUARIO DE CANNABIS RESPONSABLE


Todos sabemos lo importante que es la educación para aprender a utilizar el cannabis con responsabilidad.

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1 – Consuma cannabis con la intención de mejorar su vida   Es importante preguntarse: “¿Por qué fumo marihuana? ¿Cuál es mi intención al consumir una hierba medicinal?. Conocer nuestra intención es clave.   En otras palabras, cuando tenemos claro lo que buscamos en el cannabis casi siempre lo obtenemos.   Hay personas que la utilizan para aliviar el dolor y mejorar su calidad de vida. Otras buscan estimular su creatividad por motivos artísticos. O hay quien simplemente quiere observar las situaciones cotidianas desde otra perspectiva.   Cualquiera sea la razón, es importante tenerla clara. Si utiliza la marihuana como una herramienta probablemente mejorará su vida.   2 – Utilice el cannabis para ser más activo   Grandes genios han construido imperios gracias a la inspiración creativa del cannabis: Bill Gates, Steve Jobs, Carl Sagan, Rick Steves, etc., Y muchos atletas profesionales lo utilizan para ayudar a su cuerpo a sanar y mantenerse en forma.   Claro que todos tenemos grabada la típica imagen del consumidor perezoso, agarrado a su vaporizador de marihuana y sentado todo el día en el sofá. Y aunque sabemos que en algunos casos es así, existe otra clase de consumidor que utiliza la hierba mientras hace las cosas que le gustan.   Así que la próxima vez que fume cannabis, enfóquese en algo productivo: toque la guitarra, pinte un cuadro, redecore su casa, escriba.. En definitiva: haga las cosas que le gustan y tenga un estilo de vida más activo.   3 – Utilice los comestibles de THC con cuidado   Que usted consuma marihuana de forma habitual no significa que pueda desayunar brownies espaciales.  Cada persona reacciona de forma diferente, por lo que saber controlar lo que se ingiere es fundamental para el bienestar.   Existen casos de empresarios de éxito que toman cápsulas de THC con el café, antes de ir al trabajo, y les va de maravilla. Sin embargo mucha otra gente sería incapaz de salir de sus casas.   Hay que ser conscientes de la manera en que nos afectan los comestibles para poder utilizarlos de forma responsable.   4 – No permita que la marihuana le cause apuros económicos   Si usted no cultiva su propia hierba, tendrá que conseguirla en su club de cannabis o en el mercado negro. Para los fumadores habituales supone un gasto elevado. Si el cannabis le impide llegar a final de mes, usted tiene un problema.   5 – No descuide sus obligaciones cuando utiliza el cannabis   Si usted fuma demasiado, o en el momento equivocado de día, puede sentirse fatigado o distraído. Esto puede tener un impacto negativo, no sólo en su trabajo, sino también en sus relaciones.   Evidentemente nadie es perfecto y a veces se comenten errores, pero si la marihuana está influyendo negativamente en sus responsabilidades, es el momento de plantearse reducir el consumo.   6 – La marihuana debe acercarte a la gente, nunca alejarte de ella!   El cannabis potencia las relaciones sociales, facilitando vínculos más fuertes y conversaciones más profundas, incluso cuando se conecta con alguien que no fuma marihuana.   Sin embargo, existen multitud de casos en que los consumidores lo llevan en secreto para evitar que lo sepan sus familias, amigos o incluso parejas. No permita que el cannabis se interponga en sus relaciones. Evite mentir a la gente a quien ama o conseguirá que la hierba sea un verdadero problema.   7 – Sea consciente de su “estado y entorno”   Éste es un aspecto vital del uso responsable. Siempre que fume tenga en cuenta su estado anímico y el entorno en el que se encuentra en ese momento.   Pregúntese:   ¿Por qué estoy fumando marihuana en este momento? ¿Qué espero conseguir fumando ahora? ¿Sería mejor esperar hasta más tarde? ¿A estar en otro lugar?   Ser consciente del “estado y entorno” pueden ayudarle a no consumir en momentos o lugares equivocados. Éste es un ingrediente clave para el uso responsable de la marihuana.   8 – Mantenga su hierba alejada de los niños   Es especialmente importante. Los consumidores con niños deben extremar las precauciones para mantener la marihuana fuera del alcance de sus hijos. Basta con esperar a que los niños estén en la cama, o se puede consumir en una terraza o balcón.   Lo que tratamos de evitar es que su hijo entre a una habitación llena de humo o que pueda acceder a su marihuana medicinal. Con esto no queremos decir que se lo oculte a sus hijos; de hecho pensamos que debe de ser con ellos tan honesto y abierto como sea posible. Simplemente hay que mantenerlos a salvo de una posible ingestión accidental.   9 – Nunca fuerce a otras personas a probarlo   Ahora que cada vez hay más información sobre la realidad del cannabis, a veces apetece que los demás disfruten con nosotros. Tal vez porque pensamos que se pueden beneficiar con fines medicinales o tal vez porque queremos establecer una conexión más profunda.   Sea cual sea el motivo, jamás presione a nadie para probar la marihuana si no le apetece.   En su lugar, sea un ejemplo usuario responsable para poder sentar las bases del diálogo sobre la planta, sus beneficios y los últimos descubrimientos.   10 – Manténgase informado sobre la actualidad cannábica   El cannabis tiene un gran valor terapéutico para la vida de una persona, y más aún si esta persona cultiva su propia marihuana. La educación conduce a una relación sana con el cannabis y sus efectos. Mantenerse al día sobre los avances y noticias del sector cannábico le permitirá tener una opinión bien formada.   Cada vez sabemos más sobre su poder medicinal y parece que sólo es el principio. Es emocionante pensar que en la hierba como un producto de bienestar. Pero el bienestar sólo existe cuando hay moderación en todas las cosas. Lo mismo ocurre con nuestra planta favorita.  
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Nuevo estudio, cannabis no causa depresión o esquizofrenia


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Nuevo estudio realizado entre 35 mil residentes de los Estados Unidos muestra que el consumo de cannabis no aumenta el riesgo de depresión, ansiedad, esquizofrenia, etc. “El estudio fue un golpe contra la hipótesis de que la planta de la marihuana puede causar estos trastornos” señalan investigadores. Un nuevo estudio publicado la semana pasada por la revista americana JAMA Psychiatry, examinó la relación entre el consumo de cannabis y un mayor riesgo de desarrollar trastornos del comportamiento tales como ataques de ansiedad y depresión. Los resultados indican que el consumo de cannabis no está asociado con trastornos del comportamiento, en contraste con resultados anteriores que se presentaron sobre el tema, además de ser la posición de la mayoría de las autoridades. La nueva colección de datos que incluyó la investigación  en la revisión médica fue completada por 34.653 ciudadanos estadounidenses mayores de 18 años como parte de una encuesta nacional sobre el tema del alcohol y varias drogas. Los investigadores que analizan los datos se basan en la hipótesis presentada en un estudio anterior del 2013, en el que el consumo de marihuana era una causa directa de la supuesta depresión y problemas de conducta. Los investigadores examinaron si existen diferencias en el riesgo de estos trastornos entre los que consumen cannabis habitualmente y aquellos que no consumen cannabis en absoluto. Después de controlar por una variedad de factores de confusión, tales como las características socio-demográficas, antecedentes familiares y el medio ambiente,  y los trastornos psiquiátricos presentes y del pasado, el estudio encontró que “el consumo de cannabis no se asoció con un mayor riesgo de desarrollar trastornos del estado de ánimo o de ansiedad”….”El consumo de cannabis no está asociado con un mayor riesgo de desarrollar trastornos del estado de ánimo o de la personalidad”, escribieron los investigadores en los resultados de la investigación. Según ellos, no hubo evidencia de que el consumo de cannabis (independientemente de la dosis, u otras características del uso) alentasen la reactivación de diversos problemas mentales – incluyendo la depresión, la esquizofrenia, la ansiedad, el comportamiento bipolar y más – al igual que el estudio realizado en la Universidad de Harvard . “Este estudio es un golpe en contra de la hipótesis de que la planta del cannabis puede causar estos problemas”, dijo al Washington Post, Keith Humphreys, un especialista en adicciones y problemas de salud mental de la Universidad de Stanford, quien respondió de los nuevos resultados.  
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¿CON QUÉ SUSTANCIAS NO DEBEMOS MEZCLAR EL CONSUMO DE MARIHUANA?


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*Antidepresivos inhibidores selectivos de la captación de serotonina (ISRS): El THC puede aumentar el efecto de la fluoxetina.   *Antidepresivos heterocíclicos (similares a los tricíclicos pero con menos efectos secundarios).   *Antidepresivos tricíclicos: El THC puede aumentar los efectos secundarios de la amitriptilina, que serían taquicardia, hipertensión y sedación.   *Antiinflamatorios no esteroideos: La indometacina y el ácido acetil salicílico reducen los efectos del THC. *Barbitúricos: Aumentan los efectos depresivos del THC y también aumentan la taquicardia que provoca el consumo de THC. *Benzodiazepinas: Pueden aumentar la depresión del sistema nervioso y a la vez también del sistema respiratorio. *Beta-bloqueantes: Reducen la taquicardia asociada al THC. *Etanol (alcohol): Puede aumentar el deterioro del sistema nervioso. *Opiáceos: Aumentan la sedación y la analgesia. *Teofilina: Los cannabinoides aumentan el catabolismo de la teofilina. Por tanto será necesario aumentar la dosis. *Anticolinérgicos: La atropina y la escopolamina pueden aumentar la taquicardia producida por el THC. *Disulfiramo: El THC interacciona con el disulfiramo, creando una reacción desagradable para el paciente. Evitar la asociación de las dos sustancias. Nuevas investigaciones demuestran que consumir cannabis es perjudicial para conducir y puede aumentar el riesgo de accidente de tráfico, exactamente los ratios oscilan entre un 4% y un 14%. Es cierto, que como ya hemos mencionado con anterioridad el cannabis puede producir somnolencia, leve distorsión del espacio-tiempo y disminución de las capacidades motoras, como consecuencia merma los reflejos, aumenta el riesgo de dormirse al volante y se ve incrementado el tiempo de reacción entre otros factores. Por lo tanto, está contraindicado para conducir vehículos y manejar maquinaria pesada.
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Las detenciones por tenencia de droga para consumo personal aumentaron casi 30% en 6 meses


Un informe del fiscal Federico Delgado indica un dramático ascenso con respecto al año pasado: este abril, hubo 250 causas en su despacho con un promedio de diez gramos de marihuana por persona

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Durante los últimos cinco años, Federico Delgado, titular de la Fiscalía Nº6 en Comodoro Py, realizó periódicamente el ejercicio de convertir eninformes estadísticos las diferentes causas que pasaban por su despacho tras cada turno policial. Con frecuencia, Delgado hizo públicos estos informes. Las conclusiones, invariablemente, fueron las mismas.El mayor volúmen de trabajo no correspondía a secuestros extorsivos, trata de personas y corrupción política, delitos que competen a la Justicia federal. En promedio, un 70 por ciento de los expedientes que pasaban por el despacho de Delgado correspondía a violaciones a la ley de drogas, la 23.737. De ese porcentaje, la inmensa mayoría de expedientes no trataba sobre grandes narcos, sino tenencia para consumo personal, una figura que fue declarada inconstitucional con el fallo Arriola de la Corte Suprema en 2009. Un ejemplo de esos informes fue el presentado tras el turno del 15 al 31 de diciembre de 2014, plena era de Sergio Berni como virtual jefe del Ministerio de Seguridad: de un total de 202 causas, 74 por ciento correspondía a violaciones de la ley de drogas. De ese porcentaje, un 45 por ciento correspondía a cantidades que se enmarcaban en el uso propio y no en el narcomenudeo, con incautación de marihuana en el 77 por ciento de los casos y un promedio de 10,8 gramos por detenido. El cambio de signo político, fallo Arriola o no, solo agravó la curva de presos por droga propia.   Ya en noviembre de 2015, el fiscal y su equipo tuvieron 195 causas por consumo personal de un total de 432 expedientes en el turno de ese mes. Hoy por la mañana, Delgado presentó un nuevo informe al que accedió Infobae y que reflejó el turno policial de abril último con Sebastián Casanello como magistrado interviniente: de 453 causas iniciadas, el 83 por ciento, unas 376, fueron por infracción a la ley de drogas. De esas 376, 250 fueron por consumo personal, el 55 por ciento del volumen de trabajo total en una dependencia de Justicia que en los últimos meses investigó hechos de alta trascendencia como la tragedia de Time Warp o las valijas cargadas de dólares de José López. Delgado apuntó: "En relación con el período anterior inmediato, la cantidad de causas iniciadaspor tenencia para consumo personal se incrementó en casi un 30 por ciento" con respecto al turno de noviembre de 2015. Las críticas de Delgado, ante este número, fueron inmediatas: "Es  bueno  detenerse  mínimamente  en  esta  conclusión,  ya  que  desde  el  precedente  'Arriola'  de  la  Corte  Suprema de  Justicia  de  la  Nación  del  año  2009,  este  tipo  de  procesos  culmina  en  el  archivo.  Por  lo  tanto,  la  inversión  económica  y  la  energía humana que se consume en todo el proceso, que va desde la detención del infractor, la confección del sumario en papel, el ingreso al sistema judicial y el archivo del expediente, constituyen parámetros que deberían revisarse a la hora de evaluar en el Ministerio Público de la Naicón, que gasta dinero y energía que luego faltan para investigar acciones cualitativamente más importantes. Justamente, el archivo se dio en el 100 por ciento", apuntó el fiscal en su informe. Es decir, ningun expediente por droga propia prosperó. Todos fueron descartados por Delgado y Casanello. Sin embargo, Delgado hizo una observación clave con respecto a este punto: "En general, se piensa que tener drogas para consumo no es delito. Ello no es así. Tener drogas es delito, sólo que en algunas circunstancias es inconstitucional su penalización. Nótese que el 57 por ciento del total de las causas por tenencia para consumo se inició porque las personas muestran la droga en la calle. Es evidente que el fallo Arriola se explicó mal". De esas 250 causas, continúa el informe, un 33 por ciento se inició a partir de una "actitud sospechosa" de quien tenía en poder la droga, con otro 30 por ciento de cara a un consumo callejero y a simple vista, más otro 26 por ciento por una manipulación visible en el espacio público. El contraste es aún más fuerte cuando se ven 117 causas por venta en el reporte de la Fiscalía Nº6. De vuelta a las causas por consumo personal, la marihuana es la norma, un promedio de apenas 10,29 gramos por persona, lo que alcanza para armar unos pocos porros. En cuanto a la cocaína, el total de las causas arrojó apenas 134 gramos. El número de personas detenidas también aumentó: en las 250 causas se efectuaron 385 arrestos, un aumento de casi el 30 por ciento con respecto al ejercicio anterior. La inmensa mayoría eran argentinas: 355, con apenas ocho paraguayos y ocho peruanos. De 385 detenidos, 375 fueron varones, en un promedio de 25 años de edad. La PFA, con la División Ferrocarriles y la PFA de la Ciudad con 101 causas iniciadas en seccionales como la 46º y la 18º, fueron las fuerzas encargadas de la mayoría de las detenciones. El informe de Delgado, por otra parte, no puede leerse en un vacío. El gobierno de Cambiemos enfatizó en repetidas ocasiones su rechazo a la despenalización de la marihuana para consumo personal tras años de fracasos en el Congreso durante la gestión kirchnerista. "No vamos, como gobierno, a hablar de despenalización", dijo la ministra de Seguridad Patricia Bullrich a comienzos de marzo último. Sin embargo, en una entrevista con la agencia estatal mexicana Notimex, el presidente MauricioMacri no descartó una eventual despenalización para uso medicinal. Por otra parte, el número de detenciones a dealers también fue en aumento. Cifras de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la PFA indicaron que en enero y comienzos de febrero de 2015 hubo 52 arrestos. En el mismo período de este año hubo 74, es decir, un incremento de más del 40 por ciento.
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"Se Puede Tomar Drogas De Forma Responsable", Núria Calzada, Energy Control


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La entrevista empieza fuerte: – Se puede consumir drogas de forma responsable.- me dice Núria Calzada, coordinadora estatal de Energy Control, fundación dedicada a dar información sobre sustancias estupefacientes desde la experiencia y libre de juicios de valor, es decir, si decides drogarte ellos no van a decirte que no lo hagas, sino cómo hacerlo asumiendo los mínimos riesgos posibles. Esta entidad forma parte de la Asociación Bienestar y Desarrollo, ONG que lucha en distintos frentes para crear una sociedad más igualitaria y justa. – ¿Todo tipo de drogas?.- pregunto inocentemente. – Sí. – ¿Marihuana? – Sí. – ¿Cocaína? – También – a ver cómo les explico esto a mis padres, que una vez llegué borracho a casa con 16 años y aún les dura el susto – de hecho diversos estudios señalan que solo el 10% de la gente que prueba las drogas acaba teniendo problemas con ellas. Su discurso es el diametralmente opuesto con el que me adoctrinaron en mi colegio (católico y progre, pero católico, todo sea dicho): – Tomar drogas es malo. – Pero… – Es malo y punto. – Pero el vino de misa contiene alcohol y se toma cada domingo como ritual y la gente mayor fuma tabaco que también engancha y mata y…- Bueno, en realidad dije solo “OK”, porque era un niño, y los niños suelen creer a los adultos, y hasta que no eres un poco más mayor no empiezas a cuestionarte que las verdades absolutas quizás no existen del todo y luego te toca desaprender lo inculcadoy es un lío y por eso y otras cosas creo que estoy hablando ahora mismo con esta experta en afrontar los riesgos de las drogas en su oficina del barrio de Gràcia de Barcelona. De hecho Núria destaca que uno de los factores de la demonización de las drogas surge precisamente de su consideración como pecado, tal y como señaló el anterior papa, Benedicto XVI. “En España la Inquisición atribuyó a estas sustancias a ritos satánicos y brujería, con su consiguiente caza”, y sigue, “desde hace mucho que solo se ha hablado de los efectos negativos, pero no de las cosas buenas que te pueden aportar”. Antonio Escohotado, profesor universitario,  jurista, sociólogo, economista y gran conocedor del mundo de los drogas, enumera estos beneficios: autodescubrimiento, maduración, diálogo y simplemente diversión. Todo eso sin tener en cuenta los fines médicos: se ha demostrado, por ejemplo, que el MDMA, vulgarmente conocido como éxtasis, puede paliar el estrés post traumático como el que sufren los veteranos deguerra, o incluso usarse para terapias de pareja por su capacidad para potenciar la empatía entre las personas. Núria me explica que la droga no es como nos han hecho creer. Según la Organización Mundial de la Salud “una droga es una sustancia que introducida en el organismo produce una alteración de algún modo, del natural funcionamiento del sistema nervioso central del individuo y es, además, susceptible de crear dependencia, ya sea psicológica, física o ambas”. “Entonces”, Núria sonríe, “el LSD no es una droga, porque no produce dependencia”. Cree que en esta materia ha habido mucha desinformación, y los medios de comunicación han contribuido a generarla en demasiadas ocasiones. “Es como la gente que consume heroína: seguro que tienes en mente al típico demacrado, con SIDA,es decir, lo que se nos ha presentado que es un consumidor de heroína, pero es que los que los que lo hacen y no tienen problemas no salen por la tele”. Según me cuenta en nuestro país no se ha afrontado bien este tema, sobretodo en el ámbito educativo. Al parecer las intervenciones que se han hecho en nuestras escuelas han sido de tres tipos: Un policía llega a una clase de chavales que todavía estudian la ESO con un maletín repleto de muestras de todo tipo. Problema: se les habla de sustancias que les resultan lejanas, como la ketamina (potente anestésico muy popular en fiestas rave), con lo que se les descubre un mundo nuevo para el que probablemente todavía no están preparados. Núria me cuenta que hay que adecuar el discurso para poder dar armas suficientes a las personas para lo que se van a enfrentar el día de mañana. Aparece un testimonio que ha recorrido el accidentado y peligroso camino de la adicción para relatar su terrible caso, con historias del tipo“empecé con los porrillos y acabé pinchandome con una jeringuilla y todo fatal”. Para la experta es una forma de aportar una visión tendenciosa del asunto, con la moraleja de “si te drogas acabarás así”. Pero según defienden en la entidad eso no tiene porque ser así: “¿Verdad que se puede beber solo un viernes y no por eso desarrollas una dependencia alcohólica?”. Educación para la salud, que es la que intentan llevar a cabo en Energy Control. Se explican las drogas a las cuales pueden tener alcance los jóvenes, para darles información sobre las posibles consecuencias de su uso y las maneras de consumirlas minimizando los riesgos al máximo. En Energy Control tienen una cosa clara: “un mundo sin drogas es una utopía”. Saben que mirando a otro lado o prohibiendo no van a acabar con su uso, así que prefieren ser más realistas y dotar de conocimiento a los consumidores para que puedan tener mayor capacidad para elegir y sobretodo, que hagan lo que hagan sea de la manera más sana posible. Es entonces cuando el eterno debate surge en la conversación: – ¿Defiendes la legalización de las drogas? – Sí, es algo que hay que tener en cuenta. La ilegalización no está funcionando. Fíjate: en Colorado hace tan solo un año que la marihuana es legal y está reportando unos beneficios [concretamente 2,5 millones en enero de 2014] en impuestos que pueden destinarse a educación, sanidad, prestaciones sociales… Incluso podría ser una forma de salir de la crisis económica que vivimos. Y todo eso sin pensar en los efectos negativos que tienen sobre las personas. – ¿A qué te refieres? – ¿Sabes cuánta gente muere por culpa de la ilegalización de las drogas?Hablamos de una guerra contra el narcotráfico en los países productores, de penas de muerte en China, y en infinidad de gente que está en la cárcel.- De hecho, uno de cada cuatro presos en España está condenado por temas de drogas. – Bueno, pero en España, por ejemplo, vender drogas es un delito contra la salud pública [artículos 359 y siguientes de nuestro Código Penal]. ¿No estás de acuerdo con eso? – ¿Salud pública? Eres libre de consumir o no, al menos en un principio. ¿Tiene que ir a la cárcel el chaval que te vende pastillas en una discoteca el viernes por la noche? Es decir, que él atenta contra la salud pública pero no lo hace el camarero que te sirve cuatro cubatas, acabas borracho perdido, coges el coche y tienes un accidente. O el que te vende tabaco en un estanco. El Estado no puede obligarte a llevar una vida sana. Eso sí, nosotros creemos que lo importante es que si se consume se haga con cabeza. ¿Es malo comer fabada? No, pero si te comes una cazuela entera a diario, pues en fin… Detrás de Núria hay un mosaico de carteles con nombres de medicamentos como paracetamol. Son elementos que se utilizan para cortar la droga pura. “Otro problema de la ilegalización: las dosis pueden estar adulteradas con cualquier cosa, incluso con químicos altamente nocivos”, me cuenta. En la página web de Energy Control tienen un tablón de anuncios en el que avisan de que se han detectado “Falsas ketaminas con sustancias nuevas de riesgos desconocidos” y otras advertencias por el estilo. Y es que el servicio más impactante que ofrece este colectivo es el de analizar las drogas que piensas consumir para que sepas exactamente qué te metes. Incluso van a festivales como Monegros, o fiestas de trance para realizar este y otros testeos. Porque saben que las drogas existen, por experiencia y conocimiento, y no tratan de esconderlo, sino al revés, de aportar toda la luz posible en un aspecto de nuestras vidas demasiado condenado a la oscuridad y a la culpabilidad.
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El consumidor responsable no nace: se hace


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Para los que trabajamos en el campo de la reducción de riesgos y daños (RdR) asociados al uso de drogas hay un concepto que, al defenderlo, suele generar bastante discusión. Es el concepto de consumo responsable de drogas. Es uno de los conceptos más polémicos de la reducción de riesgos y daños asociados al uso de drogas. Si bien es cierto que la propia reducción de riesgos y daños adolece de una connotación negativa ya en su propio nombre al hacer referencia exclusiva a la parte negativa de los consumos, también lo es que la mejor manera de lograr esa reducción es a través de un uso responsable de drogas. Sin duda, se trata de un concepto interesante para quienes pensamos que, frente a una "lucha contra las drogas", debe imponerse un "convivir con las drogas" que no significa derrota sino reconocimiento de que el consumo de drogas es una realidad que nos acompaña y acompañará como seres humanos. Pero, además, frente a la pasividad que implica la idea de la inevitabilidad de los daños de las drogas, a la que luego volveremos, el concepto de consumo responsable apela a la responsabilidad individual, lo cual siempre es una llamada a la acción y evita colocar la "responsabilidad" o la falta de ella a elementos externos ("es que la coca es muy golosa"). En realidad, estamos hablando de un concepto ampliamente aceptado y empleado en otros ámbitos aunque, cierto es también, en el ámbito de las drogas aún no contemos con una "definición oficial" del mismo. Posiblemente donde se tenga más aceptado es en el ámbito del consumo de alcohol y para algunos comportamientos de riesgo (por ejemplo, la "conducción responsable"). Aunque el concepto de "consumo responsable de alcohol" haya sido criticado duramente, entre otras cosas, por la apropiación que de él ha hecho la industria de las bebidas alcohólicas, entre las personas consumidoras existe la certeza de que es posible realizar un uso responsable. De hecho, sabemos por diferentes estudios que las personas usuarias de drogas, cuando consumen, lo hacen de tal manera que intentan maximizar los placeres y, a la vez, reducir los riesgos (ver, por ejemplo, Dalgarno y Shewan, 2005; Hunt et al., 2007, 2009; Southgate y Hopwood, 2001). En otras palabras, la persona busca conseguir lo que desea a un precio, no sólo monetario, lo más bajo posible. Sin embargo, una de las principales críticas al concepto de consumo responsable de drogas es que, sencillamente, es imposible cuando no una incoherencia: el uso de drogas ya es, en sí misma, una irresponsabilidad por lo que no cabe hablar de un uso responsable. La consideración del consumo de drogas como irresponsabilidad es un juicio basado en la creencia de que el consumo de drogas acarreará inevitables problemas y, por lo tanto, es algo que no debe hacerse ya que, en el fondo, "la droga es mala". Sin duda, es un producto del excesivo celo mostrado por muchos en exagerar, cuando no inventar, los aspectos negativos de las drogas y que, a la postre, ha generado una visión distorsionada tanto de las drogas como de los daños. Quizá sea esta visión distorsionada la que lleve a otorgar un importante peso a la "adicción" como el daño grave principal, obviando que existen otros daños igual o más importantes. Al final, siguiendo esta lógica y volviendo a lo que nos ocupa, el consumo responsable de drogas no es posible porque "las drogas enganchan y escapan al control de la persona". Sea como fuere, quienes critican con estos argumentos el concepto de consumo responsable no han considerado que existen muchas maneras de relacionarse con las drogas, que van desde las más seguras a las más destructivas, y que muchas personas pueden hacer y hacen un uso responsable. Si tuviéramos que dar una definición de consumo responsable aplicada a los usos de drogas está podría ser: aquella forma de consumir drogas que implica poner los medios necesarios para lograr los efectos deseados con el menor coste posible, tanto para la propia persona como para su entorno. Evidentemente, para que haya un consumo responsable, dos cosas son imprescindibles: que se quiera hacer y, por supuesto, que se sepa hacerlo. Veamos estos dos aspectos con más detalle. Querer consumir de manera responsable Es evidente, aunque los haya que se empeñan en negarlo, que toda persona que consume drogas sabe, más o menos, que ello entraña un cierto riesgo del que protegerse. Sin embargo, como todo en la vida, hay gradientes de protección y unas personas se protegen más que otras. Esto tiene que ver con las actitudes de prudencia que se aprenden y que nos ayudan a afrontar situaciones que, potencialmente, nos pueden causar un daño. Para un consumo responsable, la actitud de prudencia se traduce en un "me cuido" ya que, aunque algunos piensen lo contrario, consumir drogas no significa despreocuparse por la salud. Y muy relacionado con lo anterior se encuentra una acepción del concepto de responsabilidad que tiene que ver con el "hacerse cargo" de las consecuencias y de la adopción de medidas para evitarlas o minimizar su impacto. No vale, en este sentido, echar balones fuera y culpar a terceras personas ("me insistió"), elementos externos ("la situación invitaba") o a debilidades propias ("no me pude resistir"). Cada uno es responsable de sus conductas y de las consecuencias de las mismas. Pero, por encima de todo, hay dos elementos de suma importancia para querer hacer un uso responsable y son que este ha de ser visto como importante y la persona tiene que verse capaz de hacerlo. Si uno de los elementos falla, es posible que el uso responsable no se lleve a término. Un uso prudente o responsable no tiene por qué estar reñido con el placer y, por tanto, se puede compartir la motivación de buscarlo a la vez que se reducen los riesgos. Si la persona no está atenta a ello y no lo resuelve, se dan circunstancias como que, por ejemplo, se evite usar filtros adecuados para los porros por la creencia de que los filtros también filtran los cannabinoides y se reduce el placer. Y un uso responsable que fuera difícil de implementar carecería de sentido. Por ello, muchas estrategias de consumo responsable aka de reducción de riesgos, han de ser lo más asequibles (no sólo en términos económicos) posible. Saber consumir de manera responsable La guerra contra las drogas no se ha caracterizado solamente por la persecución de las personas usuarias o la lucha descarnada contra el narcotráfico. También se ha caracterizado por una ocultación deliberada de la información necesaria para realizar un uso responsable de drogas. Bajo la excusa de no querer enviar un "mensaje equivocado", la información objetiva y, sobre todo, útil para personas usuarias de drogas ha sido vetada en la más que discutible "educación sobre drogas". Esto ha conducido a que las personas usuarias hayan tenido que construir su propio know-how en relación a los consumos. En este know-how se incluiría tanto el conocimiento sobre los placeres, los riesgos y, como no podía ser de otra manera, las prácticas de consumo que maximizan los primero y minimizan lo segundo. Aunque en muchas ocasiones estas prácticas son correctas, en ocasiones no son útiles (no se consigue nada) y/o son incorrectas (pueden generar más u otros daños). Un clásico ejemplo son los "trucos" para aguantar mejor el alcohol o para no dar positivo en un control de alcoholemia. No sólo no sirven (se dará positivo de todas formas) sino que además favorecen que las personas se expongan a mayores riesgos (al beber más y/o conducir). Por tanto, la promoción de un consumo responsable pasa inevitablemente por corregir estas prácticas, ofreciendo información objetiva sobre sus resultados en términos de placeres y riesgos, así como alternativas a las mismas que produzcan resultados más satisfactorios. Afortunadamente, en la actualidad contamos con esta información y, por ejemplo, en las páginas de Energy Control y Ai Laket! cualquier persona puede informarse de cómo hacer un uso responsable aka de menor riesgo con prácticas o hábitos fáciles de implementar, que no necesariamente tienen por qué interferir con los placeres y que, sobre todo, son efectivas. En este sentido, son de obligada referencia, para terminar, los fundamentos para un uso responsable de sustancias psicoactivas de Fire & Earth (2009) y que son los siguientes: Investigar los riesgos y peligros para la salud de la sustancia psicoactiva en concreto y de la clase de drogas a la que pertenece. Aprender sobre interacciones y contraindicaciones con otras sustancias recreativas, medicamentos, suplementos y actividades. Revisar la salud propia, predisposiciones que se tengan y los antecedentes familiares. Ser consciente de las leyes y sanciones que se le pueden aplicar a uno/a. Elegir cuidadosamente el producto y la persona que lo suministra para asegurar una correcta identificación y pureza (intentar evitar los productos de procedencia y calidad desconocidas). Informarse de los efectos de la sustancia en la conducción de vehículos, en el manejo de maquinaria o en la capacidad de atención a tareas necesarias. Estar "fuera de servicio" con respecto a obligaciones (trabajo, cuidado de los niños, etc.) y acordar con alguien el que esté "de guardia". Anticipar riesgos razonablemente previsibles para uno/a mismo/a y para otras personas, y poner los medios para reducirlos. Escoger el lugar y la ocasión apropiados. Decidir cuánto tomar y medir cuidadosamente las dosis. Comenzar con una dosis baja hasta que se sepan las reacciones individuales que produce. A partir de ahí, usar la mínima dosis necesaria para lograr los efectos deseados: las dosis bajas son las más seguras. Reflexionar y ajustar el consumo para minimizar los problemas físicos y de salud mental. Estar pendiente de cambios en la salud a lo largo del tiempo que puedan estar relacionados con el consumo. Modificar el consumo si interfiere con el trabajo o los objetivos personales. Preguntar a amigos y familiares, y aceptar su feedback sobre nuestro consumo. Monitorizar las reacciones a drogas y dosis concretas para evitar repetir errores. Buscar tratamiento si es necesario. Decidir no consumir si no es el momento adecuado, el material es sospechoso o, de lo contrario, la situación es problemática. En definitiva, el uso responsable de drogas es algo que se hace y que puede irse perfeccionando con la experiencia y la educación. Las drogas nos han acompañado durante siglos y lo seguirán haciendo. Por esta razón, y para aprender a convivir, tenemos que buscar la mejor manera de relacionarnos con ellas.
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Chile aprueba ley que despenaliza cultivo y consumo de marihuana


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La Cámara de Diputados chilena aprobó el proyecto de ley que despenaliza el cultivo de marihuana y también su consumo privado, con fines espirituales, medicinales y recreativos. De esta manera, la norma permitirá a los ciudadanos portar cantidades inferiores a diez gramos de cualquier variante de la especie vegetal cannabis. Asimismo, se permitirá cultivar un máximo de seis plantas. Igualmente, las personas que necesiten consumir marihuana con fines medicinales deberán tener una prescripción médica. La iniciativa modifica el Código Sanitario y la Ley 20.000, que sustituía la Ley 19.366. Esta sancionaba el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas, reportó el portal británico BBC. En cuanto a la posesión de esta sustancia, Chile se suma a Uruguay, Jamaica, Colombia, Ecuador, Costa Rica y México con una cantidad característica de la misma. Sin embargo, en la región destaca Uruguay, país que creó un mercado legal de marihuana en 2013. A comienzos de este año, Jamaica siguió sus pasos.