Medicinal

El médico argentino que planta la discusión sobre marihuana medicinal


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Marcelo Morante comenzó a estudiar las terapias alternativas para curar la enfermedad de su hermana, a quien los tratamientos tradicionales no hacían efecto. El médico realiza estudios en la Universidad de La Plata y afirma que el cannabis es la solución a muchas dolencias.   No es algo nuevo, y no por nada en todo el mundo el cannabis medicinal se utiliza como un efectivo medicamento que es usado desde enfermos de cáncer hasta chicos con epilepsia.   Este médico argentino quiere instalar a la marihuana medicinal como un método alternativo -y no tanto- en el país, y modificar la Ley 23.737 de Tenencia y Tráfico de Estupefacientes para que a la marihuana se le reconozca un poder médico.   Por eso, resultar ser el primer médico que se encuentra realizando ensayos clínicos en el país, más precisamente, en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Plata (UNLP).   Morante comenzó a interiorizarse en la materia luego de que su hermana fuera diagnosticada con neurolupus, y después de ver que los tratamientos tradicionales no hacían efecto en ella.   "Yo soy un inquieto de la medicina, siempre busco diferentes soluciones cuando veo que las herramientas tradicionales empiezan a fracasar. Cuando mi hermana se enfermó, empezó a tener convulsiones y pasó un año terrible", expresó.   Y continuó: "Yo sentí que eso debía ser un disparador para el cambio y una vez que estuvo más estable viajé a Canadá, a la convención mundial que se hace cada año sobre el uso de esta droga. Cuando volví a la Argentina vine acompañado por un profesor canadiense, el doctor Mark Ware, y empezamos a plantear el debate en la Universidad de La Plata".   Estas pruebas que Morante está realizando incluye la capacitación de un equipo de médicos de la ciudad, y para ello, las plantas llegan desde Canadá ya que la legislación permite utilizarlas pero no producirlas.   "Si no fuera porque estamos en un año electoral, como país estamos muy cerca de debatir este tema, porque los mismos pacientes son los que lo exigen como paliativo del dolor, lo importante es que los políticos escuchen el reclamo", exclamó el médico.
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VIDEO - Morante y Damin en una entrevista sobre cannabis medicinal en 'El Angel de la medianoche" (C5N)


Entrevista completa a dos medicos sobre cannabis medicial

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Ayer, 23 de Julio, en el canal C5N en el programa "El ángel de la medianoche" conducido por Baby Etchecopar tuvo lugar una entrevista a los doctores Marcelo Morante y Carlos Damin. Marcelo Morante, especialista universitario Jerarquizado en Medicina Interna (UNLP). Prof. Adjunto Interino de La Cátedra de Medicina Interna. Coordinador del Servicio Universitario de Medicina Interna con sede en el Instituto Médico Platense. Descubrió que el cannabis era el mejor sistema para mitigar el sufrimiento de una hermana enferma. A partir de esa experiencia, plantea cuáles son los casos en los que debería utilizarse. Carlos Damin, presidente de FundarTox. Director Científico. Doctorado en la Universidad de Buenos Aires. Especialista en Toxicología, Medicina del Trabajo y Salud Pública. Profesor Titular de Toxicología de la Facultad de Medicina – UBA. Jefe de la División Toxicología del Hospital Fernández de la Ciudad de Buenos Aires. A continuación puede ver la entrevista completa:  
Institucional

Entrevista al Dr. Marcelo Morante un ejemplo de medico solidario


El equipo de Cogollos del Oeste visitó al Dr. Morante el cual nos contó su experiencia con el cannabis medicinal

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  Marcelo Morante es un  especialista universitario Jerarquizado en Medicina Interna (UNLP), Prof. Adjunto Interino de La Cátedra de Medicina Interna y Coordinador del Servicio Universitario de Medicina Interna con sede en el Instituto Médico Platense. Inició su profesión como médico rural por sus pagos, en Gral. La Madrid, provincia de Buenos Aires. En el barrio, todo el mundo lo conoce por ser un tipo deportista,  gaucho, y fanático del chocolate. Pero hace un tiempo, por cuestiones de la vida, tuvo la necesidad de acompañar a su hermana Mariela en un tratamiento con Cannabis medicinal para el que fue a capacitarse en Canadá.  Hoy, tras haber presenciado los resultados que este tratamiento generó en su hermana, y  la cantidad de precedentes que llevan registrando los canadienses, representa a miles de ciudadanos que no saben… sienten, que el dolor no espera.   Todo comenzó con la intención de animar a Mariela.  Sin un diagnostico concreto sobre el origen de sus ataques de epilepsia, se encontraba con una terrible depresión debido al impedimento que le significaban para ejercer su profesión como Médica especialista en dolor. Entonces fue cuando repaso en su cabeza los tratamientos alternativos que 10 años antes había investigado para su madre, quien padecía un tumor cerebral refractario. Ahí fue cuando leyó los estudios de un tal Dr. Manuel Guzmán que presentaban el efecto antineoplásico de los derivados del Cannabis. Ese dato, más la experiencia que tuvo al trabajar con los pacientes que atendía su hermana, hicieron que la  lamparita se encienda para unir dos premisas que pueden tocar a cualquiera: medicina en dolor y convulsión refractaria.   Fue en ese momento cuando Marcelo se decidió a viajar a Canadá para capacitarse. Allí conoció al Dr. Mark A. Ware. Un  pionero en Cannabis medicinal y profesor de la Universidad de Mc.Gill  que apoyó al Doctor para que traiga el tema a la Argentina desde el punto de vista que propone un  sistema de salud popular como el canadiense. Mark le dijo, según nos cuenta Marcelo en la entrevista “Nosotros tuvimos una regulación rápida en 2001, pero si no educamos a nuestros médicos todo esto no prospera”. Y claro, como no vamos a estar atrasados en el estudio de estos tratamientos si la desinformación empieza  en ámbitos profesionales y académicos.  “Tu trabajo en Argentina va a ser educar”, le afirmó Mark. Dr Mark A. Ware   A esta altura el Dr. Morante ya tenía todo lo que necesitaba para dar los primeros pasos acá. Pero obtuvo una respuesta que lo marcó “Argentina no está preparada para vaporizar”; y nos agrega que le respondió “¿Vos te pensas que yo estoy preparado para ver convulsionar y morir a mi vieja, y casi,  a mi hermana? Si  me decís que la alternativa es vaporizarse o usar aceite, yo lo hago sin duda…  ¿Cuál es esa preparación que necesita alguien que está sufriendo?  no estamos preparados para  tener dolor…” . Así fue como Mark vino a la Universidad  Nacional de la Plata a dar una charla ante profesores de Fisiología, Farmacología, y Neurólogos. En esa charla, el único desacuerdo que hubo fue respecto a la supuesta falta de evidencia y ensayos clínicos (concepto errados ya que, como dijimos antes, en Canadá si se realizan), a lo que Mark ofreció replicar los mismos estudios sobre Neuropatía Diabética y Cannabis que él había realizado, y bajo los mismos protocolos. “Las personas preocupadas por desarrollar los ensayos clínicos quieren ponernos cinco años atrás  en la discusión, si en Canadá ya fueron realizados” opina Marcelo.   Una vez clara la perspectiva nacional, solo quedaba informar. Inició en La Madrid ya que era la manera más concreta de demostrar si estábamos preparados para hablar de Cannabis medicinal seriamente. En un  pueblo de 10 mil habitantes donde todos lo conocen de chico y reina la simpleza; todo se sabe, todo se debate.  Presentó el tema en el Salón Blanco del Consejo Deliberante de La Madrid y la respuesta fue increíble. En vez de tratarlo de loco o  narco, sensibilizó a varios vecinos que terminaron contando sus experiencias. La presentación que se había pensado como un testéo de opinión sobre la temática, había concluido con una propuesta de proyecto de regulación aprobada por unanimidad en La Madrid. Hoy, ésta propuesta está girando por toda la provincia. Luego de confirmar que le sobraba fichas, pasó a dar testimonio en televisión para romper, por fin, con los estereotipos de Changos y Feimans.   Marcelo argumentó la posición anterior basándose en el modelo de Medico Solidario. "Hoy en día no te lo enseñan, pero está en cada uno aprenderlo. En La Madrid, desde chicos, nos enseñaron a ocuparnos del otro y de uno mismo, entonces, si tu vieja está sufriendo, queda en vos patear el tablero y hacer algo por ella”. También nos adelantó que “Falta muy poco para que en La Madrid haya un cultivo de Cannabis Medicinal solidario”. Tema Farmacéuticas   “El principal problema de las farmacéuticas es que plantean una sustancia pura para un efecto único. Quisieron aislar el THC puro y eso no sirve para nada.  Tenemos que aceptar qué, así como el médico no debería ser protagonista ante un paciente, el THC tampoco tendría porqué… en el centro está cuanto mucho La Planta y todos sus componentes en conjunto. La medicina en evidencia es pedida por las farmacéuticas a pesar de que solo se tienen registros de la misma a partir del año 1995. Entonces, cualquier persona que ponga éste dato como fundamento ¿no estará comprando la información que bajan estas empresas?  La medicina en evidencia es como tener otra herramienta más en el maletín, sino estarían desautorizado la experiencia de todos los médicos que vemos pacientes a diario”.   “El Cannabis está condenado al éxito porque es una medicina promovida por los pacientes y no por los médicos. La actitud de una madre que pide aceite para su hija con convulsiones, es totalmente natural”. Nivel de toxicidad del Cannabis   Es cierto que fumar Cannabis es nocivo para la salud. Pero, cuando hablamos de tratamientos, podemos decir que el nivel de toxicidad de sus compuestos es bajo (si conocemos su elaboración) por lo que en otro contexto, podría recomendar su utilización en madres y padres. “Si comparamos al cannabis con los derivados del opio o diazepinas, podemos decir que es una opción muy segura. Como conseguimos nuestro aceite también influye en el grado de toxicidad. Si metieron preso a un integrante de mi familia porque me estaba cultivando para la nena pasa a ser muy tóxico.  Por eso, si los médicos hablan de toxicidad tendrían que agregar a los presos por cultivar”   En conclusión a la entrevista, la medicina promovida por pacientes o sus padres es un reclamo tan válido que su regulación es inevitable. Por eso,  le pedimos a todos los que tuvieron la suerte de ver los resultados que genera el Cannabis medicinal en algún amigo, familiar, o hijo, que se comprometan a compartirla para mejorar la calidad de vida de muchos otros. Ya existen redes de padres que lo hacen.   Desde Cogollos del Oeste le agradecemos profundamente al Dr. Marcelo Morante por habernos brindado ésta maravillosa entrevista, un día Domingo entre paciente y paciente. Un gran ejemplo de médico solidario y persona que esperamos inspire a muchos otros. 
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Intendente bonaerense se planta y apuesta al cultivo de cannabis medicinal


El alcalde de General Lamadrid, Martín Randazzo, volvió a referirse a su propuesta de impulsar el cultivo de marihuana en su localidad para utilización medicinal. “Estamos tres o cuatro escalones de l

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Un debate inesperado empezó a ganar lugar en la agenda mediática de la Provincia y tiene que ver con la posibilidad de desarrollar plantaciones de marihuana para uso medicinal. El impulsor del proyector, el intendente de General Lamadrid, Martín Randazzo, volvió a rectificar su iniciativa y aseguró que su ciudad pudo quitarse prejuicios a partir de la nobleza con la que se abordó la problemática. “Queremos generar identidad y raíces. Esto es una patriada que estamos haciendo en el interior. La seriedad y el trabajo que el médico Marcelo Morantes ha tenido en la ciudad quito un montón de prejuicios y nobleza en la ciudad. Estamos tres o cuatro escalones de las comunidades argentinas porque hemos dialogado y discutidos este tema”, aseguró Randazzo durante una entrevista que brindó en el programa televisivo “Buenos Días, Buenos Aires” que se transmite por QM Noticias. El debate volvió a tomar fuerza luego de que la Corte Suprema de Justicia habilitará a Laura Alasi a importar aceite canábico para el tratamiento de la enfermedad de su hija Josefina, quien padecía convulsiones crónicas. En la discusión dentro de su comunidad, Randazzo indicó que "desde el Frente para la Victoria hasta la UCR no están acompañando en esta iniciativa". A su vez, sostuvo que están intentando lograr el ensayo químico para comprobar los efectos positivos que genera en varias enfermedades. Por último, sostuvo: “Si los políticos generamos puentes entre la realidad y las soluciones de los problemas estamos atrás de una causa noble y pudiendo dormir muy tranquilamente a la noche. Si cada uno de nosotros puede tomar políticas que beneficien a la sociedad vamos bien”.
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General La Madrid: el pueblo argentino que se unió para cultivar marihuana medicinal


El Concejo Deliberante presentó una petición en el Congreso para que los autoricen a realizar los primeros ensayos clínicos con cannabis en el país

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 En un pueblo situado al sudoeste de la provincia de Buenos Aires, donde viven apenas unas 8 mil personas, un objetivo unió a todos los habitantes del lugar, desde el policía, el párroco y el maestro, hasta el propio intendente: el deseo de convertirse en la primera comunidad argentina en cultivar marihuana para uso medicinal. Se trata de General La Madrid, una localidad ubicada a 450 km de la Capital. Esa meta se convirtió en acción: el año pasado, el Concejo Deliberante local aprobó una resolución en la que le solicita al Estado la despenalización de la siembra, el cultivo y la producción de productos de cannabis (como el aceite) con fines medicinales. La idea comenzó cobrar fuerza en 2015, cuando Marcelo Morante, un médico oriundo de La Madrid y profesor de la Universidad de La Plata que desde hace varios años estudia los beneficios de la marihuana en pacientes con enfermedades como la epilepsia refractaria, ofreció un taller informativo en el pueblo. "Fue todo un desafío plantear el tema. Uno tiene la idea de que en un pueblo chico puede haber muchos prejuicios, pero ocurrió todo lo contrario", contó Morante. "A la charla no fueron consumidores recreativos, fueron miembros de la comunidad realmente interesados en el uso medicinal. Estaba hasta el párroco del pueblo, el policía y la maestra", detalló.                                                     Según Morante, tras la charla muchos se ofrecieron a ayudar para promover el uso medicinal de la marihuana. "El sacerdote me pidió que lo ayude a desarrollar campañas educativas sobre el tema. La gente se quedó muy interesada. Yo creo en la solidaridad de mi pueblo, eso es lo que los movió a dejar a un lado los prejuicios y sumarse a una buena causa", señaló Morante. Morante destacó que la educación "es la principal herramienta para hablar de la marihuana" y sostuvo que, de conseguir el permiso para el cultivo medicinal, se podría lograr que "los pacientes accedan a un aceite de cannabis seguro, sin vínculo con la ilegalidad". Martín Randazzo, intendente de La Madrid, fue otro de los interesados en promover el tema. "Cuando estaba de campaña, el año pasado, me pareció importante sumar esta propuesta. Pensamos hacer un servicio de oncologia y una unidad de cuidados paliativos. En ese contexto se hizo la petición al Congreso desde el Concejo", relató Randazzo. El terreno preparado En La Madrid ya cuentan incluso con el terreno donde se podría comenzar a hacer el cultivo. El desafío es conseguir la aprobación del Congreso para poder realizar ensayos clínicos. "Para nosotros esto es un sueño que nos identifica. Sería un enorme aporte a la ciencia y a la salud poder llevar a cabo aquí los ensayos clínicos", sostuvo Randazzo. Para el intendente, la razón por la que la propuesta tuvo tanto apoyo es que el objetivo es "una causa noble". "Yo creo que todos nos pusimos en los zapatos del otro, del que sufre a causa de enfermedades que no responden a los tratamientos existentes", indicó Randazzo. "Y la idea vino de Morante, que es un médico conocido del pueblo. Todos saben que no hay nada raro, ningún otro objetivo detrás de la propuesta más que aportar a la ciencia, al bienestar de los pacientes y también al desarrollo del pueblo", añadió. Randazzo es médico cirujano y, a pesar de haber sido elegido intendente, aún sigue yendo al hospital a trabajar. Para interiorizarse en el tema, Randazzo viajó a Chile y visitó la Fundación Daya, una organización sin fines de lucro cuyo objetivo es la investigación y promoción de terapias alternativas orientadas a aliviar el sufrimiento. Se trata de un importante antecedente a lo que quiere hacer La Madrid. Según explica la Revista THC, en 2013 esta Fundación chilena pidió autorización al Servicio Agrícola y Ganadero y al Instituto Nacional de Salud Pública para llevar a cabo el cultivo de 425 plantas con las que se elaboraron ocho litros de aceite medicinal. Esto pudo hacerse sin necesidad de modificar la Ley de Drogas. "Queremos seguir el camino chileno, en principio orientados a tratar los casos de epilepsia refractaria", explicó Randazzo. "Que nos autoricen el cultivo para hacer el ensayo clínico, y así permitir la investigación a nivel local, sería un primer paso muy importante. El cambio en la legislación es el paso siguiente", sostuvo. Silvia Kochen, neuróloga especialista en epilepsia, sería la profesional a cargo de desarrollar el primer estudio clínico con cannabis medicinal en la argentina. "Es necesario realizar ensayos controlados aleatorios para caracterizar el perfil de seguridad y eficacia real de este compuesto. Este tipo de ensayos representan la mayor garantía para probar si un nuevo tratamiento es efectivo y seguro", señaló la especialista, que es investigadora del Conicet. "Y si se logra demostrar su eficacia y seguridad, puede ser incluido como una opción terapéutica para la epilepsia. Contar con cultivos locales realizados en condiciones adecuadas resultará una contribución para reducir los costos", detalló Kochen. Para La Madrid, este proyecto es un tema serio, y todos los que apoyan la idea de convertirse en el primer escenario de un estudio que podría mejorar la calidad de vida de miles de pacientes, quieren que quede en claro que no se está promocionando el uso recreativo del cannabis. "Cuando se empezó a difundir el tema, fuera del pueblo algunos me decían 'Ahí viene el intendente marihuanero'", contó Randazzo. Y aclaró: "Yo freno a los que comentan así. Esto es un tema serio y queremos que se entienda de esa manera: estamos hablando de calmar el sufrimiento de la gente". Proyecto de ley Mientras General La Madrid hace su propio camino, el tema no escapa a la agenda del Congreso. El pasado 21 de marzo, un grupo de diputados de distintos bloques de la oposición, con el impulso de Diana Conti, y el apoyo de dirigentes de asociaciones de la sociedad civil y médicos especialistas, presentaron un proyecto de ley para autorizar el uso medicinal de la marihuana . El proyecto propone añadir un artículo a la ley de drogas (23.737) para permitir el cultivo y la producción de la planta cannabis "cuando sea utilizada con fines terapéuticos o para la investigación de su posible eficacia como medicación terapéutica o para el control de síntomas o cuidados paliativos". Otro proyecto en el mismo sentido fue planteado por el diputado radical Héctor "Cachi" Gutiérrez. En la iniciativa se le solicita al Poder Ejecutivo de la Nación que a través de los organismos que correspondan del Ministerio de Salud, "realice los estudios pertinentes a fin de determinar la viabilidad de la utilización de medicamentos ricos en cannabidiol, derivado de la marihuana, para el tratamiento de epilepsia refractaria". "Los estudios para validar los resultados deberían ser realizados en Argentina y en varios espacios de investigación (contextuales y multicéntricos). Mientras las investigaciones se llevan adelante consideramos a la figura usos compasivos que brinda Anmat una opción válida para los pacientes con ésta afección", sostiene la propuesta. En tanto, luego de que la Anmat autorizara el ingreso de aceite de cannabis para uso medicinal en el caso de una nena de 3 años que sufre Síndrome de West, un tipo de epilepsia infantil muy agresiva, otros pacientes pudieron acceder a este producto. Sin embargo, los costos son elevados (sólo un frasco cuesta alrededor de 250 dólares) y no todas las familias pueden pagarlos. Por eso, familiares, médicos y pacientes agrupados en Cannabis Medicinal Argentina (Cameda) siguen promoviendo la información y las propuestas para legalizar la producción local y el 7 de mayo realizarán una marcha por la regulación del cannabis. La resolución del Concejo Deliberante de General La Madrid                                                
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¿Argentina le abre las puertas a la Marihuana Medicinal?


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Mientras que en el Congreso Nacional se discute un proyecto para la despenalización terapéutica, una localidad bonaerense quiere ser pionera en la producción de cannabis para usos médicos. DIARIO POPULAR charló con la diputada Diana Conti, autora del proyecto para modificar la actual Ley de Drogas (N° 23.737); el intendente del pueblo de La Madrid, Martín Randazzo, donde se realiza el Primer Seminario Internacional de Cannabis Medicinal"; el Dr. Marcelo Morante; y el abogado Mariano Fusero. ¿Argentina le abre las puertas a la Cannabis Medicinal?Mientras que en España o Estados Unidos los apoyos estatales y legislativos a la marihuana medicinal datan de finales de los ochenta, en Latinoamérica comenzaron recién en los últimos años. Al margen de Uruguay, donde se encuentra totalmente regulada e incluso se estima que para fines de 2016 se vendería en farmacias, en Chile, México y Colombia desde 2015 cuentan con leyes que habilitan el uso terapéutico. Si bien en la última época en Argentina hubo casos de usuarios medicinales que incluso llegaron a la Justicia, como el de Alejandro Cibotti (persona que vive con VIH que solicitó que se lo autorice al autocultivo o que el Estado le provea cannabis para calmar sus dolores), fue la historia de una beba de tres años que sufre encefalopatía epiléptica la que conmovió al país y abrió el debate. Los padres de Josefina, María Laura Alasi y Fernando Vilumbrares, probaron todos los métodos posibles para tratar la grave enfermedad que sufre la nena. Hasta que a fines de 2015 el Gobierno, a través de la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica), les autorizó la entrada legal a la Argentina de un aceite hecho a base de marihuana. A finales de marzo, la diputada Diana Conti del FPV junto a representantes de otros bloques opositores, presentaron un proyecto para modificar la actual Ley de Drogas (N° 23.737). El mismo considera "legítimo" y "autorizado" el consumo, tenencia y producción de la planta de Cannabis Sativa con fines terapéuticos o para la investigación de su posible eficiencia como medicación, el control de síntomas o cuidados paliativos. "Los hechos concretos de los casos de estos chicos con epilepsia donde el aceite cannábico mejora su calidad de vida son contundentes para sensibilizar al Congreso, que baje prejuicios y que los diputados cumplan con las expectativas de nuestros pueblos", afirmó la autora del proyecto, Diana Conti, a DIARIO POPULAR. Y a la hora de analizar la presentación en ambas cámaras y la diversidad de bloques la autora del proyecto, se mostró optimista: "Contamos con el apoyo de varios partidos, en todos los bloques hay legisladores que acompañan la iniciativa".  A su vez, el doctor Marcelo Morante -profesor de la Universidad Nacional de La Plata, especialista en cannabis, y médico que impulsa el proyecto de investigación- "Teníamos que romper el silencio, salir del ámbito debate académico porque se estaba necesitando información médica para que el debate sea real e informado. Uno habla de marihuana medicinal en contextos paliativos. Hay pacientes que la están pasando muy mal, que tienen una muy mala calidad de vida. El cannabis no viene a sustituir, viene a complementar la medicina tradicional. Con la marihuana medicinal serán muchos los pacientes que van a vivir mejor", aseguró Morante. Actualmente este proyecto está siendo discutido en las Comisiones de Salud y de Legislación Penal del Congreso Nacional. La Madrid, el pueblo que se planta General La Madrid, pueblo ubicado al sudoeste de Buenos Aires a 450 km de la Capital, fue noticia cuando el Concejo Deliberante local aprobó una resolución en la que solicitaba al Congreso Nacional la despenalización de la siembra, el cultivo y la producción de elementos en base a marihuana con fines medicinales. Uno de los impulsores de la petición meses más tarde llegaría a la alcaldía de esa localidad: El dr.Martín Randazzo, quien asumió en diciembre como intendente de La Madrid por el Frente Cambiemos. Y Randazzo ya piensa en activar: "Buscamos ser el primer pueblo que cultive marihuana terapéutica y realice un ensayo clínico con epilepsia refractaria", remarcó Randazzo a Diario Popular. Además el intendente reconoció que "la población de General La Madrid tomó como propia la iniciativa"; y contó que ayer y hoy, "la ciudad tiene el orgullo de ser sede del Primer Seminario Internacional de Cannabis Medicinal" donde confluyen especialistas e investigadores de Chile, Uruguay y Argentina.  Opiniones de profesionales especialistas *El proyecto de ley es para darle un marco legal como para que los médicos nos animemos a interrelacionar, y empecemos a hacer uso de la sustancia. Uno no deja de dejar de sentir que está en la ilegalidad. El reparo legal era necesario como pasó en todos los países que adaptaron las leyes prohibicionistas a la realidad actual. Argentina venía relegada en este tema. ¿Si es posible la aprobación? Algunos de los funcionarios dijeron que la comunidad no estaba preparada; pero encontramos una ciudad ganadera como La Madrid que dice "nosotros estamos dispuestos a hacer un centro de producción de cannabis medicinal". No es la comunidad la que no está preparada, seguramente hay otro tipo de intereses que quizás tengan que ver con la legislación o poderes políticos. Pero no lo que la gente piensa. Lo veo muy posible, el gran paso fue presentar un proyecto para la modificación de la Ley de Drogas. "El dolor no espera" *A los siete meses de vida, Josefina fue diagnosticada con un tipo de epilepsia infantil grave conocida como síndrome de West. Luego de haber vivido parte de su infancia padeciendo 700 convulsiones por día y el consumo de una batería de medicamentos legales que no arrojaron mayor resultado que efectos adversos, la preocupación y amor de sus padres los condujo a adquirir información y coraje respecto del uso medicinal del cannabis. Mediante tal sustancia, a la edad de tres años, Josefina no llega a 20 convulsiones diarias y redujo sustancialmente el uso de otros medicamentos a menos de la mitad. La ANMAT ha autorizado desde el año 2015, la importación de un aceite cannábico mediante el sistema de importación de medicamentos de uso compasivo (Disposición ANMAT N° 840/95), que es el utilizado por Josefina para mejorar su calidad vida.  A los 71 años de vida, Alcides Pacífico Hilbe, un jubilado del rubro siderúrgico, tiene padecimientos de salud que incluyen acúfenos, dolores cervicales, lumbalgia, disminución auditiva, cuadro depresivo y problemas para comer, motivo principalmente de largos años de trabajo en aquel rubro. A fin de paliar los efectos de sus enfermedades y padecimientos, ha consumido toda clase de medicamentos tradicionales, pero nada le ha producido mejoras ni resultados positivos sustanciales. Como consecuencia de esta situación, desde hace algunos años utiliza el cannabis de forma terapéutica para paliar sus dolencias, procediendo a abastecer su propio consumo mediante el cultivo de plantas en el interior de su hogar. Una supuesta denuncia anónima y la posterior orden de allanamiento de su casa, en donde encontraron cinco plantas con escasa cantidad de THC (según peritaje), determinaron que actualmente se encuentre procesado por un delito que contempla una pena de 4 a 15 años de prisión. Misma pena que puede corresponder a un narcotraficante. La situación del cannabis en Argentina y buena parte del mundo, está atravesada por tales realidades y muchas otras, que precisan de forma urgente una revisión institucional y normativa que contemple que detrás de la retórica de la "guerra contra las drogas", hay personas que sufren innecesariamente. Altos organismos de las Naciones Unidas, que dedicaron sus esfuerzos históricos en materia represiva y lesiva, reconocen hoy en día que "el sufrimiento innecesario por falta de medicación adecuada debido a la inacción y al exceso de requisitos administrativos es una situación que nos avergüenza a todos" (JIFE, 2016). No basta con el reconocimiento de derechos humanos elementales como ser el derecho a la vida, autodeterminación y salud integral de las personas, sino se reconocen las vías de acceso a las sustancias que garanticen o coadyuven en el pleno goce de tales derechos.  Sin dejar de reconocer la importancia y avance que ello significa, no deja de ser limitante la necesidad de realizar engorrosos trámites para acceder a la importación de sustancias desde EEUU o Europa, con los costos en dólares que ello conlleva. Más aún cuando existe un interés local como el expresado por la comunidad de Gral. La Madrid, donde se solicitó autorización para realizar un cultivo estandarizado de cannabis a fines de investigación y eventual producción de sus derivados bajo estricta supervisión médica, científica e institucional. Dicha posibilidad, en su correcta puesta en marcha, deberá tender a sociabilizar el acceso a dicha sustancia para todo aquel que la precise, haciendo perdurar el criterio de solidaridad que la impulsa desde sus inicios.  Asimismo, la vía del cultivo para consumo personal (autocultivo) debiera ser garantizada como otra forma clara y legítima de provisión. Ello se debe a que el cannabis y sus derivados pueden ser de fácil producción doméstica, sin necesidad de incurrir en gastos exorbitantes de importación y sin necesidad de aguardar la eventual habilitación de producción local de cannabis que brinde mayor accesibilidad a la sustancia. El dolor no entiende de gastos, de trámites burocráticos, ni de tiempos o contratiempos políticos. La iniciativa parlamentaria representada por la diputada nacional Diana Conti, en conjunto con otros legisladores, encuentra en este contexto cierta oportunidad de debate y aprobación. Cabe destacar que al menos en apariencia, son varios y diversos los bloques parlamentarios que históricamente han presentado iniciativas que abarcan la no criminalización del autocultivo, sin especificar los fines medicinales, terapéuticos o meramente recreativos del mismo. Desde el año 2009 (fallo "Arriola" de la CSJN), trece proyectos de los más diversos bloques han propuesto la no criminalización del autocultivo por considerar a dicha figura como una acción privada de las personas que se encuentra protegida por la Constitución Nacional (Art. 19). Entre ellos, se incluye el proyecto de reforma al Código Penal de la Nación en el cual ha participado como representante del actual partido de gobierno, el senador Federico Pinedo. En tal sentido, pareciera poco viable ejercer una oposición racional a iniciativas menos pretenciosas (sólo uso medicinal) a aquellas que fueron propuestas oportunamente por gran parte del arco político legislativo de nuestro país. Pero, en el oportunismo político y la retórica punitiva contra las "drogas" como enemigo de consenso, todo es posible de esperar. Quienes no pueden esperar son Josefina, Alcides y tantos otros usuarios de una sustanciacon amplio reconocimiento internacional en sus facultades terapéuticas, quienes precisan de la misma a fines medicinales o meramente paliativos. Ellos necesitan acceder a la sustancia de la forma más ágil y efectiva, sin trabas burocráticas innecesarias, y necesitan no correr riesgo de ser criminalizados por ejercer actos cuyo único fin es disminuir la injusticia de sus dolores.  Sin dejar de lado otros reclamos, ni olvidarnos que la guerra a "la guerra contra las drogas" es más abarcativa que esta batalla, cada paso para desenmascarar la irracionalidad del poder punitivo bajo el prohibicionismo totalizante, es un hecho que debemos apoyar quienes bregamos por el respeto y reconocimiento de los derechos humanos. La situación del cannabis en Argentina y buena parte del mundo, está atravesada por realidades que precisan de forma urgente una revisión institucional y normativa que contemple que detrás de la retórica de la "guerra contra las drogas", hay personas que sufren innecesariamente. El dolor no espera.  *Mariano Fusero, miembro de la Asociación Pensamiento Penal (APP).  
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El debate sobre el uso medicinal del cannabis desembarcó en el Congreso


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Ayer se realizó la primera reunión informativa en la cámara baja. Participaron ONGs, familiares de pacientes, médicos e investigadores, quienes reclamaron el avance de los distintos proyectos que permitirían el tratamiento de patologías como la epilepsia refractaria y la esclerosis múltiple, entre otras. El uso de cannabis para uso medicinal dio un primer paso en la Cámara de Diputados al realizarse ayer la primera reunión informativa sobre los proyectos que pretenden modificar la ley de Estupefacientes, que hoy penaliza el cultivo o la tenencia de la planta. Organizaciones sociales, familiares de pacientes, médicos e investigadores expusieron sobre los distintos proyectos que proponen el uso medicinal del cannabis para el tratamiento de patologías como la epilepsia refractaria y la esclerosis múltiple, entre otras, explicó la presidente de la Comisión de Salud de la cámara baja, Carolina Gaillard (FPV Entre Ríos). Fueron protagonistas del debate madres de pacientes que reclaman la despenalización de la marihuana para uso medicinal, quienes brindaron algunos de los testimonios. Valeria Salech, integrante de la organización Mamá Cultiva, relató que el cambio en los nenes que se tratan con aceite de cannabis es "radical". "La prueba son ellos, nuestros hijos", aseguró y advirtió que van a "seguir cultivando" porque "la mirada prohibicionista nunca tiene en cuenta la salud ni a los chicos". María Laura Alasi, integrante de Cameda (Cannabis Medicinal Argentina) y mamá de Josefina, una nena con epilepsia que logró la autorización del ANMAT para importar el aceite de cannabis, relató el caso de su hija, que experimentó visibles mejoras en su calidad de vida y pidió que el aceite de cannabis "se pueda fabricar libremente en Argentina". "No vengo a pedir permiso para utilizar el aceite sino para que analicen cómo crear regulación que muestre un Estado presente y que prime la razón y no el prejuicio", sostuvo. Durante la reunión expusieron además Marcelo Morante, médico, profesor e investigador de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP); las diputadas nacionales Diana Conti (FpV), Soledad Sosa Capurro (Frente de Izquierda), Araceli Ferreyra (FpV), Victoria Donda (Libres del Sur) y Héctor Gutiérrez (UCR), la doctora Silvia Kochen, directora del Instituto de Biología Celular y Neurociencia "Prof. E. De Robertis" (IBCN) dependiente del Conicet y de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA); Roberto Esteban Moro, secretario de la Sedronar; y Carlos Alberto Chiale, administrador nacional de la Anmat. También estuvo presente, entre otros invitados, el intendente de General Lamadrid, Martín Randazzo (Cambiemos), que impulsa un proyecto para establecer en esa localidad bonaerense un cultivo estatal para producir cannabis medicinal. En ese contexto, Conti -autora de una de las iniciativas- pidió dejar de lado "los prejuicios y que se abra a las necesidades de nuestro pueblo", y cuestionó la ley de estupefacientes, a la que calificó de "vetusta, retrógrada y autoritaria". Para Araceli Ferreyra, "no hay razones para seguir dilatando el tratamiento" de este proyecto, y recordó que "hay resultados científicos que demuestran la veracidad de lo que dicen estos papás". En tanto, Sosa Capurro destacó la necesidad de avanzar con el tratamiento de los proyectos "porque los familiares tienen que pasar por trabas que le impone el Estado para mejorar su calidad de vida". Recientemente, la Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnologías (Anmat) informó a la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados que en lo que va del año autorizó el ingreso de 85 frascos de un aceite con cannabidiol producido en los Estados Unidos para uso compasivo, esto es, que si bien la legislación local no contempla ese medicamento en su ficha técnica, se considera indispensable para un paciente concreto. En los últimos años se observó una tendencia a nivel mundial respecto de la autorización del uso de esta planta con fines medicinales. Chile es un país pionero en la región, al igual que  Uruguay, que al legalizar el comercio de la marihuana en 2013 autorizó el uso de la planta con fines medicinales. Brasil aprobó el uso de un derivado de cannabis para uso médico, el cannabidiol, en 2015. Ese mismo año, Colombia reglamentó el cultivo, la posesión de semillas para la siembra, la producción, exportación, importación y uso de cannabis y sus derivados, con fines médicos y científicos.
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La discusión sobre la legalización del cannabis medicinal llega al Congreso


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Este lunes se llevó a cabo en el anexo del Congreso una audiencia pública para presentar un proyecto de ley de  legalización del cannabis  medicinal, a tratarse este martes en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados. En una convocatoria del bloque del FIT -con la presencia de Nilda Garré  del FPV y de legisladores del Frente Renovador de La Plata- la diputada y miembro de la Comisión de Salud Soledad Sosa, presentó el proyecto de ley que, entre otras cosas, propone que “el Estado asumirá el control y la regulación de las actividades de importación de semillas, exportación, plantación, cultivo, cosecha, produccion, adquisición a cualquier título, almacenamiento, comercialización, distribución, uso y consumo de cannabis para fines medicinales y/o de investigación científica”. El proyecto de ley surge producto del debate, lucha, experiencia e investigación de muchas organizaciones cannábicas, activistas y profesionales de la salud a escala internacional que quieren transformar la política de drogas en el sentido de partir de la salud pública y de una perspectiva de derechos humanos, en contraposición con la prohibición. En este sentido, Marcelo Morante, profesor adjunto de la Cátedra de Medicina interna de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), señaló: “Nuestras primeras respuestas suelen venir de preconceptos. Hay evidencia científica y hay dolor. Hay que revisar el paradigma de formación y ver cuán comprometidos estamos con el dolor. La ciencia nos pide algo que con la legislación actual es imposible. El ausente no es la evidencia, es la ley”. Aún sufriendo allanamientos por sus cultivos y respuestas insuficientes y desalentadoras del sistema de salud, madres y cultivadores se organizan para atender el dolor de pacientes medicinales (niños y adultos con esclerosis múltiple, epilepsia refractaria) y garantizar el acceso a un producto de calidad por fuera de las redes del narcotráfico y de medicamentos tradicionales que, a entender de las familias, están lejos de garantizar calidad de vida. Muchos referentes de diversas organizaciones impulsoras de la despenalización y legalización insistieron fuertemente en la necesidad de avanzar rápido y con fuerza, llamando a comprometerse más que nunca por algo por lo que marcharon el 7 de mayo: el dolor no espera. Desde Cannabis Medicinal Argentina (Cameda), dijeron: “El vacío en Argentina nos obliga a impulsar un bloque académico-científico-político-jurídico para promover el cannabis como alternativa medicinal al dolor. El centro del debate no es el cannabis, es el dolor”. “¿Qué hacemos hasta que salga la ley? En Uruguay van tres años y si queremos pedir ayuda a los cultivadores los allanan”, agregaban. Facundo Rivanadeira de Cogollos del Oeste, expresaba: “Necesitamos que los cultivadores se comprometan. No damos abasto con las llamadas”. Como fundamentos de la ley se esgrime la amplia aceptación y el avance de la investigación en el ámbito internacional. Se indica que “el uso medicinal de la Cannabis Sativa y Cannabis Indica hace 30 años que es reconocido en distintos países del mundo. Diversos medicamentos basados en el uso de esta sustancia son autorizados en Alemania, Canadá, Bélgica, Chile, Dinamarca, Finlandia, Francia, Uruguay, Holanda, Gran Bretaña, Italia y en 23 Estados de los EE. UU. (…) se usa en enfermos de epilepsias refractarias al tratamiento convencional, Esclerosis múltiple, Cáncer, HIV y en general en tratamientos contra el dolor, etc”. “El Cannabidol (CBD), en particular, tiene efectos anticovulsionantes y ha sido usado con éxito para disminuir las convulsiones de 40 diarias a 2 mensuales en niños, facilitando así un desarrollo normal de los mismos”, apunta también De cara a profundizar y extender la lucha por este derecho a la salud , se anunciaron seminarios a realizarse en las ciudades de Santiago del Estero y Santa Fe, declarados de interés público por sendas municipalidades. Este año, ya se realizaron dos: en General Lamadrid (Provincia de Buenos Aires) y en la Universidad nacional de Comahue, donde también se expuso acerca de cáñamo industrial. El proyecto de ley apunta a recoger el trabajo que vienen llevando a cabo muchas organizaciones, cuyo eje ordenador es el cambio de la prohibición por la salud pública y los derechos humanos. Será discutido en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados y ahí se verá la posición de los legisladores, porque si bien hoy estaban representados tres bloques, no es seguro que haya consenso general ni unidad hacia su interior. Entretanto, aún en época de cosecha, las compañeras de Mamá Cultiva siembran en la cabeza sus definiciones de militancia: “Somos madres que no dormimos, no tenemos niñeras y somos enfermeras. Muchos médicos pusieron su matrícula por delante, sus drogas legales. La prohibición a los usuarios es violación a los derechos humanos”. Y concluyen: “No esperamos que un laboratorio quiera invertir o que el Estado tome las riendas, tomamos las riendas nosotras. Vamos a cultivar en gran cantidad por nuestros hijos y por los de todas las madres que sufren por una injusticia. Promovemos el cultivo colectivo y el autocultivo porque garantiza el acceso democrático al cannabis medicinal”. Santiago Villarruel – @aunolmoseco Foto: Diego Bernárdez
Medicinal

Marihuana medicinal: autorizan el primer tratamiento en Mendoza


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Se trata de una niña de 6 años que padece epilepsia refractaria. Su papá fue autorizado por la Anmat para importar el medicamento, un aceite de cannabis, desde EEUU. En todo el país piden que se legalice y regule. Cando su segunda hija tenía 3 meses de vida, José Luis (53) comenzó a recorrer junto a su familia un camino de aprendizaje constante. La primera señal de que las cosas no estaban del todo bien con la salud de la pequeña se dio con la primera convulsión; a partir de allí su cuadro se agravó hasta con 20 crisis diarias, al punto de provocarle daños a nivel cognitivo y motriz. “Hemos probado varios tratamientos, pero ninguno ha sido realmente efectivo y todos presentan efectos adversos. Ya no hay cómo controlar las convulsiones”, explica el hombre, que la semana pasada comenzó a medicar a la niña con aceite de cannabis, bajo supervisión médica. Su caso figura entre los 85 del país (y el primero en Mendoza) que cuenta con la autorización de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) para la utilización de sustancias derivadas de la marihuana con fines medicinales. Pero no es el único. De hecho, la historia de José Luis y su familia viene a ser la cara visible de muchas personas que en nuestra provincia intentan encontrar una salida ante el dolor que les producen patologías neurológicas severas.  Por lo delicado de su situación, José Luis prefiere preservar la identidad de su hija y la de toda su familia. Por eso no desea exponerse pero sí quiere dar a conocer lo vivido, con la idea de ayudar a otras personas que estén viviendo situaciones similares. Cuenta que a lo largo de los años, su hija ha soportado numerosos tratamientos con distintas medicaciones y se ha sometido a todos los estudios médicos necesarios.  Para mejorar su calidad de vida, la nena recibe atención especializada en un centro de estimulación, ya que su estado general es de nerviosismo permanente e incluso necesita tomar pastillas para dormir. “No vemos el avance que quisiéramos”, aclara José Luis y agrega que hasta el momento, los especialistas no han hallado la manera de frenar la epilepsia refractaria (es decir, de difícil control) que padece la niña. “Tiene 6 años, pero es como un bebé de 6 meses; toma cuatro medicaciones diarias, con todo lo que ello implica”, lamenta.  Ahora, con el acompañamiento profesional necesario, la pequeña recibe una gota diaria de aceite de cannabis. “Es muy reciente, por eso hasta ahora se encuentra con una dosis inicial y no sabemos aún si en realidad presentará mejoría”, comenta este padre que ha apelado a todas las instancias posibles para acceder a esta medicación de manera legal.  Para lograr ese objetivo, José Luis relata que lo primero que hizo fue investigar sobre las posibilidades existentes en relación al uso del cannabis con fines terapéuticos. Buscó información, se asesoró e hizo contacto con las asociaciones que trabajan a nivel nacional para informar, guiar y contener a los papás de niños que conviven con diferentes patologías y síndromes de difícil tratamiento.  Fue así como se contactó con las representantes de Cameda (Cannabis Medicinal Argentina) y Mamá Cultiva. Pero además, encontró detalles respecto de cómo solicitar el aceite en Colorado (Estados Unidos) a través de CN Botanicals. Vale decir que  Colorado es el único Estado norteamericano donde este recurso está despenalizado. Es allí justamente donde tuvo origen el “Charlotte web oil” o aceite de Charlotte, en alusión a la primera niña que recibió el tratamiento en el país del norte.  José Luis comenta que desde que inició las gestiones para lograr la autorización oficial hasta que el aceite le fue enviado transcurrieron diez días. Y agrega que el precio de 125 mililitros es de 350 dólares.   Sin embargo, el monto que debió desembolsar fue mucho mayor debido a las complicaciones existentes en nuestro país. “Como  quedó trabado en la aduana, tuve que viajar en avión hasta Buenos Aires y quedarme dos días allá, además de pagar aranceles y  al mismo tiempo contar con todas las autorizaciones necesarias a pesar de que ya contaba con el aval de la Anmat”, relata el mendocino, quien considera primordial que el Estado o  una entidad se encargue de facilitar la llegada de esta medicación a la provincia. “Somos familias que venimos sufriendo bastante; estos trámites deberían ser más sencillos”, expresa.   Otros casos Gisela Diego (37) también es mendocina y hace tiempo quiere acceder a esta medicación. Ella cuenta que su padecimiento comenzó a los 4 años y desde entonces no ha tenido un tratamiento favorable. A los 6 años, los médicos le diagnosticaron una asimetría a nivel de ambos hipocampos, un cuadro que le genera crisis neurológicas en cualquier momento y lugar. Gisela, lejos de ocultar su padecimiento, decidió compartirlo para que sea posible encontrar una alternativa. “Es una sensación de muerte, es indescriptible y muy difícil de manejar”, relata y detalla esta profesora de danza que a fuerza de mucha fe y con el tiempo ha encontrado la forma de desenvolverse en todos los ámbitos de su vida con la enfermedad.  Desde su punto de vista, es necesario que el Estado regule y se ocupe de investigar para dar una solución a las personas que están a la espera de incorporar otras posibilidades terapéuticas.  Al igual que ella, Rubén Scotto (57), se muestra movilizado acerca de los efectos del aceite de cannabis en los casos de patologías neurológicas. De hecho, su hija Aylén (23) padece de síndrome de Rett, una afección neurológica invalidante.  “Todos los medicamentos han tenido efectos adversos graves para ella; por eso queremos que el cultivo (de cannabis) y la utilización para estos casos sea legal. No queremos una pastilla sintética, sino que sería bueno que se permitan apelar a alternativas naturales”, pide este docente que ha dedicado largos años al cuidado de su hija.     Permiso “excepcional” Daniel Zuin es neurólogo y delegado de la Asociación Argentina de Neurología ante la Federación Mundial de Neurología. Como experto explica que los casos autorizados por la Anmat son los relativos al uso compasivo de la droga, es decir que está permitida para casos excepcionales.  “La mayoría son pacientes que presentan epilepsia refractaria, es decir, de difícil control”, detalla el especialista mendocino y explica que hay varios estudios científicos que indican que el aceite de cannabis puede estar indicado para casos específicos, siempre bajo la supervisión de un médico. “Es necesario estudiar sus efectos en un grupo mayor de pacientes para comprobar su efectividad”, explica Zuin y agrega que la epilepsia refractaria afecta a entre el 15 y el 20% de los pacientes epilépticos. Y detalla que la epilepsia es una enfermedad neurológica caracterizada por crisis convulsivas que se repiten en forma crónica. Su origen puede ser genético o adquirido debido a malformaciones cerebrales, quistes o tumores.  
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La Madrid: el ministro Elustondo, a favor del cultivo de marihuana


Dijo que promoverá la investigación científica de las propiedades terapéuticas del cannabis.

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 El ministro de Producción, Ciencia y Tecnología bonaerense, Jorge Elustondo, brindó hoy su respaldo al proyecto de cultivar marihuana para uso medicinal y terapéutico en el distrito de General La Madrid, a unos 240 kilómetros de Bahía Blanca.    El funcionario recibió hoy al intendente de General La Madrid, Martín Randazzo, y al doctor Marcelo Morante, de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), para interiorizarse sobre el proyecto de ley que impulsan para regular el uso terapéutico de la planta conocida como cannabis.    Elustondo dijo que trabajará para agilizar la investigación científica de las propiedades de la especie herbácea.    En este sentido, propuso convocar a un comité de expertos que puedan "aportar su conocimiento para generar los protocolos necesarios para su cultivo y uso en investigación, garantizar la transparencia que una actividad de este tenor necesita, y así transmitir tranquilidad a la sociedad".    Durante la reunión evaluaron el trabajo que el municipio y la UNLP realizan desde 2014 para avalar la iniciativa, que tiene por objetivo lograr la autorización para cultivar marihuana en General La Madrid y procesarla en forma de aceite para su uso en patologías complejas.
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La Madrid: desde el intendente hasta los policías quieren cultivar marihuana


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Es la primera localidad argentina que se propone para cultivar marihuana con fines medicinales. Todos apoyan el proyecto, que los concejales aprobaron por unanimidad. La lucha comenzó con la historia de una vecina enferma de cáncer. Los fondos de la casa de Ñato dan a un campo abierto, a un horizonte infinito. La helada de la madrugada se ha disipado y las vacas pastan cerca de la huella que dejó un río angosto que ya no corre. Es lo que se ve por la ventana de su casa en esta tarde de julio. Ñato es Carlos Raúl Aisaguer, tiene 60 años y está sentado en una silla junto al hogar. Aquí huele a leña recién cortada. Ñato reparaba el alumbrado público del pueblo en el que vive, La Madrid, hasta que en 2008 le diagnosticaron cáncer de riñón, con metástasis en el esternón y la décima costilla: lo operaron de inmediato. Meses después, una neumonía lo arrojó a la cama. Entonces descubrieron varios tumores en su pulmón: se sometió a cuarenta y siete sesiones de rayos. El tratamiento daba resultados –los nódulos y las lesiones óseas se reducían– al tiempo que alteraba su vida. La boca era una llaga, la piel de las manos se desprendía. No había sueño, no había hambre. Caminar lo agitaba y estornudar era un suplicio. Ahora, Ñato cruza las piernas, apoya las manos sobre la mesa, luego una palma sobre la otra, y dice: “Siempre fui un tipo muy alegre, pero el dolor... Ese dolor no dejaba ni que me ría. Lloraba mucho, pensaba pavadas… Mi nuera estaba embarazada, yo no iba a conocer a mi nieto”. Pero eso fue antes, hace más de dos años. Antes de que le contaran que había un aceite hecho con las flores de la planta de marihuana que podía mejorar su calidad de vida. Una tintura de cannabis para aliviar su dolor, despertarle el apetito o ayudarlo a conciliar el sueño. El sol está dentro de su casa y Ñato se mira las manos –no hay pellejos, sino dos guantes de piel blanca– y sigue: “Yo la palabra cannabis no la había sentido nunca… Sabía, sí, que era algo que se podía fumar, algo recreativo. Pero cuando me contaron cómo funciona el aceite, no lo dudé. Lo conseguimos, empecé a tomar cuatro gotitas antes de acostarme y al tiempito salí de la cama, quise comer, charlaba… Volví a tener ganas, ánimo. ¿Vos sabés lo que es no poder planear unas vacaciones porque no sabés si vas a estar vivo?” Esa es la historia de Ñato. Lo que sigue es la historia del pueblo donde vive, General La Madrid, una localidad bonaerense a 460 kilómetros de Capital, que quiere cultivar cannabis con fines medicinales. En el partido de General La Madrid viven poco más de once mil personas, distribuidas en la ciudad y parajes aledaños: La Colina, Las Martinetas, Pontaut y Líbano. El edificio más antiguo fue inaugurado en 1883 y es un galpón de máquinas en el que abastecían de agua a las locomotoras. Está en la estación de ferrocarril donde ahora el tren llega los viernes y parte los domingos hacia Plaza Constitución. A una cuadra de las vías está la plaza San Martín y su arboleda de plátanos. La rodean la municipalidad, el correo, la parroquia, la comisaría y la escuela N°1. A media cuadra de la plaza está el cine, que cerró con el auge del video club y se vino abajo con el DVD y la venta pirata. Tiene 450 butacas y una de las mejores acústicas de la Provincia. En el pueblo hay cuarenta y una escuelas, todas públicas y laicas. El único boliche se llama Robinson y los sábados revienta de adolescentes y de divorciados. En el Club Deportivo Barracas muestran con orgullo una camiseta del Barça autografiada por Messi. En La Madrid no hay clínicas privadas: todos acuden al hospital municipal. Allí nacen, en promedio, ciento sesenta bebés por año. En las estadísticas policiales hay pocos allanamientos por comercialización de drogas (en general, marihuana fraccionada para la venta), algún robo y ningún crimen. En la comisaría hay quince motos secuestradas por circular con escape libre. Los vecinos con consumo problemático de sustancias son casos sueltos. Les preocupa que los chicos tomen tanto alcohol. Dos de cada diez vecinos trabajan para la municipalidad. El resto, en los comercios o en el campo. El cultivo de soja, maíz y girasol, junto con la cría de ganado es la principal actividad económica. Aquí vivía Emilia Morante, “La Coqui”. Era la costurera del pueblo, terminó el secundario siendo adulta y cuando ya había criado a tres hijos: Carlos, Mariela y Marcelo. En 2004, a Coqui le descubrieron un tumor en el cerebro, inoperable. Un día de julio del año siguiente, cuando el dolor la doblegaba, dijo que se iba con la tarea cumplida, que dejaba a tres profesionales, un contador y dos médicos. Y murió. Tenía 56 años y la lloró todo La Madrid. Años después, su hija fue diagnosticada con una enfermedad rara, llamada neurolupus. Los hermanos, Carlos y Marcelo, se turnaban en guardias nocturnas porque Mariela convulsionaba cada hora. La medicación que le habían indicado no hacía efecto. Fueron noches largas para Marcelo, el médico. En esas horas buscó algo para controlar los espasmos de Mariela y supo dos cosas: que el cannabis medicinal podría haber ayudado a su madre a transitar aquel cáncer y que, en ese momento, servía para frenar las convulsiones de su hermana. Entonces se fue a Canadá a ver cómo era eso de la marihuana como remedio. Volvió unos meses después, convertido en un experto en el tema. Le había llamado la atención que en ese país regularan el uso terapéutico del cannabis, pero no el recreativo o el industrial. Lo inquietó, también, que el Estado controlaba que fuera un fármaco de calidad, que el médico prescribía la dosis y que las farmacias habían quedado fuera del circuito. Entonces pensó en dar una charla en La Madrid, su pueblo natal. La tarde del 5 de junio del año pasado, en el Salón Blanco de la municipalidad, Morante dio el taller “Cannabis Medicinal, un remedio para el dolor”. Todas las sillas estaban ocupadas. Los vecinos que querían escucharlo, permanecieron de pie, al fondo. Morante ya era docente e investigador de la de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Plata y estaba a cargo del Area de Investigación Médica del Dolor. Pero seguía siendo ese chico criado en el campo. En la charla, vestía un ambo blanco e iba y venía delante de una pantalla que reproducía imágenes en powerpoint. Morante explicó varias cuestiones, apoyado en el modelo canadiense que acababa de conocer: que está comprobado que el cannabis actúa en ciertas estructuras del cerebro, que hay evidencia científica que respalda su efectividad y las formas de administración (en comprimidos, en vapor, en aerosol). Y dijo, también, que en la Argentina ya hay pacientes que, desesperados, fabrican su propio aceite, que eso habla de un Estado que no reglamenta y pone en peligro a los ciudadanos. Y cerró la conferencia con un mensaje al Concejo Deliberante: “Si no hay una pata política, no se podrá legalizar el uso medicinal de cannabis”. Veinticinco días después, los seis concejales de La Madrid –tres del Frente para la Victoria y el resto de Cambiemos– por unanimidad, resolvieron pedir al Congreso que modifique la legislación vigente y despenalice la siembra y el cultivo de la planta. Así estarían habilitados para realizar ensayos clínicos, es decir, para establecer evidencias de seguridad y determinar su uso adecuado. Eso los convirtió en la primera localidad del país en tener un plan para investigar el cannabis. Cuentan con el apoyo de la facultad de Medicina y de Ciencias Exactas de La Plata, y del CONICET. Pero, sobre todo, con la venia de la policía, los maestros, el cura, los médicos, los comerciantes, el club y los usuarios de cannabis, que aquí son muchos. Ana María Leibold, por ejemplo. Tiene 51 años, es asistente de odontólogo y ama de casa. Hace 14 años dieron con su diagnóstico: fibromialgia. “Me dolían los huesos, las manos. No podía levantar la pava para cebar mate”, dice. Ella y su marido, un hombre alto que se llama Mario, vivieron la procesión y el calvario. Visitaron a un psiquiatra que determinó ataques de pánico y crisis de angustia, un reumatólogo que avaló lo dicho por el psiquiatra y un traumatólogo que concluyó que lo suyo se trataba de un codo hinchado. “Vinimos a una charla que dio el doctor Morante hace unos meses y pensé: ‘Acá está mi solución’.” Consiguió el aceite, tomó una cucharadita de café y esa noche durmió como nunca. “Ani pasaba el trapo y lloraba. Hoy es otra persona. Fue un alivio para toda la familia”, agrega Mario. Blanca Galván es otro caso. Una de sus nietas, Claudia, también escuchó la charla de Morante y supuso que tenía a mano la solución para su abuela. Blanca, de 85 años, padece una enfermedad autoinmune que afecta el tejido muscular. El dolor la paralizaba y solo podía caminar si le inyectaban corticoides. Pero ese fármaco implicaba un riesgo cardíaco. Probaron con el aceite —una gota en una miga de pan, por las noches— y dio resultados. “La enfermedad rebrotaba, con crisis cada vez más fuertes. Con el cannabis pasaron a ser esporádicas y, gracias a eso, bajamos la cantidad de medicamentos que tomaba para aliviar el dolor”, cuenta su hija, Edith. “El cannabis es una excusa para rediseñarnos como pueblo –argumenta Martín Randazzo, cirujano e intendente de La Madrid–. Este proyecto tiene que ver con la identidad de los lamadritenses, una identidad que tiene que ver con la solidaridad, con estar unidos para mejorar la vida del vecino que sufre”. Randazzo asegura que esto generará, además, un centenar de puestos de trabajo y que alentará a los jóvenes a no irse de la ciudad para estudiar en otro lado. Habla, también, del cambio de paradigma en la relación médico-paciente, una teoría que comparte con Morante: es el paciente, más informado, quien le dice al médico que está probando con cannabis. Eso significa que el ciudadano le está sacando ventaja al Estado. La idea es cultivar unas veinte plantas de cannabis en un predio ubicado en el parque industrial del pueblo. Luego de cosecharlas, investigarían su uso en un laboratorio para probarlas en pacientes con epilepsia refractaria. Para eso necesitan el permiso del Ministerio de Salud y de Seguridad de la Nación. Pero ellos quieren que lo discuta el Congreso. Hace más de un año que esperan que debatan la reglamentación. “Nosotros esperamos. Lo que no espera es el dolor”, apunta el intendente. El viernes 29 de julio, la periodista mexicana Cecilia González entrevistó a Mauricio Macri. El presidente fue consultado sobre varios temas: aborto, derechos humanos, su situación patrimonial. Respecto de si hay posibilidades de legalizar el cultivo de cannabis como paliativo, respondió: “Siempre las hay, pero primero vamos a estudiar con mucha atención cuáles son los resultados que tiene Uruguay o cualquier otro país que avance en esa dirección”. Mientras tanto, en La Madrid se organizaron. En el hospital funciona el equipo de cuidados paliativos que monitorea a los pacientes que han decidido usar aceite de cannabis. Una de sus integrantes es la psicoanalista Verónica Gorgensen y dice: “La hija de una paciente con cáncer nos dijo que el aceite le había devuelto a su mamá. Esta mujer estaba deteriorada, con limitaciones y no podía conectar con su entorno. Con el tratamiento oncológico y el acompañamiento del cannabis, ella y su familia están disfrutando el día a día”, señala. Mario Conlon es el secretario de Seguridad del Partido. Dice que cuentan con el presupuesto para rodear de cámaras de seguridad al predio donde quieren cultivar marihuana. El monitoreo, prometen, será permanente. Además, en el parque industrial, harán un playón para los vehículos secuestrados en inspecciones de tránsito, por lo que contarán con custodia policial las veinticuatro horas. En el pueblo hay pacientes que cultivan marihuana para fabricar su aceite. Conlon asegura que si la fiscalía de Olavarría (de la que dependen) ordena un allanamiento, ellos deben decomisar las plantas. “Somos auxiliares de la Justicia. No hay tolerancia aunque conozcamos cada caso porque son nuestros vecinos”, explica. Y porque creen que los chicos son replicadores, dan charlas en las escuelas. “Nos llamó la atención el silencio que había en el gimnasio cuando los profesionales hablaban. Los alumnos hicieron muchas preguntas, como si el cannabis sirve para cualquier enfermedad. No hubo risas ni chistes, sino mucho interés”, cuenta Alejandra Claverie, directora del colegio N°1. Cuando la inspectora de la jurisdicción supo que habían dado esa charla, la llamó por teléfono y, enojada, le preguntó por qué hablaban de un tema sin regulación. “Le expliqué que tenemos autonomía, que hay muchos temas sobre los que no hay legislación y los tocamos en la materia Política y Ciudadanía, y que consideramos que los alumnos están en condiciones de recibir la información”, dice Claverie. Unos 400 estudiantes de entre 14 y 18 años participaron de las charlas. Para fabricar el aceite de cannabis se necesitan las flores de la planta de marihuana. Sólo dan flores las plantas hembra. En ellas se depositan los principios activos de la sustancia: los cannabinoides. Los más conocidos son el THC, el CBD y el CBN, y tienen varias propiedades medicinales. En países como Chile o Israel, la ciencia demostró que el cannabis es capaz de acompañar el tratamiento que le indican los médicos a los pacientes que sufren enfermedades crónicas o raras. Juan Carlos y el Ruso Gómez atienden el almacén de ramos generales Gómez y Cortázar. Entre los dos suman muchos años, pero no tantos como el local que mantienen en pie: no se ponen de acuerdo, pero la apertura podría haber sido en 1896 ó 1898. Los hermanos no saben cómo se produce el aceite de cannabis pero vieron cómo su vecino Ñato se sacudió la depresión con la gotitas. “Estoy completamente de acuerdo con el proyecto de cultivar cannabis, siempre que sea con fines terapéuticos, ¿no? Acá confiamos mucho en quienes están detrás, porque nos conocemos todos. Ellos nos explicaron que hay que ponerse en el lugar del otro, del que sufre. La Madrid está dando un paso importante en este asunto”, dice el Ruso. Aquí es todo herrumbe. El Ruso está de pie junto a la salamandra, rodeado de aluminio, tornillos, llaves; muy cerca del dispensario donde hace añares guardaban la yerba, el arroz y el azúcar para venderla al peso. El Ruso está a un paso de la bandeja donde ponían las masitas de yapa y a unos metros de las bobinas en las que enrollaba las sogas de yute y de cáñamo. El hombre está lejos de esa piecita donde arrumbó los sifones de copetín, esos que se terminaban en tres chispazos.
Legales

La UNLP está en condiciones de producir y estudiar el aceite de cannabis


El producto derivado de la planta de marihuana es una alternativa para tratar casos de convulsiones resistentes a los fármacos.

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 Aproximadamente 65 millones de personas  padece epilepsia y el  80 por ciento  de estas perosonas vive en países subdesarrollados. De ellas más de la tercera parte  son refractarias, es decir no hay medicamento ni conjunción de medicamentos que sirvan para curar el problema de sus crisis epilépticas.  Para estos casos lo único que se  conoce es el cannabis, pero como la planta figura como droga peligrosa no hay muchos países en los que pueda usarse legamente, con los estudios y controles necesarios que supone el uso medicinal de cualquier planta.   En nuestro país el tema sale a la luz   porque las madres buscan soluciones para sus hijos que convulsionan, haciéndose cargo del vacío que deja el Estado. Asumiendo los riesgos comienzan a cultivar el cannabis y  a preparar el aceite que utilizan. Paralemente, y no con menos lucha,  logran que la Administración Nacional de Medicamentos y Alimentos (ANMAT) autorice el ingreso legal a la Argentina del aceite  de Cannabis para uso medicinal personalizado,  pero todo esto se hace sin controles de calidad ni investigación. El Dr. Luis Bruno Blanch, director del LIDEB, Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Bioactivos del Departamento de Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP,  explica que hay dos realidades en torno al tema,  por un lado  no hay un conocimiento profundo de los resultados de estas aplicaciones  y  las repuestas clínicas  son contradictorias, y por otra parte  no hay controles sobre el aceite que se usa. En el caso del  fabricado por las familias de los enfermos,  no se conoce el contenido ni las características, y del que se importa no hay testigos de control de calidad. Así como la calidad del vino depende de su terroir, de  la atura, del régimen de lluvia, es decir del medio donde está la viña, y esas condiciones son las que  determinan que tenga más o menos metabolitos secundarios, que son los principios activos desarrollados, del mismo modo  sucede con la planta de Cannabis, sostiene Blanch. Por eso nos vamos a encontrar con que de acuerdo al lugar y las condiciones de cultivo, la planta va a contar con más o menos metabolitos, es decir principios activos,  y por lo tanto la calidad y contenido del aceite que se fabrique con ellas será diferente. Para poder hacer un estudio serio, debemos saber qué tipo de aceite se utiliza y con qué concentración  de modo que puedan evaluarse los resultados con una referencia concreta. Es posible que muchas de las repuestas negativas se deban a la dosis, y no a que el aceite no sirva. Lo que hemos propuesto al presidente la UNLP, acompañados por el decano de esta Facultad, el Dr Carlos Naón y la Secretaria de Ciencia y Técnica Dra. María Elena Vela, es la preparación de estándares para controlar el  aceite, con un registro del aceite que da que analice la  cantidad de componentes y la  concentración,  porque lo que está  haciendo hoy es tomar la planta en un determinado estado de maduración,  se le  hace un extractivo alcohólico, se elimina el alcohol pero no se sabe que componentes tiene ni en que concentración, precisa Blanch. La propuesta de Exactas supone la creación de un equipo de salud interdisciplinario, con participación de profesionales de la Facultad de Agronomía que se ocupen de cuidado y control de la planta, de Medicina que aplique los protocolos del uso clínico y con el aporte de farmacéuticos y químicos en la producción y control de calidad del aceite, avalados por  el ANMAT y las comisiones de ética pertinentes. Para el investigador es necesario tener una política de salud que sirva a la población, con presencia del  Estado en el  control  de la producción, y  que el  aceite de cannabis sea  considerado un medicamento,  que cumpla con los requisitos del control que establece el ANMAT para cualquier fármaco, estudiando los  efectos adversos, la toxicidad y determinando la dosis de aplicación. El Dr. Blanch fue consultado por  la comisión de Salud del Congreso de la Nación, en la discusión del  proyecto de Ley presentado por la diputada Gabriela Troiano, para la investigación y producción de cannabis medicinal en las universidades nacionales.
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Marcelo Morante: “Hay que ir ahora por el autocultivo”


Es médico, investigador y profesor en la Universidad Nacional de La Plata y uno de los propulsores del uso del cannabis medicinal.

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"Esto era impensado en 2014”, dice  Marcelo Morante desde Colombia, donde participa de un congreso internacional sobre cannabis medicinal. Morante es docente en la Universidad Nacional de La Plata, donde dirige un departamento de investigación sobre el tema, y uno de los impulsores del uso terapéutico de esta sustancia. Llegó a la marihuana buscando un alivio para el dolor que le provocaban las convulsiones refractarias a su hermana. La legalización del cannabis medicinal obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados y ahora deberá ser tratada en el Senado.   --¿Qué balance hace del tratamiento legislativo? --Es positivo. Empezamos a hablar de la sustancia en el ámbito medicinal, de sus capacidades terapéuticas. Algunos de los niños que padecen epilepsia refractaria tienen resuelto su tratamiento. Otros no. El aceite que va a ingresar por la ley aprobada no sirve para todos, hay que tener alternativas. Se va a poder investigar más, los médicos que hablamos del tema vamos a dejar de ser criminalizados. Salimos de la ilegalidad.  --¿Qué opina sobre la exclusión de los autocultivadores? --Si bien es un avance, es un proyecto que se queda corto. Se deja afuera el autocultivo y no va a poder cumplirse con la demanda.  --¿Por qué? --El 90 por ciento de las prescripciones tienen que ver con el dolor y el cáncer, no con la epilepsia refractaria. El Estado no va a poder responder ante la demanda. Espero que esta ley sea una transición para que el año que viene se discuta la regulación del autocultivo. --¿Cómo se debería regular? --En el mundo ya ni se discute esto. Estamos corriendo de atrás. En Chile, Colombia y México (y ni hablar de los países desarrollados) no se discute el autocultivo. Hay que crear un registro, con la cantidad de plantas necesarias para producir, y controlar la producción. Es más, el Estado debería producir el aceite. Se puede.   --También es cierto que los que ya cultivan no dejarán de cultivar. --Por eso mismo. Regulamos para permanecer en la ilegalidad. La verdad no tiene mucho sentido, pero insisto en que se tendrá que discutir sobre la necesidad del autocultivo porque no habrá forma de cubrir la demanda del aceite de cannabis con la importación.  --Usted comenzó a divulgar las propiedades del cannabis hace unos años, ¿se imaginaba esta situación? --Esto era impensado en 2014. El motor de todo fueron las mamás. Ellas tuvieron la fuerza para visibilizar el tema y llevarlo al Congreso. Ahora tenemos otro marco para investigar. Por más que haya respuestas tardías –porque las investigaciones llevan sus años-, dejamos de demonizar una planta y entendemos que tiene poderes terapéuticos; la podemos analizar desde ese lugar. Empieza a jugar el médico de verdad, con la prescripción y el acompañamiento. Antes, era infringir la ley de manera constante. Enseño hace dos años en la facultad sobre una sustancia que estaba prohibida. Era insólito.