Legales

13º Conferencia Nacional sobre Políticas de Drogas


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Se encuentra abierta la inscripción para la 13º Conferencia Nacional sobre Políticas de Drogas. Organizada por Intercambios Asociación Civil, se llevará a cabo el próximo 3 de Julioentre 09:00 y 18:30 horas en el Salón Azul de la Honorable Cámara de Senadores de la Nación. La inscripción, que es libre y gratuita pero con cupos limitados, estará abierta a partir del miércoles 10 de junio hasta el miércoles 1 de julio, o hasta completar vacantes. Para acceder al formulario de inscripción, haga clic aquí: https://conferenciadrogas2015.wordpress.com/inscripcion/  Más información de la Conferencia en: http://conferenciadrogas2015.wordpress.com  
Institucional

LO QUE TARDA TU CUERPO EN ELIMINAR EL THC


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Los análisis de orina son la forma más común de detección de consumo de marihuana. En algunos países, los empresarios a menudo someten a trabajadores a pruebas de orina. Pero ¿cuánto tiempo permanece la aparición de THC en la orina después de dejar de fumar marihuana? Por desgracia, la única respuesta exacta es: depende. THC vs THC-COOH El THC es el ingrediente activo de la marihuana y el producto químico responsable de la alta. Sin embargo, los análisis de orina detectan una sustancia química diferente llamada THC-COOH. El THC-COOH es un metabolito del THC. Se produce cuando el hígado descompone el THC y se queda en el cuerpo durante mucho más tiempo. El nivel de corte más común para el THC-COOH utilizado por empresas de cribado de fármacos es de 50 ng / ml. Niveles de corte menos comunes son 20 ng / ml y 100 ng / ml. La duración del período de detección Nadie puede decir cuánto tiempo va a dar un resultado positivo por marihuana, ya que la tasa de THC varía según el metabolismo de cada individuo. La cantidad de marihuana que se consume también puede alterar el tiempo que tu cuerpo retiene vestigios de THC. Aún así, los estudios proporcionan una idea del promedio de tiempo que dará cada individuo con un resultado positivo por marihuana. Usuarios ocasionales Alguien que fuma de vez en cuando, o por primera vez, probablemente tendrá un resultado positivo para 1-3 días después de dejarlo, de acuerdo con una revisión por parte del Instituto Nacional de Tribunales de Drogas. Pero dentro de los 4 días, los usuarios poco frecuentes de consumo de cannabis sería el dato seguro que estaría por debajo del umbral de 50 ng / ml. “Para el uso ocasional de marihuana (o el uso de caso individual), en el nivel de corte de 50 ng / mL, sería inusual por la detección de los cannabinoides en la orina extenderse más allá de los 3-4 días siguientes al episodio de fumar.” Usuarios frecuentes Los estudios sugieren que una persona que fuma a menudo puede llegar a un resultado positivo para alrededor de una semana después del último uso. Después de 10 días, los usuarios más frecuentes deben pasar una prueba de orina en el umbral de 50 ng / mL. “Con base en la evidencia científica más reciente, la concentración de 50 ng / ml para la detección de cannabinoides en la orina, sería poco probable que un consumidor crónico produjese un resultado en la prueba de drogas en la orina positivo durante más de 10 días después del último episodio de fumar. “ Pero no hay garantía de que un gran fumador de cannabis esté libre de metabolitos de THC después de 10 días. Estudios muestran que es posible que algunos usuarios den resultado positivo en un máximo de un mes después de su último uso. En un caso extremo, una persona que usó el cannabis en gran medida desde hace más de 10 años logró un resultado positivo (por encima de 20 ng límite / mL) durante un máximo de 67 días después de su último uso. Cómo pasar una prueba de orina Si bien hay una serie de productos que se comercializan como limpiadores de orina, es probable que haya una buena razón para ser escépticos. Beber una cantidad excesiva de líquido puede ser la solución más científica, ya que diluiría cualquier sustancia encontrada en la orina de forma natural. Sin embargo, beber demasiada agua puede estropear la muestra. La orina que esté demasiado diluida puede ser identificada y rechazada por el laboratorio de pruebas porque podría haber sido manipulada. Sin embargo, esto podría ganar algo de tiempo para una nueva prueba, dependiendo de las circunstancias.
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Latinoamérica pide cambios en la política antidrogas antes de la reunión de Nueva York


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Numerosos países de América Latina, como Colombia, México, Ecuador y Uruguay, han pedido hoy cambiar el enfoque represivo de la estrategia mundial contra las drogas, antes de una crucial reunión sobre la materia en la Asamblea General de Naciones Unidas el mes que viene. La Comisión de Estupefacientes de la ONU comenzó hoy en Viena una reunión para preparar el periodo de sesiones de la Asamblea General del 19 al 21 de abril, dedicado por primera vez en dos décadas a las drogas y que marcará la lucha global contra los narcóticos. El director ejecutivo de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), Yuri Fedotov, recordó que cada año casi 200.000 personas mueren por el consumo de estupefacientes y que el narcotráfico crea inestabilidad en regiones enteras, como América Central. El narcotráfico supone más de 300.000 millones de dólares en beneficios para las organizaciones criminales, según datos de la ONU, lo que equivale al tamaño de la economía de un país como Egipto. La gran mayoría de los países de América Latina y la Unión Europea (UE) piden -con diversos matices- cambios para dejar de lado las medidas más represivas, mientras que países como Irán, Singapur, China y la mayoría de las naciones asiáticas inciden en la mano dura. "Sería una locura mantener inalterable la actual política contra las drogas, pensando que a través de ella vamos a conseguir mejores resultados que los hasta ahora alcanzados", declaró en su discurso el ministro de Justicia de Colombia, Yesid Reyes. Citó incluso al físico Albert Einstein para decir: "Es una locura empeñarse en hacer siempre lo mismo esperando resultados distintos". El ministro recordó que fue Colombia, junto a Guatemala y México, quien solicitó en 2012 revisar la actual política de drogas, que a su juicio se basa en "parámetros marcadamente represivos". El subsecretario mexicano para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, Miguel Ruiz Cabañas, también demandó hoy "un enfoque integral y equilibrado más allá de los aspectos punitivos". A su juicio, "la aplicación de penas desproporcionadas ha resultado en el castigo poco efectivo de los eslabones más débiles de la cadena", consideró el diplomático mexicano. Para el secretario general de la Junta Nacional de Drogas de Uruguay, Milton Romani, "la guerra contra las drogas es una guerra contra los consumidores, una guerra contra las personas". Según un reciente informe de la organización Harm Reduction International, el 83 % de los delitos relacionados con las drogas en el mundo se deben a la posesión de pequeñas cantidades, que en numerosos países se castiga con la cárcel. Fedotov, director de la ONUDD, recordó que hay alternativas al encarcelamiento por delitos menores, lo que además evitaría que "individuos vulnerables en prisión fueran reclutados por criminales o incluso terroristas". Además de despenalizar la posesión de pequeñas cantidades de drogas, numerosos países defienden la estrategia de "reducción de daños", como la entrega de jeringuillas limpias a heroinómanos para reducir riesgos, lo que disminuye las muertes y el contagio de la Hepatitis C, pero que países como Rusia o China rechazan de plano. En la reunión de Viena los 53 países de la Comisión de Estupefacientes van a tratar de consensuar un documento que sirva de base para el debate en la Asamblea General. Una fuente diplomática explicó a Efe que la versión final de ese texto no se tendrá hasta comienzos de la semana que viene. Otra fuente diplomática señaló que el texto lo elaborarán los 53 Estados de la Comisión, con la ausencia de numerosos países de África y el Caribe, que podrían presentar objeciones en Nueva York. Entretanto, unas 200 ONG, entre ellas numerosas de América Latina, han criticado hoy la marcha del debate y que, a su juicio, en el borrador de ese documento ni se critique las actuales políticas ni se incluyan nuevas ideas. Las ONG recuerdan que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, solicitó "un debate abierto y de gran envergadura, que considere todas las opciones disponibles". La actual política antidrogas ha llevado, sostienen, a abusos de los derechos humanos, estigmatizar a los drogodependientes y a una oleada de violencia, corrupción y asesinatos relacionados con el narcotráfico. "Al no abordar una crítica significativa, ni plantear ideas o formulaciones nuevas", señalan las ONG, se corre el riesgo de que el debate se convierta "en una costosa reafirmación de acuerdos y convenciones previas". Estas organizaciones también critican el consenso para elaborar el documento en Viena, lo que permite que las propuestas "más innovadoras y vanguardistas" puedan quedar bloqueadas por "un puñado de países vociferantes y reaccionarios".
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Científicos plantean once cambios en guerra contra drogas


Una comisión conformada por investigadores de la Universidad Johns Hopkins y la revista médica “The Lancet” concluyó que las políticas prohibicionistas han provocado un alto costo a la salud humana.

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Casi 20 años le ha tomado al mundo entero descubrir el alto precio de una guerra mal planteada contra las drogas. Un grupo de alto nivel de la Universidad Johns Hopkins y la prestigiosa revista médica The Lancet acaba de publicar un informe que vuelve a poner el dedo en la llaga: “Las políticas destinadas a prohibir o suprimir las drogas han contribuido directa e indirectamente a la violencia letal, la transmisión de enfermedades contagiosas, la discriminación, el desplazamiento forzado, el dolor físico innecesario y el debilitamiento del derecho de las personas a la salud”. El informe sugiere a Naciones Unidas y los gobiernos del mundo dar un giro en la vieja política prohibicionista. Una historia que se remonta oficialmente a 1998, cuando en una sesión especial de la Asamblea General de Naciones Unidas se prohibió todo uso, posesión, producción y tráfico de drogas. Esto bajo un optimista y menos realista eslogan: “Un mundo libre de drogas, lo podemos lograr”. “Las políticas sobre drogas han estado a menudo coloreadas con ideas sobre el uso de drogas y la dependencia a las drogas que no necesariamente tienen una base científica”, apuntaron los 26 autores, entre los que se encuentran dos colombianos, Daniel Mejía, profesor de la Universidad de los Andes y hoy secretario de Seguridad de Bogotá, y Adriana Camacho, profesora de la misma universidad. Prueba de la confusión de ideas en este campo, como lo apuntaron los científicos, es que tan sólo el 11% de las personas que experimentaron con drogas en el último año resultaron con problemas de dependencia o trastornos asociados a drogas. De ahí la importancia de crear políticas que entiendan la complejidad de los patrones de consumo. Desde un punto de vista de salud pública, el prohibicionismo ha resultado peor que la enfermedad que pretendía tratar. Las redes criminales asociadas al negocio han incrementado dramáticamente el número de homicidios, al punto que en países como México, la expectativa de vida nacional ha disminuido desde 2006. Por otra parte, la inyección de drogas con jeringas contaminadas ha resultado en una de las vías más comunes para la transmisión del VIH y la hepatitis. El consumo de drogas inyectables también ha provocado un incremento en los casos de tuberculosis. Ni siquiera la cárcel para consumidores de drogas ha logrado frenar esta asociación con las infecciones. En países como Tailandia, el 53% de los casos de hepatitis C entre usuarios de drogas inyectables ocurren mientras están tras las rejas. Los problemas no terminan ahí. La vieja política antidrogas ha sido aplicada de manera discriminatoria. En Estados Unidos, por ejemplo, los afroamericanos tienen cinco veces más probabilidades de ser encarcelados a lo largo de su vida que los blancos, a pesar de que no existen diferencias en la tasa de consumo de las dos poblaciones. Otra señal de que algo anda mal con las políticas prohibicionistas es que, si pretendían proteger a la población, al revisar la evidencia científica se demuestra que pueden favorecer las muertes por sobredosis. “Estas políticas crean mercados no regulados en los que es imposible controlar los adulterantes en las drogas callejeras, lo que aumenta los riesgos de sobredosis”, anotaron los autores. El reporte cita la asociación entre fumigaciones aéreas de cultivos de coca y problemas respiratorios, abortos y síntomas dermatológicos, además del desplazamiento de familias pobres, inseguridad alimentaria y exacerbación de la pobreza. “Algunos podrían argumentar que la amenaza de las drogas para la sociedad puede justificar un cierto nivel de derogación de los derechos humanos para la protección de la seguridad colectiva. Pero las normas internacionales de derechos humanos establecen que, en tales casos, las sociedades deben elegir la forma menos perjudicial para atender la emergencia y que las medidas de emergencia deben ser proporcionadas y diseñadas específicamente para cumplir los objetivos definidos de forma transparente y realista. La búsqueda de la prohibición de las drogas no cumple ninguno de estos criterios”, concluye el informe. Las 11 recomendaciones en la guerra contra las drogas Despenalización:Despenalizar delitos menores no violentos así como el uso, posesión y venta a pequeña escala. Fortalecer las alternativas de salud y sociales. Reducir la violencia y la discriminación en el ámbito policial: eliminar el uso de fuerzas militares en la vigilancia de drogas, orientar la actuación policial hacia los criminales más violentos, permitir la posesión de jeringuillas, eliminar la discriminación racial y étnica en el enfoque policial. Reducción de daños: Incentivar estrategias de reducción del daño asociado a drogas como los programas gratuitos de jeringas. Tratamiento para los usuarios de drogas inyectables: Priorizar el tratamiento contra tuberculosis, VIH y hepatitis para esta población. Así como facilitar tratamientos contra la dependencia. Acceso a medicinas controladas: asegurar el acceso a medicinas controladas. Políticas de género: reducer el impacto negativo de las políticas de drogas en las mujeres y sus familias. En especial, minimizar sentencias de custodia en mujeres que no comentan actos violentos. Producción de cultivos: El control de cultivos debe tener en cuenta la salud. Se debe detener la fumigación con herbicidas tóxicos. Mejorar la investigación: Se debe diversificar los fondos de investigación para evitar influencias ideológicas. Gobernanza de Naciones Unidas: Naciones Unidas debe mejorar su gobernanza frente al tema de drogas. Mejores indicadores: Indicadores de salud, desarrollo y derechos humanos deben ser considerados a la hora de evaluar las políticas contra las drogas. Regular mercados: Moverse gradualmente hacia mercados regulados de drogas basados en el método científico para su evaluación.
Medicinal

DROGAS LEGALES - Alcohol


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Su nombre científico es etanol, aunque puede que lo conozcas como alcohol, licor, copa, priva, alpiste, bebercio... Si lo consumes, o lo piensas consumir, esta información puede ser de tu interés. Composición El alcohol que encontramos en las bebidas alcohólicas es el etanol o alcohol etílico. Es un líquido incoloro de olor característico y soluble en agua. Encontramos  dos tipos de alcohol en las bebidas alcohólicas: *Fermentado: aquel que proviene de la fermentación de los azucares de frutas y cereales. Formarían parte de este grupo la cerveza, el vino, la sidra y el cava. Su graduación, el porcentaje de alcohol puro, ronda del 5% al 15% aprox.   *Destilado: el resultado del proceso de destilación de los alcoholes fermentados. En este grupo estarían todas aquellas bebidas con una graduación mayor al 20% aprox. Propiedades El alcohol etílico es un depresor del sistema nervioso central, es decir, que ralentiza las funciones vitales. Según la dosis se pueden experimentar diferentes efectos. A dosis bajas y/o moderadas puede provocar estados de euforia y de estimulación. Sin embargo, a dosis altas ralentiza todas las funciones vitales pudiendo inducir incluso el coma. Al entrar en el organismo, es rápidamente absorbido por el aparato digestivo y particularmente a través de la mucosa bucal. A los 5 minutos ya puede encontrarse alcohol en la sangre y su concentración máxima se produce aproximadamente a los 30 minutos de su ingesta. Una vez en el organismo, el alcohol recorre prácticamente todos los sistemas corporales, siendo en el cerebro donde se producen los efectos psicoactivos. El 90% del alcohol ingerido se elimina a través del hígado, el 10% restante mediante la respiración, la orina y el sudor. Posología Según las diferentes proporciones de alcohol contenidas en los diferentes tipos de bebida, se acostumbra a tomar entre 10 gramos (caña de cerveza, vaso de vino o chupito) y 20 gramos (cubata) de alcohol por consumición. Se estima que puede existir un consumo de riesgo a partir de cierta cantidad en un mismo día. Para los hombres se considera un consumo de riesgo aquel superior a 40 gramos de alcohol puro al día y, para las mujeres, a partir de 24 gramos de alcohol puro al día. Estas cantidades son orientativas. El consumo de alcohol puede producir daños en los consumidores dependiendo de multitud de variables: sexo, edad, peso, estado físico, estado psíquico, tipo de alcohol, situación, etc. Cuanto más alcohol se halle en el cuerpo, más rápido aparecen los efectos depresores en el sistema nervioso central. Contraindicaciones En algunos casos, el consumo de alcohol debe evitarse: *En niños, mujeres embarazadas y/o en período de lactancia. *Si se padecen enfermedades hepáticas (del hígado) o del aparato digestivo. *Si se ha de conducir vehículos o manejar maquinaria. *Si se padece algún trastorno psicológico o se está pasando por una mala racha. Precauciones Los efectos del alcohol dependen de varios factores: *El sexo. Las mujeres tardan más en metabolizarlo por lo que estará presente en su organismo durante más tiempo. *El peso corporal. A menor peso, mayor efecto. *La velocidad con la que se consume. Beber despacio hará que los niveles de alcoholemia no se disparen reduciendo así la posibilidad de sufrir consecuencias negativas. *Tipo de bebida. No es lo mismo la cantidad de alcohol de una bebida fermentada que una destilada. Estas últimas suben antes (llevan más alcohol) y, si te pasas con ellas, las consecuencias negativas serán mayores que las positivas. *Beber con el estómago vacío. El alcohol pasará antes a la sangre incrementando las probabilidades de que te siente mal. Si vas a beber, procura hacerlo con el estómago lleno. *La tolerancia. Ocurre cuando se bebe de forma repetida. Esto implica que cada vez que se beba se necesitará más cantidad para conseguir los mismos efectos que antes se conseguían con menos cantidad. Procura no exceder la dosis límite para un consumo de riesgo señalada más arriba. Efectos secundarios En determinadas personas, el consumo de alcohol, puede producirles una serie de reacciones adversas importantes: *Intoxicación con pequeñas cantidades de alcohol. *Descontrol (hacer cosas de las que uno luego puede arrepentirse). *Potenciación del estado de ánimo (importante sobre todo cuando no estamos pasando por una buena racha). Beber menos y disfrutar más, intercalar bebidas sin alcohol o espaciar los consumos. Interacciones Debido a las interacciones que se producen, hay que tener cuidado al combinarlo con las siguientes sustancias: *Con otros depresores, como los tranquilizantes (Trankimazin o Rohipnol), GHB oketamina puede producir estados profundos de sedación con pérdida de conciencia e incluso el coma. *Con estimulantes tipo MDMA o anfetamina (speed) incrementa la deshidratación corporal y el riesgo de ‘golpe de calor’. Además, hace que se contrarresten los efectos de ambos, con lo que puede aparecer una tendencia a un mayor consumo con objeto de experimentar los efectos deseados y, por tanto, un aumento en los riesgos. *Con cocaína genera en el organismo el llamado coca-etileno, un metabolito de gran poder tóxico. Intoxicación Ingiriendo grandes cantidades de alcohol, los efectos depresores se agudizan apareciendo dificultades para hablar y andar, vértigos, vómitos, temblores y disminución del nivel de conciencia (que puede llevar al coma y la muerte por parada cardiorrespiratoria). En el momento en que alguno de estos síntomas aparezca, se debe parar de beber inmediatamente, tomar algo de vitamina B (zumos y fruta) y, en caso de que la persona se encuentre mal, acudir inmediatamente al médico. No te cortes a la hora de llamar al médico o a una ambulancia. La aparición de arcadas y/o vómitos es señal que el organismo no tolera ya más cantidad de alcohol. Por lo tanto vomitar y seguir bebiendo sólo aumenta las posibilidades de terminar mal la noche. Para reducir esta posibilidad una buena opción puede ser intercalar bebidas sin alcohol o espaciar los consumos (no hacerlos tan seguidos). La intoxicación etílica produce al día siguiente la llamada resaca. Esta se produce por el desgaste producido en el organismo y, por tanto, es importante reponer lo perdido. Tomar bebidas azucaradas, zumos y frutas, dormir y descansar pueden ser buenas opciones para que el organismo se recupere adecuadamente. Manténgase fuera del alcance de los niños. Consulte a su médico o a personal especializado.
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Macri analizará con cautela resultados de legalización de marihuana


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Mauricio Macri hizo mención al uso medicinal de la marihuana y abrió una puerta hacia la despenalización. En una entrevista para un medio mexicano, el presidente señaló que “siempre hay” posibilidades de legalizarla con estos fines y que no se cierra a nada, aunque aclaró que primero van a estudiar “cuáles son los resultados que tiene Uruguay o cualquier otro país que avance en esa dirección”. El debate ya había llegado a la Cámara de Diputados, donde se realizaron encuentros en los que participaron organizaciones sociales, familiares de pacientes, médicos e investigadores. En ellos, se habló sobre los proyectos que buscan modificar la ley de Estupefacientes. Consultado sobre la situación del narcotráfico, Macri desestimó que las políticas globales para combatirlo hayan fracasado aunque afirmó que “sí hubo resultados menores a los esperados”. “Hay que tener mucho cuidado con estas reformas que al principio parecen muy atractivas y después en el tiempo terminan siendo un búmeran”, advirtió y aclaró al respecto: “Vamos a estudiar el tema, no me cierro a nada, soy una persona pragmática, vamos a tratar de ver cuál es la mejor solución”. Luego agregó que “todo parte de la mejor educación, de poder explicarles, enseñarles a nuestros chicos que el camino de la droga puede resultar seductor al principio” pero que “puede terminar siendo una desgracia para esa personas y su entorno familiar”. Silvia Kochen, jefa del Centro de Epilepsia del Hospital Ramos Mejía e investigadora principal del Conicet, se manifestó en relación a la referencia que hizo Macri sobre el uso medicinal de la marihuana. “Espero que este comentario del Presidente sirva para acelerar los plazos para la sanción de una ley de legalización del uso de cannabis medicinal”, remarcó. Y agregó: “Su utilización ya está aprobada en gran parte de Estados Unidos, en casi todos los países de Europa y en muchos de Latinoamérica. Uruguay está más avanzado aún porque no sólo autorizó el cannabis para uso medicinal sino también para el recreativo”. En la Argentina ya se dio lugar a 85 solicitudes para importar productos derivados de la marihuana. Del total, se permitieron 80 para el tratamiento de pacientes con epilepsia refractaria y cinco para calmar dolor, según informó el titular de la Anmat a la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados a mediados de junio. El año pasado, el Poder Ejecutivo dio el primer paso al permitirle traer aceite de cannabis desde Estados Unidos a los padres de Josefina Vilumbrales, una nena de 3 años de Villa Gesell que mejoró su calidad de vida cuando empezó a consumir el concentrado. Por otro lado, el Concejo Deliberante de General Lamadrid aprobó en 2015 una resolución en la que le solicita al Estado la despenalización de la siembra, el cultivo y la producción de productos de cannabis, como el aceite, con fines medicinales. En la misma nota que le concedió a la periodista Cecilia González de la agencia de noticias mexicana Notimex, Macri ratificó su postura en contra del aborto y aseguró que durante su gestión no se despenalizará. Le preguntaron puntualmente por el caso de Belén, la joven tucumana detenida hace dos años por sufrir un aborto espontáneo. El Presidente aseguró que se trata de un “tema muy delicado” y que “a veces los casos particulares lo llevan a una reflexión” sobre la despenalización, aunque ratificó que lo que sigue primando para él es la vida. “Vuelvo a insistir que acá lo importante es defender la vida”, remarcó.
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Las detenciones por tenencia de droga para consumo personal aumentaron casi 30% en 6 meses


Un informe del fiscal Federico Delgado indica un dramático ascenso con respecto al año pasado: este abril, hubo 250 causas en su despacho con un promedio de diez gramos de marihuana por persona

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Durante los últimos cinco años, Federico Delgado, titular de la Fiscalía Nº6 en Comodoro Py, realizó periódicamente el ejercicio de convertir eninformes estadísticos las diferentes causas que pasaban por su despacho tras cada turno policial. Con frecuencia, Delgado hizo públicos estos informes. Las conclusiones, invariablemente, fueron las mismas.El mayor volúmen de trabajo no correspondía a secuestros extorsivos, trata de personas y corrupción política, delitos que competen a la Justicia federal. En promedio, un 70 por ciento de los expedientes que pasaban por el despacho de Delgado correspondía a violaciones a la ley de drogas, la 23.737. De ese porcentaje, la inmensa mayoría de expedientes no trataba sobre grandes narcos, sino tenencia para consumo personal, una figura que fue declarada inconstitucional con el fallo Arriola de la Corte Suprema en 2009. Un ejemplo de esos informes fue el presentado tras el turno del 15 al 31 de diciembre de 2014, plena era de Sergio Berni como virtual jefe del Ministerio de Seguridad: de un total de 202 causas, 74 por ciento correspondía a violaciones de la ley de drogas. De ese porcentaje, un 45 por ciento correspondía a cantidades que se enmarcaban en el uso propio y no en el narcomenudeo, con incautación de marihuana en el 77 por ciento de los casos y un promedio de 10,8 gramos por detenido. El cambio de signo político, fallo Arriola o no, solo agravó la curva de presos por droga propia.   Ya en noviembre de 2015, el fiscal y su equipo tuvieron 195 causas por consumo personal de un total de 432 expedientes en el turno de ese mes. Hoy por la mañana, Delgado presentó un nuevo informe al que accedió Infobae y que reflejó el turno policial de abril último con Sebastián Casanello como magistrado interviniente: de 453 causas iniciadas, el 83 por ciento, unas 376, fueron por infracción a la ley de drogas. De esas 376, 250 fueron por consumo personal, el 55 por ciento del volumen de trabajo total en una dependencia de Justicia que en los últimos meses investigó hechos de alta trascendencia como la tragedia de Time Warp o las valijas cargadas de dólares de José López. Delgado apuntó: "En relación con el período anterior inmediato, la cantidad de causas iniciadaspor tenencia para consumo personal se incrementó en casi un 30 por ciento" con respecto al turno de noviembre de 2015. Las críticas de Delgado, ante este número, fueron inmediatas: "Es  bueno  detenerse  mínimamente  en  esta  conclusión,  ya  que  desde  el  precedente  'Arriola'  de  la  Corte  Suprema de  Justicia  de  la  Nación  del  año  2009,  este  tipo  de  procesos  culmina  en  el  archivo.  Por  lo  tanto,  la  inversión  económica  y  la  energía humana que se consume en todo el proceso, que va desde la detención del infractor, la confección del sumario en papel, el ingreso al sistema judicial y el archivo del expediente, constituyen parámetros que deberían revisarse a la hora de evaluar en el Ministerio Público de la Naicón, que gasta dinero y energía que luego faltan para investigar acciones cualitativamente más importantes. Justamente, el archivo se dio en el 100 por ciento", apuntó el fiscal en su informe. Es decir, ningun expediente por droga propia prosperó. Todos fueron descartados por Delgado y Casanello. Sin embargo, Delgado hizo una observación clave con respecto a este punto: "En general, se piensa que tener drogas para consumo no es delito. Ello no es así. Tener drogas es delito, sólo que en algunas circunstancias es inconstitucional su penalización. Nótese que el 57 por ciento del total de las causas por tenencia para consumo se inició porque las personas muestran la droga en la calle. Es evidente que el fallo Arriola se explicó mal". De esas 250 causas, continúa el informe, un 33 por ciento se inició a partir de una "actitud sospechosa" de quien tenía en poder la droga, con otro 30 por ciento de cara a un consumo callejero y a simple vista, más otro 26 por ciento por una manipulación visible en el espacio público. El contraste es aún más fuerte cuando se ven 117 causas por venta en el reporte de la Fiscalía Nº6. De vuelta a las causas por consumo personal, la marihuana es la norma, un promedio de apenas 10,29 gramos por persona, lo que alcanza para armar unos pocos porros. En cuanto a la cocaína, el total de las causas arrojó apenas 134 gramos. El número de personas detenidas también aumentó: en las 250 causas se efectuaron 385 arrestos, un aumento de casi el 30 por ciento con respecto al ejercicio anterior. La inmensa mayoría eran argentinas: 355, con apenas ocho paraguayos y ocho peruanos. De 385 detenidos, 375 fueron varones, en un promedio de 25 años de edad. La PFA, con la División Ferrocarriles y la PFA de la Ciudad con 101 causas iniciadas en seccionales como la 46º y la 18º, fueron las fuerzas encargadas de la mayoría de las detenciones. El informe de Delgado, por otra parte, no puede leerse en un vacío. El gobierno de Cambiemos enfatizó en repetidas ocasiones su rechazo a la despenalización de la marihuana para consumo personal tras años de fracasos en el Congreso durante la gestión kirchnerista. "No vamos, como gobierno, a hablar de despenalización", dijo la ministra de Seguridad Patricia Bullrich a comienzos de marzo último. Sin embargo, en una entrevista con la agencia estatal mexicana Notimex, el presidente MauricioMacri no descartó una eventual despenalización para uso medicinal. Por otra parte, el número de detenciones a dealers también fue en aumento. Cifras de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la PFA indicaron que en enero y comienzos de febrero de 2015 hubo 52 arrestos. En el mismo período de este año hubo 74, es decir, un incremento de más del 40 por ciento.
Medicinal

"Se Puede Tomar Drogas De Forma Responsable", Núria Calzada, Energy Control


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La entrevista empieza fuerte: – Se puede consumir drogas de forma responsable.- me dice Núria Calzada, coordinadora estatal de Energy Control, fundación dedicada a dar información sobre sustancias estupefacientes desde la experiencia y libre de juicios de valor, es decir, si decides drogarte ellos no van a decirte que no lo hagas, sino cómo hacerlo asumiendo los mínimos riesgos posibles. Esta entidad forma parte de la Asociación Bienestar y Desarrollo, ONG que lucha en distintos frentes para crear una sociedad más igualitaria y justa. – ¿Todo tipo de drogas?.- pregunto inocentemente. – Sí. – ¿Marihuana? – Sí. – ¿Cocaína? – También – a ver cómo les explico esto a mis padres, que una vez llegué borracho a casa con 16 años y aún les dura el susto – de hecho diversos estudios señalan que solo el 10% de la gente que prueba las drogas acaba teniendo problemas con ellas. Su discurso es el diametralmente opuesto con el que me adoctrinaron en mi colegio (católico y progre, pero católico, todo sea dicho): – Tomar drogas es malo. – Pero… – Es malo y punto. – Pero el vino de misa contiene alcohol y se toma cada domingo como ritual y la gente mayor fuma tabaco que también engancha y mata y…- Bueno, en realidad dije solo “OK”, porque era un niño, y los niños suelen creer a los adultos, y hasta que no eres un poco más mayor no empiezas a cuestionarte que las verdades absolutas quizás no existen del todo y luego te toca desaprender lo inculcadoy es un lío y por eso y otras cosas creo que estoy hablando ahora mismo con esta experta en afrontar los riesgos de las drogas en su oficina del barrio de Gràcia de Barcelona. De hecho Núria destaca que uno de los factores de la demonización de las drogas surge precisamente de su consideración como pecado, tal y como señaló el anterior papa, Benedicto XVI. “En España la Inquisición atribuyó a estas sustancias a ritos satánicos y brujería, con su consiguiente caza”, y sigue, “desde hace mucho que solo se ha hablado de los efectos negativos, pero no de las cosas buenas que te pueden aportar”. Antonio Escohotado, profesor universitario,  jurista, sociólogo, economista y gran conocedor del mundo de los drogas, enumera estos beneficios: autodescubrimiento, maduración, diálogo y simplemente diversión. Todo eso sin tener en cuenta los fines médicos: se ha demostrado, por ejemplo, que el MDMA, vulgarmente conocido como éxtasis, puede paliar el estrés post traumático como el que sufren los veteranos deguerra, o incluso usarse para terapias de pareja por su capacidad para potenciar la empatía entre las personas. Núria me explica que la droga no es como nos han hecho creer. Según la Organización Mundial de la Salud “una droga es una sustancia que introducida en el organismo produce una alteración de algún modo, del natural funcionamiento del sistema nervioso central del individuo y es, además, susceptible de crear dependencia, ya sea psicológica, física o ambas”. “Entonces”, Núria sonríe, “el LSD no es una droga, porque no produce dependencia”. Cree que en esta materia ha habido mucha desinformación, y los medios de comunicación han contribuido a generarla en demasiadas ocasiones. “Es como la gente que consume heroína: seguro que tienes en mente al típico demacrado, con SIDA,es decir, lo que se nos ha presentado que es un consumidor de heroína, pero es que los que los que lo hacen y no tienen problemas no salen por la tele”. Según me cuenta en nuestro país no se ha afrontado bien este tema, sobretodo en el ámbito educativo. Al parecer las intervenciones que se han hecho en nuestras escuelas han sido de tres tipos: Un policía llega a una clase de chavales que todavía estudian la ESO con un maletín repleto de muestras de todo tipo. Problema: se les habla de sustancias que les resultan lejanas, como la ketamina (potente anestésico muy popular en fiestas rave), con lo que se les descubre un mundo nuevo para el que probablemente todavía no están preparados. Núria me cuenta que hay que adecuar el discurso para poder dar armas suficientes a las personas para lo que se van a enfrentar el día de mañana. Aparece un testimonio que ha recorrido el accidentado y peligroso camino de la adicción para relatar su terrible caso, con historias del tipo“empecé con los porrillos y acabé pinchandome con una jeringuilla y todo fatal”. Para la experta es una forma de aportar una visión tendenciosa del asunto, con la moraleja de “si te drogas acabarás así”. Pero según defienden en la entidad eso no tiene porque ser así: “¿Verdad que se puede beber solo un viernes y no por eso desarrollas una dependencia alcohólica?”. Educación para la salud, que es la que intentan llevar a cabo en Energy Control. Se explican las drogas a las cuales pueden tener alcance los jóvenes, para darles información sobre las posibles consecuencias de su uso y las maneras de consumirlas minimizando los riesgos al máximo. En Energy Control tienen una cosa clara: “un mundo sin drogas es una utopía”. Saben que mirando a otro lado o prohibiendo no van a acabar con su uso, así que prefieren ser más realistas y dotar de conocimiento a los consumidores para que puedan tener mayor capacidad para elegir y sobretodo, que hagan lo que hagan sea de la manera más sana posible. Es entonces cuando el eterno debate surge en la conversación: – ¿Defiendes la legalización de las drogas? – Sí, es algo que hay que tener en cuenta. La ilegalización no está funcionando. Fíjate: en Colorado hace tan solo un año que la marihuana es legal y está reportando unos beneficios [concretamente 2,5 millones en enero de 2014] en impuestos que pueden destinarse a educación, sanidad, prestaciones sociales… Incluso podría ser una forma de salir de la crisis económica que vivimos. Y todo eso sin pensar en los efectos negativos que tienen sobre las personas. – ¿A qué te refieres? – ¿Sabes cuánta gente muere por culpa de la ilegalización de las drogas?Hablamos de una guerra contra el narcotráfico en los países productores, de penas de muerte en China, y en infinidad de gente que está en la cárcel.- De hecho, uno de cada cuatro presos en España está condenado por temas de drogas. – Bueno, pero en España, por ejemplo, vender drogas es un delito contra la salud pública [artículos 359 y siguientes de nuestro Código Penal]. ¿No estás de acuerdo con eso? – ¿Salud pública? Eres libre de consumir o no, al menos en un principio. ¿Tiene que ir a la cárcel el chaval que te vende pastillas en una discoteca el viernes por la noche? Es decir, que él atenta contra la salud pública pero no lo hace el camarero que te sirve cuatro cubatas, acabas borracho perdido, coges el coche y tienes un accidente. O el que te vende tabaco en un estanco. El Estado no puede obligarte a llevar una vida sana. Eso sí, nosotros creemos que lo importante es que si se consume se haga con cabeza. ¿Es malo comer fabada? No, pero si te comes una cazuela entera a diario, pues en fin… Detrás de Núria hay un mosaico de carteles con nombres de medicamentos como paracetamol. Son elementos que se utilizan para cortar la droga pura. “Otro problema de la ilegalización: las dosis pueden estar adulteradas con cualquier cosa, incluso con químicos altamente nocivos”, me cuenta. En la página web de Energy Control tienen un tablón de anuncios en el que avisan de que se han detectado “Falsas ketaminas con sustancias nuevas de riesgos desconocidos” y otras advertencias por el estilo. Y es que el servicio más impactante que ofrece este colectivo es el de analizar las drogas que piensas consumir para que sepas exactamente qué te metes. Incluso van a festivales como Monegros, o fiestas de trance para realizar este y otros testeos. Porque saben que las drogas existen, por experiencia y conocimiento, y no tratan de esconderlo, sino al revés, de aportar toda la luz posible en un aspecto de nuestras vidas demasiado condenado a la oscuridad y a la culpabilidad.
Eventos

CHILE- Por una niñez libre de drogas psiquiátricas


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47 mil kilos de ritalin se importan al año en Chile. La campaña “por una niñez libre de drogas psiquiátricas” se pregunta por las condiciones bajo las cuales se entregan drogas a los niños y niñas en situación de vulnerabilidad, sobretodo a raíz del caso de Lissete. ¿Bajo qué condiciones nuestra sociedad acepta, legitima y naturaliza el uso de psicofármacos en niños, niñas y adolescentes? Plantear esta pregunta requiere problematizar la visión de la niñez que tenemos en nuestro país. El fallecimiento de Lissette Villa al interior de un centro del SENAME (Servicio Nacional de Menores) en abril de este año, abrió a la discusión pública la responsabilidad del Estado respecto a los derechos de la infancia, cuestionando las acciones y omisiones de los organismos de gobierno que hicieron posible este trágico suceso. Los informes médicos señalaron que la niña de 11 años falleció de un paro cardíaco y que el tratamiento psiquiátrico que estaba recibiendo se encontraba asociado a su causa de muerte. Este aspecto, que es esencial en la búsqueda de respuestas a la pregunta señalada anteriormente, permite dar cuenta de una realidad que hasta hace poco se encontraba invisibilizada: la utilización de drogas psiquiátricas en menores de edad en condiciones de institucionalización. En el contexto nacional, los limitados mecanismos de regulación del uso de psicofármacos en la infancia, posibilitan la naturalización de las prácticas de medicación psiquiátrica con fines de control conductual en niños y niñas en situación de vulnerabilidad social y en condiciones de institucionalización, contextos en que la negligencia de los prescriptores de fármacos psiquiátricos es inconcebible. El uso de drogas psiquiátricas en hogares de niños y niñas en situación de discapacidad, centros de adolescentes que han cometido infracción de ley o presentan consumo problemático de sustancias, así como en otros espacios institucionales en que asisten o conviven menores de edad, dan cuenta que las condiciones de fallecimiento de Lissette no representan un caso aislado o una negligencia puntual. Esta realidad, que hasta hace poco se encontraba oculta al interior de los espacios de residencia y cuidado a cargo del Estado, tiene su reflejo en prácticas que sin mayores cuestionamientos se han vuelto más cercanos y cotidianos: el uso de fármacos psiquiátricos en niños y niñas en los espacios educativos. Bajo el diagnóstico de Trastorno de Déficit Atencional con Hiperactividad (TDAH) se etiquetan comportamientos de los niños y niñas que no logran adaptarse a las normas del contexto escolar. En los entornos de aprendizaje, pareciera ser más difícil que los alumnos permanezcan sentados y miren la pizarra, y con ello, representa un problema que los niños sean desatentos e inquietos. Más bien, puede que la educación de los niños y niñas de hoy, represente un desafío a los contextos de enseñanza a los que estamos acostumbrados. Y ante esta realidad, el uso de drogas psiquiátricas se ha erigido como la solución. Medicar a los niños y niñas ha sido la respuesta individual a los problemas comunes del sistema educativo y la vida familiar, alternativa que no permite cuestionar la necesidad de generar prácticas educativas y de crianza diferentes en relación a una niñez distinta.  Por el contrario, en una sociedad neoliberal, basada en el consumo, la industria farmacéutica y el gremio médico tienen intereses económicos para convertir a los niños y niñas en clientes de sus productos y servicios. En este contexto, con la campaña “Por una niñez libre de drogas psiquiátricas”buscamos problematizar el uso de psicofármacos en los espacios institucionales en que se desarrolla la infancia, y a su vez, construir alternativas a la medicalización de la niñez, para comprender la importancia del lugar de los niños, niñas y adolescentes en la sociedad actual como actores sociales y sujetos de derecho. No es casual que el año 2006 se llegara a importar más de 47 mil kilos de Ritalín (metilfenidato), sustancia psicoactiva utilizada en los casos de TDAH. Efectivamente, ese año los estudiantes inquietos fueron capaces de movilizar a la sociedad y llamar la atención de la ciudadanía por la defensa del derecho a la educación. A 10 años de la revolución pingüina, es momento de escuchar lo que tienen que decir los niños, niñas y adolescentes en la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.  Más allá de la lógica de la productividad y el mercado, es necesario construir alternativas de cambio para el bienestar social y desarrollo integral de las futuras generaciones, sin el uso de drogas psiquiátricas. Esta campaña, es un llamado a considerar expresamente el derecho del niño a ser escuchado y a que se tengan en cuenta sus opiniones en todas las cuestiones que le afecten, en particular, en los ámbitos de educación, salud y cuidado. El uso abusivo de drogas psiquiátricas constituye una imposición del sistema sobre el menor de edad, en condiciones en las que no puede decidir ni consentir. El enfoque de derechos del niño nos ha permitido comprender como sociedad la importancia que los niños y niñas sean protegidos del abuso físico y sexual, estableciendo prohibiciones legales para estas prácticas. En esta línea, si el interés superior del niño debe ser una consideración transversal en todas las áreas de la formulación de políticas por parte del Estado, es necesario promover el derecho de cada niño y niña a ser protegido de las drogas psiquiátricas, en la medida que el examen de la literatura científica y los datos sociales señalan que estas sustancias son dañinas y perjudiciales para la integridad física y emocional de los menores de edad. Del mismo modo, en los espacios educativos, se debe garantizar que cada padre y madre pueda ejercer el derecho a rechazar el tratamiento con sustancias psicoactivas para sus hijos e hijas. Para validar estas decisiones, profesores, asistentes de la educación, equipos directivos y toda la comunidad educativa, así como los municipios y entidades de gobierno local ligados a la educación, pueden comprometerse en la promoción de escuelas y liceos libres de drogas psiquiátricas. Esperamos que diversos actores sociales puedan sumarse a esta cruzada y construir juntos un proyecto de transformación cuyo horizonte sea la prohibición del uso de fármacos psiquiátricos en menores de edad, sustancias que sólo están orientadas a contener los efectos subjetivos de un modelo profundamente desigual y segregador. En el marco de esta iniciativa se realizará el próximo miércoles 14 de septiembre a las 18:30 hrs. en Librería Proyección (San Francisco 51, Santiago centro, Metro Santa Lucía) una reunión abierta sobre los distintos ejes de la campaña.
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Anfetaminas y domesticidad speed: Del régimen contra la obesidad al régimen para la feminidad


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1989, volvía a casa del liceo y encuentro a mi madre, una joven dueña de casa, tirada en el baño, inconsciente, luego de haber ingerido una dosis de cápsulas para adelgazar, suficientes como para colocar a un caballo. Las “católicas” las llamábamos en el mercado negro, en honor al equipo universitario de fútbol chileno que usaba los mismos colores –azul y blanco- en su camiseta. Afortunadamente yo no tenía la necesidad de hacer los trámites yonquísticos de la compra clandestina, pues las católicas las tenía en casa. Solo era cosa de escudriñar en el velador de mi madre, abrir las cápsulas con delicadeza para no dejar huellas, juntar pequeñas dosis del polvo cristalino, conseguir nicotina y… todo lo demás. Después de un lavado de estómago y de la ronda de consejos morales de los médicos, de mi padre y los míos, y de su promesa de abandonar el milagroso tratamiento que la había hecho adelgazar 15 kilos en un par de meses, mi madre volvía a ser la mujer regordeta de toda la vida, que volvía a cocinar pasteles, pan amasado y todo lo que tuviera perfil comestible. Para el poder psiquiátrico, su deseo de matarse se llamaba depresión sin tratar, síndrome de nido vacío, ansiedad, crisis de feminidad, etc., una serie de existencias con las cuales se intentaba reenviar -y explicar- el deseo de mi madre en los estrechos márgenes del conformismo doméstico. Con ello mi madre, avergonzada y resignada, asumía su destino de tranquilidad y felicidad doméstica que la hacían subir kilos y que según ella, desviaban hacia el exterior del hogar, la mirada de mi padre. Pero de todo lo que se hablaba, nada se decía de que detrás de sus intentos de suicidio y de su inquietud motora y mental había algo más sencillo y complejo a la vez: el hecho de que una dueña de casa con tres chutes de anfetamina al día, aunque sea en elegantes cápsulas celeste y blanca, no era una cuestión fácil de llevar ni para ella ni para nosotras; que la mezcla dueña de casa y anfetaminas es una mezcla fatal. Régimen speed El uso de las anfetaminas para adelgazar fue uno de los tantos inventos fármaco-tecnológicos del nuevo régimen que asume el capitalismo una vez finalizada la 2° guerra mundial (el posfordismo o farmacopornografismo según Beatriz Preciado). Al igual que la bomba atómica, la categoría de género, las pin ups, el contrachapado, la teoría del apego y las cirugías estéticas , la anfetamina es un objeto semiótico-material que se constituye en medio de la cartografía social, económica política y sexual del inicio de la guerra fría y del capitalismo pos fordista, en los que se articularon, entre otras cuestiones, el naciente poder de las farmacéuticas (la revolución farmacológica), el imperialismo de EE.UU (Plan Marshall), la lucha contra el comunismo (la doctrina Truman), la guerra contra los homosexuales (doctrina Macarthy) y las políticas re-familiaristas dirigidas a revertir la catástrofe demográfica ocasionada por la segunda guerra mundial. La anfetamina fue uno de los psicoestimulantes más importantes y más usados de lo que se llamó la revolución psicofarmacológica de los años 40-50. Como la clorpromizina y la reserpina, la anfetamina, derivado sintéticos de la efedrina, constituyó un objeto de consumo que acompañó a todos aquellos objetos y tecnologías que hicieron posible la vida doméstica de la guerra fría bajo la égida del american way of life (blanca, de clase media, heterosexual y sub urbana), no sólo porque su consumo se produjo en su mayoría en mujeres dueñas de casa de clase media, sino porque mantenía a las mujeres en una régimen de activación, aceleración y felicidad doméstica. La anfetamina, a la vez que hacía perder kilos, sus efectos euforizantes les daba un sentido de vida a mujeres enclaustradas y aburridas en la nueva arquitectura doméstica suburbana de las década de los 50´s, arquitecturas repletas de nuevas tecnologías domésticas que emergían como reciclados de guerra y como respuesta a los deseos heterosexuales y blancos de escapar de las ciudades repletas de negros e inmigrantes. Ocupándose personalmente del tema, uno de los principales psicólogos de la época, H. J. Eysenk, postuló que estas aminas disminuían la inhibición nerviosa; por eso las consumían amas de casa, un grupo -en sus palabras-, proverbialmente acosado por el aburrimiento y la falta de motivación (Escohotado, 2008). Por otro lado, la anfetamina era un signo -paradójico- de la abundancia del american way of life, una abundanciaque se desplazaba del cuerpo regordete del imaginario victoriano y puritano sobre las amas de casa –el ángel del hogar- que dominó el siglo XIX, para materializarse en cuerpos estilizados, acorde al imaginario de la sociedad de masas que emergía junto a los estudios de Hollywood. También la anfetamina ayudaba a mantener activo el deseo sexual de estas mujeres. La domesticidad del american way of life –domesticidad Simpson-, a diferencia de la domesticidad victoriana del siglo XIX y principios del siglo XX, suponía mujeres liberadas de los tabúes de la sexualidad, una domesticidad liberal en el que no era extraño ver a una pin upcon un sexie y acinturado delantal cocinero y posando con un apetitoso pastel de manzanas. Las anfetaminas aparecieron en las farmacias norteamericanas hacia 1930, cuando todavía estaba en vigor la ley Seca, como recurso para mantener despiertos a sujetos sobredosificados por los sedantes. (Escohotado,2000). Fue un complemento de lo que en aquella época se llamaban los ataráxicos. Poco después se lanzan en forma de inhaladores para catarro y todo tipo de congestiones nasales, y algo más tarde como píldoras contra el mareo y la obesidad, para finalmente emplearse como antidepresivos. En 1937 la American Medical Association aprobó la utilización de las anfetaminas para el tratamiento de la narcolepsia, el parkinson y la depresión, y durante la guerra “los Estados Mayores de los principales contendientes en la Segunda Guerra Mundial regalan a sus tropas algo que enmascara la fatiga, prolonga la vigilia y despeja talantes depresivos. “ (Escohotado, 2008, p.778). Según datos oficiales del Ministry of Supply (Escohotado, 2008) , el ejército inglés había repartido ya unos ochenta millones de comprimidos en 1942, “el criterio era no superar los 10 mg. cada doce horas, cantidad que equivale a un cuarto o quinto de gramo de cocaína… En la primavera de 1941 los periódicos ingleses lo comentaban abiertamente, y uno llegó a componer su primera página con el titular: «La Methedrina Gana la Batalla de Londres»” (p.779). También se sabe que los pilotos japoneses, especialmente los kamikazes, volaban literalmente embalsamados en metanfetamina. Al firmar la paz, los excedentes almacenados desaparecen y, en la década de los 50´s el mundo de posguerra asistía a una cifra millonaria de adictos/as delirantes y suicidas. El periodo de máximo esplendor en el uso de las anfetaminas en la población civil fue en la década de los 60, en la que se distribuyó en el mercado de Europa y Estados Unidos una enorme cantidad de preparados farmacéuticos con esta substancia. A título de ejemplo López-Muñoz et col (2007) señalan que en Inglaterra para la década de los 50 alrededor del 2.5 % de las prescripciones del Servicio Nacional de Salud eran preparados que contenían anfetaminas. (p. 1116). En Chile, la Sibutramina, otra de las versiones de la anfetamina de segunda generación, fue aprobada para su comercialización en 1999 bajo receta médica retenida. Hasta el 2014 –año de su prohibición- se vendían 38 medicamentos que la contenían y era distribuida por 22 laboratorios. Cuerpos speed y tecnologías del género Para Butler (2001), el género, lejos de ser la construcción cultural de una diferencia natural anatómica trascendental, es un efecto performativo, es decir una “repetición y un ritual que logra su efecto mediante su naturalización” (p.15). Pensar la performatividad del género implica subvertir las relaciones entre cuerpo/género/sexualidad como relaciones entre original y copia. Por el contrario, el cuerpo se constituye performativamente, “así, la aparente copia no se explica en referencia a un origen, sino que el origen se considera tan performativamente como la copia” (p16). La performatividad destaca el carácter inestable de la materialidad del cuerpo y que erosiona la idea de un cuerpo/sujeto natural. Con esto cabe la pregunta ¿de qué modos el régimen speed de la anfetamina contribuye a la perfomatividad del género? Es claro que la anfetamina es algo más que un fármaco para adelgazar. La anfetamina es una pieza semiótico-material clave en la producción del género, el cuerpo-psiké, la hetero-sexualidad y la raza. Con la anfetamina hablamos de una producción sexo-fármaco-tecnológica de lo que Preciado (2008) llama ficciones somáticas de la feminidad y la masculinidad. Gracias a la administración de anfetaminas, la feminidad puede ser producida y re-producida aceleradamente. La anfetamina modifica la actividad cerebral y por tanto, los modos de relación del cuerpo con su afuera – el espacio- y con su adentro –sentido de sí misma-. Si seguimos el análisis sobre la píldora anticonceptiva de Preciado, la anfetamina al igual que la píldora es “un dispositivo ligero, portable, individualizado y afable” (Preciado, 135) y “un laboratorio miniaturizado instalado en el cuerpo de cada consumidora” (p.135), pero a diferencia de esta, sus efectos euforizantes y adelgazantes la hacen objeto de catexia y por lo tanto, de un consumo repetitivo-performativo en tanto es controlado por dispositivos biológicos y sociales de producción de placer. La anfetamina produce por un lado un sentimiento de agrado, omnipotencia y velocidad a la vez que produce efectos imaginarios/raciales narcizantes en un plazo extremadamente corto, modificando el comportamiento y los deseos de los cuerpos de las amas de casa en un régimen de activación y aceleración que sirve para regular el ocio doméstico, la percepción del tiempo, la actividad sexual, y como anoréxico, el deseo corporal y redirigirlo hacia un cuerpo blanco y delgado acorde a los imaginarios cinematográficos y coloniales. En ese sentido si bien es un elemento que se identifica a un régimen contra la obesidad en ese mismo movimiento se nos muestra como un régimen de intersecciones raciales y sexuales de producción de subjetividad, organizado por un poder, en palabras de Foucault, altamente productivo: de postularse contra la obesidad, la anfetamina se desliza a un régimenpara la feminidad. Por otro lado, la anfetamina funciona como una prótesis corporal interna que taponea y regula los posibles desvíos provocados por el aburrimiento y el sinsentido de la vida doméstica, funcionando como un impulsor de domesticidad, un propulsor a chorro, una fuente de energía, un acelerador de los relojes que marcan, lentos, el paso del tiempo del hogar feliz sub urbano. Un objeto que permite lo que Virno (2003) llama la aceleración como resultado de lamaximización del tiempo y la pérdida de la densidad del tiempo, acordes a las lógicas de producción aceleradas de subjetividad y consumo del capitalismo pos-fordista. La anfetamina es al aburrimiento doméstico de la perfect house de la sociedad posindustrial lo que la histerectomía o el psicoanálisis es para el aburrimiento doméstico del ángel del hogar de la sociedad industrial. Con la anfetamina a la vez que el tiempo se acelera y el tiempo se mata, la levedad del ser doméstico se hace soportable. Si seguimos con Haraway (1995) y su concepción del cyborg, la anfetamina participa literalmente de la producción de los cuerpos en tanto acelera la producción de neurotrasmisores, y con ello sus sensaciones y percepciones, lo que re-afirma la idea de que el cuerpo es un conglomerado de conexiones e interfaces humano-no humanos por medio de las cuales se disuelve la instalada dicotomía naturaleza-cultura y cuya inteligibilidad no puede ser pensada son la participación de los químicos sintetizados. Esto implica el develamiento de las nuevas alianzas sociotécnicas en la producción del género de la posguerra hasta ahora, como es la alianza entre las farmacéuticas, las asociaciones psiquiátricas, nutricionistas y las mujeres. La anfetamina nos enseña que el cuerpo lejos de ser construcciones naturales o simbólicas, son artefactos industriales farmacológicos modernos. La anfetamina como dispositivo performativo se mueve en medio de un régimen de exclusión contra los cuerpos obesos y un programa de producción y regulación política de la feminidad, cuya única consistencia es su capacidad para producir, restaurar y excluir subjetividades, es decir, posiciones sujetos de placer en los diagramas corpo-psico-farmacológicos- del poder.
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El consumidor responsable no nace: se hace


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Para los que trabajamos en el campo de la reducción de riesgos y daños (RdR) asociados al uso de drogas hay un concepto que, al defenderlo, suele generar bastante discusión. Es el concepto de consumo responsable de drogas. Es uno de los conceptos más polémicos de la reducción de riesgos y daños asociados al uso de drogas. Si bien es cierto que la propia reducción de riesgos y daños adolece de una connotación negativa ya en su propio nombre al hacer referencia exclusiva a la parte negativa de los consumos, también lo es que la mejor manera de lograr esa reducción es a través de un uso responsable de drogas. Sin duda, se trata de un concepto interesante para quienes pensamos que, frente a una "lucha contra las drogas", debe imponerse un "convivir con las drogas" que no significa derrota sino reconocimiento de que el consumo de drogas es una realidad que nos acompaña y acompañará como seres humanos. Pero, además, frente a la pasividad que implica la idea de la inevitabilidad de los daños de las drogas, a la que luego volveremos, el concepto de consumo responsable apela a la responsabilidad individual, lo cual siempre es una llamada a la acción y evita colocar la "responsabilidad" o la falta de ella a elementos externos ("es que la coca es muy golosa"). En realidad, estamos hablando de un concepto ampliamente aceptado y empleado en otros ámbitos aunque, cierto es también, en el ámbito de las drogas aún no contemos con una "definición oficial" del mismo. Posiblemente donde se tenga más aceptado es en el ámbito del consumo de alcohol y para algunos comportamientos de riesgo (por ejemplo, la "conducción responsable"). Aunque el concepto de "consumo responsable de alcohol" haya sido criticado duramente, entre otras cosas, por la apropiación que de él ha hecho la industria de las bebidas alcohólicas, entre las personas consumidoras existe la certeza de que es posible realizar un uso responsable. De hecho, sabemos por diferentes estudios que las personas usuarias de drogas, cuando consumen, lo hacen de tal manera que intentan maximizar los placeres y, a la vez, reducir los riesgos (ver, por ejemplo, Dalgarno y Shewan, 2005; Hunt et al., 2007, 2009; Southgate y Hopwood, 2001). En otras palabras, la persona busca conseguir lo que desea a un precio, no sólo monetario, lo más bajo posible. Sin embargo, una de las principales críticas al concepto de consumo responsable de drogas es que, sencillamente, es imposible cuando no una incoherencia: el uso de drogas ya es, en sí misma, una irresponsabilidad por lo que no cabe hablar de un uso responsable. La consideración del consumo de drogas como irresponsabilidad es un juicio basado en la creencia de que el consumo de drogas acarreará inevitables problemas y, por lo tanto, es algo que no debe hacerse ya que, en el fondo, "la droga es mala". Sin duda, es un producto del excesivo celo mostrado por muchos en exagerar, cuando no inventar, los aspectos negativos de las drogas y que, a la postre, ha generado una visión distorsionada tanto de las drogas como de los daños. Quizá sea esta visión distorsionada la que lleve a otorgar un importante peso a la "adicción" como el daño grave principal, obviando que existen otros daños igual o más importantes. Al final, siguiendo esta lógica y volviendo a lo que nos ocupa, el consumo responsable de drogas no es posible porque "las drogas enganchan y escapan al control de la persona". Sea como fuere, quienes critican con estos argumentos el concepto de consumo responsable no han considerado que existen muchas maneras de relacionarse con las drogas, que van desde las más seguras a las más destructivas, y que muchas personas pueden hacer y hacen un uso responsable. Si tuviéramos que dar una definición de consumo responsable aplicada a los usos de drogas está podría ser: aquella forma de consumir drogas que implica poner los medios necesarios para lograr los efectos deseados con el menor coste posible, tanto para la propia persona como para su entorno. Evidentemente, para que haya un consumo responsable, dos cosas son imprescindibles: que se quiera hacer y, por supuesto, que se sepa hacerlo. Veamos estos dos aspectos con más detalle. Querer consumir de manera responsable Es evidente, aunque los haya que se empeñan en negarlo, que toda persona que consume drogas sabe, más o menos, que ello entraña un cierto riesgo del que protegerse. Sin embargo, como todo en la vida, hay gradientes de protección y unas personas se protegen más que otras. Esto tiene que ver con las actitudes de prudencia que se aprenden y que nos ayudan a afrontar situaciones que, potencialmente, nos pueden causar un daño. Para un consumo responsable, la actitud de prudencia se traduce en un "me cuido" ya que, aunque algunos piensen lo contrario, consumir drogas no significa despreocuparse por la salud. Y muy relacionado con lo anterior se encuentra una acepción del concepto de responsabilidad que tiene que ver con el "hacerse cargo" de las consecuencias y de la adopción de medidas para evitarlas o minimizar su impacto. No vale, en este sentido, echar balones fuera y culpar a terceras personas ("me insistió"), elementos externos ("la situación invitaba") o a debilidades propias ("no me pude resistir"). Cada uno es responsable de sus conductas y de las consecuencias de las mismas. Pero, por encima de todo, hay dos elementos de suma importancia para querer hacer un uso responsable y son que este ha de ser visto como importante y la persona tiene que verse capaz de hacerlo. Si uno de los elementos falla, es posible que el uso responsable no se lleve a término. Un uso prudente o responsable no tiene por qué estar reñido con el placer y, por tanto, se puede compartir la motivación de buscarlo a la vez que se reducen los riesgos. Si la persona no está atenta a ello y no lo resuelve, se dan circunstancias como que, por ejemplo, se evite usar filtros adecuados para los porros por la creencia de que los filtros también filtran los cannabinoides y se reduce el placer. Y un uso responsable que fuera difícil de implementar carecería de sentido. Por ello, muchas estrategias de consumo responsable aka de reducción de riesgos, han de ser lo más asequibles (no sólo en términos económicos) posible. Saber consumir de manera responsable La guerra contra las drogas no se ha caracterizado solamente por la persecución de las personas usuarias o la lucha descarnada contra el narcotráfico. También se ha caracterizado por una ocultación deliberada de la información necesaria para realizar un uso responsable de drogas. Bajo la excusa de no querer enviar un "mensaje equivocado", la información objetiva y, sobre todo, útil para personas usuarias de drogas ha sido vetada en la más que discutible "educación sobre drogas". Esto ha conducido a que las personas usuarias hayan tenido que construir su propio know-how en relación a los consumos. En este know-how se incluiría tanto el conocimiento sobre los placeres, los riesgos y, como no podía ser de otra manera, las prácticas de consumo que maximizan los primero y minimizan lo segundo. Aunque en muchas ocasiones estas prácticas son correctas, en ocasiones no son útiles (no se consigue nada) y/o son incorrectas (pueden generar más u otros daños). Un clásico ejemplo son los "trucos" para aguantar mejor el alcohol o para no dar positivo en un control de alcoholemia. No sólo no sirven (se dará positivo de todas formas) sino que además favorecen que las personas se expongan a mayores riesgos (al beber más y/o conducir). Por tanto, la promoción de un consumo responsable pasa inevitablemente por corregir estas prácticas, ofreciendo información objetiva sobre sus resultados en términos de placeres y riesgos, así como alternativas a las mismas que produzcan resultados más satisfactorios. Afortunadamente, en la actualidad contamos con esta información y, por ejemplo, en las páginas de Energy Control y Ai Laket! cualquier persona puede informarse de cómo hacer un uso responsable aka de menor riesgo con prácticas o hábitos fáciles de implementar, que no necesariamente tienen por qué interferir con los placeres y que, sobre todo, son efectivas. En este sentido, son de obligada referencia, para terminar, los fundamentos para un uso responsable de sustancias psicoactivas de Fire & Earth (2009) y que son los siguientes: Investigar los riesgos y peligros para la salud de la sustancia psicoactiva en concreto y de la clase de drogas a la que pertenece. Aprender sobre interacciones y contraindicaciones con otras sustancias recreativas, medicamentos, suplementos y actividades. Revisar la salud propia, predisposiciones que se tengan y los antecedentes familiares. Ser consciente de las leyes y sanciones que se le pueden aplicar a uno/a. Elegir cuidadosamente el producto y la persona que lo suministra para asegurar una correcta identificación y pureza (intentar evitar los productos de procedencia y calidad desconocidas). Informarse de los efectos de la sustancia en la conducción de vehículos, en el manejo de maquinaria o en la capacidad de atención a tareas necesarias. Estar "fuera de servicio" con respecto a obligaciones (trabajo, cuidado de los niños, etc.) y acordar con alguien el que esté "de guardia". Anticipar riesgos razonablemente previsibles para uno/a mismo/a y para otras personas, y poner los medios para reducirlos. Escoger el lugar y la ocasión apropiados. Decidir cuánto tomar y medir cuidadosamente las dosis. Comenzar con una dosis baja hasta que se sepan las reacciones individuales que produce. A partir de ahí, usar la mínima dosis necesaria para lograr los efectos deseados: las dosis bajas son las más seguras. Reflexionar y ajustar el consumo para minimizar los problemas físicos y de salud mental. Estar pendiente de cambios en la salud a lo largo del tiempo que puedan estar relacionados con el consumo. Modificar el consumo si interfiere con el trabajo o los objetivos personales. Preguntar a amigos y familiares, y aceptar su feedback sobre nuestro consumo. Monitorizar las reacciones a drogas y dosis concretas para evitar repetir errores. Buscar tratamiento si es necesario. Decidir no consumir si no es el momento adecuado, el material es sospechoso o, de lo contrario, la situación es problemática. En definitiva, el uso responsable de drogas es algo que se hace y que puede irse perfeccionando con la experiencia y la educación. Las drogas nos han acompañado durante siglos y lo seguirán haciendo. Por esta razón, y para aprender a convivir, tenemos que buscar la mejor manera de relacionarnos con ellas.